domingo, 3 de julio de 2011

Cómo molas Aronofsky

CISNE NEGRO


Título original: Black swan
Año: 2010
País: EE.UU.
Duración: 108 min.
Fecha de estreno en España: 18 de febrero de 2011
Director: Darren Aronofsky
Guión: John McLaughlin, Andrés Heinz y Mark Heiman
Música: Clint Mansell
Montaje: Andrew Weisblum
Fotografía: Matthew Libatique
Productores: Scott Franklin, Mike Medavoy, Arnold Messer y Brian Oliver
Compañía: Fox Seachlight Pictures/Protozoa/Phoenix Pictures
Intérpretes: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Winona Ryder, Barbara Hershey, Christopher Gartin, Sebastian Stan et al.

Nina es una joven que trabaja en una compañía de balé. Este año van a representar "El lago de los cisnes" y debido al retiro de la mejor bailarina de la compañía, necesitan a otra chica que interprete el papel protagonista. Ese papel es adjudicado para Nina, cuya dulzura y educación la hacen perfecta para el papel de cisne blanco. Pero el papel de cisne negro exige más osadía y sensualidad, algo de lo que Nina carece. Eso hace que la muchacha se obsesione con el papel hasta límites insospechados, sacrificando incluso su propio cuerpo y sin temor a crearse enemistades y destrozar su vida.

Sé de uno al que no le va a gustar esta crítica, pero si todos pensáramos lo mismo el mundo sería más aburrido. No sé si sería por las altas expectativas o por cualquier otra cosa, pero la cuestión es que "Cisne negro" me ha decepcionado. Con esto no quiero decir que sea una película mala, sino que no me ha gustado tanto como se suponía, teniendo en cuenta las maravillas que se hablan de ella. No me ha terminado de gustar del todo y creo que principalmente es porque Aronofsky, director que ni amo ni odio, ha debido pensar que somos gilipollas.

La cuestión es que el director te destripa la película desde el principio, haciendo que uno de los personajes te cuente el argumento (final incluido) de "El lago de los cisnes". No hay que ser muy listo para asimilar el argumento de ese balé con la historia de Nina, la protagonista, más que nada porque el título hace alusión a ello y porque, a los pocos minutos, vemos como la muchacha empieza a ver cosas extrañas como si se tratara de una peli de terror. El ambiente terrorífico está muy bien hecho por Aronofsky, pero sabemos que no es una película de terror adolescente, sino terror psicológico, lo que indica que la muchacha está un poquito mal de la cabeza. Si relacionamos eso con el argumento del balé, sabemos en a penas 15 minutos de metraje, qué está pasando y cómo va a acabar.

¿Entonces qué pasa con el resto de película? Pues no son más que un cúmulo de escenas llamativas, entre las que hay una arrancada de uña, un despellejamiento, una escena de sexo lésbico y varios intentos de masturbación femenina, así como drojas, alcohol y chunda chunda. Todo muy agradable y bonito. Serían imágenes interesantes si mantuvieran la incógnita o sirvieran para profundizar en el personaje, y aunque Nina evoluciona de forma radical a lo largo de la película, gracias principalmente a la inmensa labor de Natalie Portman, estas escenas son reiterativas, pues ya sabemos desde el principio lo que le pasa a la chavala.

En definitiva, un trabajo de Aronofsky hecho para sus fans que adoran sus birguerías: se despoja de la historia al principio para dedicarse el resto de la película a hacer cabriolas con la cámara, muy originales sí, pero sin sentido, y también a mostrar imágenes polémicas, como todo artista conceptual del siglo XXI, como diciendo "¡Eh, mirad lo que hago, soy un genio!". Una película que debía haber durado tan sólo media hora, lo que se tarda en contar la evolución del personaje y su desenlace, sin necesidad de marear la perdiz con tanta parafernalia. Eso sí, la Portman está fantástica y Mila Kunis es una diosa que ha bajado a la Tierra para que la veamos, eso no se puede negar.