domingo, 1 de marzo de 2009

Sueños de guerra

VALS CON BASHIR

Título original: Vals im Bashir
Año: 2008
País: Israel
Duración: 90 min.
Fecha de estreno en España: 20 de febrero de 2009
Director: Ari Foldman
Guión: Ari Foldman
Música: Max Richter
Montaje: Feller Nili
Productor: Ari Folman, Serge Lalou, Gerhard Meixner, Yael Nahieli y Roman Paul
Compañía: Bridgit Folman/Les Films d'Ici/Razor Film Produktion GmbH
Intérpretes: (Voces V.O.):
Ari Folman, Ron Ben-Yishai, Ronny Dayag, Dror Harazi, Yehezkel Lazarov, Mickey Leon, Ori Sivan, Zahava Solomon et al.

Ari Folman, famoso cineasta israelí, conversa con un amigo suyo sobre la primera guerra del Líbano, en la que ambos combatieron. Desde ese momento Folman comienza a tener un extraño sueño que se repite una y otra vez y descubre que no recuerda nada del conflicto. Decide entonces ir a ver a un psicólogo amigo suyo para solucionar su problema y este le recomienda entrevistar a sus antiguos compañeros del ejército, para ver si sus respuestas le ayudan a recordar y arrojan un poco de luz a su misteriosa visión.

El documental no es un género muy asimilado por el público, el cual suele preferir más la ficción. Tampoco el cine israelí es del gusto de las masas que prefieren consumir productos made in USA. Y aunque la animación esté en alza, muchos aún lo consideran un género minoritario, a no ser que sea de Pixar o Dreamworks, que entonces va todo el mundo a ver la película de marras. Por eso, si juntamos estos tres aspectos, un documental israelí de animación, lo que es "Vals con Bashir", no creo que los productores esperen ganar mucho dinero en taquilla. Por eso en la sala aquella noche había unas míseras 15 personas. Es lo que tenía la víspera de los Oscar. Pero dentro de esta rareza poco vista se encuentra una de las películas más hermosas y vibrantes que jamás he visto.

Lo curioso de "Vals con Bashir" es el hecho de ser un documental de animación. ¿Por qué hacerlo así? Sólo hay que pensar un poquito. A lo largo de los años la perfección en los efectos visuales ha sido una obsesión. Estos tenían que parecerse lo más posible a la vida real. Eso hace que muchas veces se note demasiado el ordenador y el realismo se pierda. Pero alguien pensó una vez ¿por qué no hacerlo al revés? ¿Por qué no hacer que toda la película esté hecha por ordenador? Así los personajes y el entorno no desentonarían con la complejidad de las efectos visuales. Esto mismo pensó Ari Folman de forma muy hábil. Mostrando en imágenes las ensoñaciones, fantasías y recuerdos de los personajes haría que el filme fuese más atractiva. Pero la única forma de unificar ficción y realidad y hacerlas verosímiles era haciendo toda la película un filme de animación. Así la fantasía se haría más real.

Gracias a esa genial idea, Folman nos regala con "Vals con Bashir" una extraña mezcla de ficción y realidad. Entrevistas verídicas acompañadas de episodios oníricos apoteósicos. Curiosamente son estos lo mejor de todo el filme, donde toda la imaginación y la técnica salen a bailar al ritmo de la impresionante banda sonora como, por ejemplo, la secuencia del sueño de Folman o del vals en mitad del tiroteo, en una calle infestada con carteles de Bashir (de ahí su título). Los movimientos de cámara, los trazos y el color son perfectos en esta curiosa película de animación, convirtiéndose en toda una experiencia para los sentidos. A mí me han llegado a poner los pelos de punta.

No obstante, el filme no es perfecto. Su escasa duración y su final, que acaba de sopetón, sin esperártelo, te sacan de la película con una sensación de insatisfacción. Es como si después de haber acudido a una sesión de hipnosis te diesen una bofetada para levantarte. Quizá sea porque esperabas más o porque querías que esas bellísimas imágenes durasen para toda la eternidad, pero se nota que el final es demasiado precipitado y cuando crees que ha sido un episodio más de la película (contado con imágenes reales de archivo), te saltan los títulos de crédito. Por esto "Vals con Bashir" no se convierte en una experiencia plena. Te ofrecen una maravilla de 90 minutos, te sumerges en ese mundo de animación con la boca abierta y cuando menos te lo esperas acaba, como si te diesen un caramelo y te lo quitasen cuando más lo estabas disfrutando.

Aun así, "Vals con Bashir" es una película maravillosa, una OBRA DE ARTE con mayúsculas, que fascina por su curiosa animación, por la historia y por la osadía de mezclar realidad y ficción de una forma tan elegante en un documental de animación. Tendré que ver "Departures", la película japonesa ganadora del Oscar a mejore filme de lengua extranjera, para ver si es cierto que es mejor que la maravilla israelí del año.

3 comentarios:

Émera dijo...

Habrá que verla... ;-)

Nacho del Val dijo...

Ei me ha molado mazo la crítica tío,eres tó un profesioná. La iré a ver pero ya

Chuparrocas dijo...

Bueno... de profesional tengo lo mismo que de francés. Eso sí, supongo que algo de cine sabré.

Émera, tienes que ir a verla, es impresionante.