domingo, 26 de diciembre de 2010

Miyazaki en estado puro

EL CASTILLO EN EL CIELO

Título original: Tenku no shiro Rapyuta
Año: 1986
País: Japón
Duración: 119 min.
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Montaje: H. Miyazaki, Y. Kasahara y T. Seyama
Productor: Isao Takahata
Compañía: Studio Ghibli
Intérpretes: (Voces V.O.) Mayumi Tanaka, Keiko Yokozawa, Kotoe Hatsui, Minori Terada, Fujio Tokita, Jim Cummings et al.

Pazu es un niño huérfano que trabaja en una mina de plata de un pequeño pueblo europeo. Una noche ve caer levitando del cielo a una joven muchacha que posee un misterioso colgante. Al día siguiente, Pazu descubre que Sheta, que así se llama la chica, está siendo perseguida por unos piratas y también por el ejército, a causa de su medallón mágico. Al parecer, la joya tiene relación con Laputa, un legendario castillo flotante, narrado en "Los viajes de Gulliver", y fotografiado por el difunto padre de Pazu. Juntos se verán envueltos en una apasionante aventura en busca del fabuloso castillo, lleno de riquezas y de un poder devastador.


Tras su primer trabajo para Studio Ghibli (su segundo como director), Miyazaki se puso a trabajar en su siguiente película, una gran aventura titulada "El castillo en el cielo" (¿qué le ha dado a este tipo con los castillos?). Como suele ser habitual con las películas de director nipón aquí en España, ha sido manipulada para contentar a más público. En este caso, la copia que tenía yo de este filme anteriormente era una versión redoblada, en la que el nombre del castillo se llamaba Lapuntu. ¿Por qué? Pues porque en una película infantil, la palabra Laputa tiene ciertas connotaciones inapropiadas para gente de su edad. En realidad es cierto, pues a pesar de que ya no soy un niño, ver a Sheta mirar fijamente una fotografía con cara de asombro y decir "Laputa" me provocaba una incontenible carcajada por lo absurdo del suceso. Frases como estas las hay a lo largo del metraje, produciendo al menos, una leve sonrisita en el espectador. Pero no confundir el nombre de esa isla flotante con la afirmación malsonante "¡La puta!", que fue lo que exclamé al darme cuenta que "El castillo en el cielo", en mi segundo visionado, era una película muy distinta a la que vi hace muchos años, una película espectacular.

En la anterior crítica de Nausicaä afirmé que a la película le faltaba algo, quizá condicionado por la poca inspiración de Hisaishi con la banda sonora y la aún escasa, aunque superdotada, experiencia de Miyazaki en lo que a ritmo global de la cinta se refería. Pues en "El castillo en el cielo" ese problema está más que resuelto. El inicio de la película, cómo no, con una escena de acción, demuestra, una vez más, que Miyazaki se mueve como pez en el agua en las escenas de acción, pero se nota una mejoría de estilo en la narración, con cortes bruscos de la música (cuando los guardaespaldas de Sheta disparan a los piratas, al inicio del filme) o la interrupción de las escenas en los momentos álgidos (cuando Sheta le va a dar un botellazo al malo de turno), dignas de una película de acción real y todas ellas durante el primer bloque del abordaje del Goliath.

Tras esto vienen los hermosísimos títulos de crédito y es cuando nos damos cuenta de que lo que vamos a ver va a ser muy distinto a Nausicaä. La melodía principal del filme, que escuchamos durante los créditos y que podéis escuchar en el vídeo de arriba, es una auténtica maravilla, únicamente comparable a los títulos iniciales de Ponyo. No podemos hacer otra cosa que meternos en la película hasta el tuétano y gozar con su banda sonora, que sin ser la mejor, es absolutamente maravillosa. La conjunción de imágenes y música, algo que a mi juicio faltaba en Nausicaä, aquí se produce por primera vez, dando lugar a esos momentos mágicos que tienen todos los filmes de Miyazaki. Su máximo exponente, en este caso, es la famosa escena de la trompeta, que te pone literalmente el vello de punta.

Esa comunidad director/compositor hace que la película cambie de momentos de acción absolutamente frenéticos (la escena de la persecución en el tren, que dura 9 minutos hasta llegar a la mina) a momentos de calma, donde Hisaishi se encarga de no aburrir y emocionar con su música, especialmente en los momentos más dramáticos. Se nota que ambos disfrutaron de lo lindo realizándola.

La descomunal música y los "momentos Miyazaki" no son los únicos temas recurrentes del director que aparecen en esta película, pues son multitud de ellos los que se pueden ver, haciendo de "El castillo en el cielo" un gran ejemplo para enumerar sus tópicos. En primer lugar está la reconstrucción del pueblo de Pazu. Miyazaki siempre se inspira en pueblos y ciudades europeas para situar sus filmes. En esta ocasión parece una pequeña ciudad mediterranea, llena de acantilados y paisajes erosionados debido a la minería. Este es otro tema que suele destacar en sus filmes. Su amor por la naturaleza hace que la geología, y en especial la paleontología, sea un tema muy repetido en sus películas, haciéndolo de forma más explícita en "Ponyo en el acantilado". En "El castillo en el cielo" se hace alusión a las rocas y los minerales, centrado más en lo que a minería se refiere, aunque la recreación de los mineros no es muy fiable que digamos.

El situar la acción en un pueblo minero también es un ejemplo de otro de los recursos narrativos de Miyazaki en sus películas: iniciar la aventura en las profundidades, para culminar en las alturas, como símbolo de liberación. Y al desarrollarse casi toda en el aire, el director japonés disfruta como loco con las escenas de aviación, creando naves imposibles, haciéndolas volar como él quiere, con unos movimientos ágiles y maravillosos. Ahí está su gusto por la aviación.

Con todo, "El castillo en el cielo" es una película mucho más grande de lo que parece a simple vista. Pionera en lo que a temas recurrentes de Miyazaki se refiere, donde podemos enumerar montones de ellos, se puede ver además una gran mejora en el ritmo y en la narración, apoyándose en la música tanto para las escenas de acción como las relajadas. Esta tercera película se puede considerar casi como una rareza, o quizá como una gran olvidada, pues todavía Studio Ghibli no era una compañía de mucho renombre y el término "Laputa", en los países hispanohablantes, era un impedimento para su distribución como cine infantil (eso y una escena en la que dos hombres se lían a puñetazos y todos les jalean). Pero "El castillo en el cielo" es una maravilla, una gozada de dos horas que se pasan en un santiamén. altamente recomendable.

PD: Atentos al homenaje a "Nausicaä del vale del viento" en forma de animalillos que aparece casi al final de la peli.

1 comentario:

cronopio dijo...

hum... la primera vez que la vi tampoco me pareció de mis favoritas (aunque algunos detalles me encantaron). pero como me la han regalado estas navidades en dvd, pues le daré un segundo vistazo ;)