lunes, 21 de septiembre de 2009

Música y lágrimas

DESPEDIDAS

Título original: Okuribito
Año: 2008
País: Japón
Duración: 130 min.
Fecha de estreno en España: 3 de julio de 2009
Director: Yojiro Takita
Guión: Kundo Koyama
Música: Joe Hisaishi
Montaje: Akimasa Kawashima
Fotografía: Takeshi Hamada
Productor: Toshiaki Nakazawa, Ichiro Nobukuni y Toshihisa Watai
Compañía: Amuse Soft Entertainment
Intérpretes:
Masahiro Motoki, Tsutomu Yamazaki, Ryoko Hirosue, Kazuko Yoshiyuki et al.

Daigo he hecho realidad su sueño de ser violonchelista y tocar en una gran orquesta. Pero cuando recibe la noticia de que la orquesta se disuelve Daigo deberá tomar la triste decisión de desprenderse de lo que siempre soñó y viajar junto con su mujer al pueblo de sus padres, donde se crió. Allí deberá buscar un nuevo trabajo y, seducido por un curioso anuncio en un periódico, decide concertar una entrevista. Pronto descubre de qué trata ese misterioso trabajo: amortajador, el encargado de realizar un ritual típico japonés en el que se prepara a los muertos para el paso hacia el Más Allá. El joven deberá soportar las dificultades de su trabajo, el trato con los cadáveres y sobretodo, los prejuicios sociales que le acarrean su oficio, mal visto por el resto de los vecinos. Pero con el tiempo Daigo descubrirá que ese oficio es lo único que le llena en la vida y que cuidar esos cadáveres le proporciona un medio para librarse de sus problemas y de sus tristes pensamientos de la infancia.

Los Oscar, a pesar de ser los premios cinematográficos más famosos del mundo, producen sensaciones dispares: a algunos les encanta, otros los detestan, unos dudan de su rigor y otros lo consideran un ejemplo de calidad cinematográfica. Sea cual fuere el caso, lo único en que todos estamos de acuerdo es que si no fuera por estos premios algunas películas pasarían completamente desapercibidas. Este es el caso de "Despedidas", sorprendente ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa, que derrotó a las famosas "La Clase" y "Vals con Bashir", esta última, un prodigio técnico que ya comenté en una entrada anterior. La pregunta es ¿se merece esta película dicho galardón? Si tenemos en cuenta aspectos técnicos sería difícil la respuesta (aunque "Vals con Bashir" es absolutamente rompedora), pero si consideramos la película según las emociones que nos hace sentir, "Despedidas" es, con diferencia, la mejor película que haya ganado estos premios en los últimos años.

Y es que "Despedidas" ("Okuribito" en su sonoro título original) es una retahila de emociones y sentimientos que te harán llorar, reír, sufrir y emocionarte a lo largo de sus dos horas de metraje. Puede que no tenga demasiados recursos técnicos ni el director se recree con la cámara. De hecho, el señor Takita es un prestigioso director de cine erótico en su país y con esta primera incursión en el cine "convencional" ha dado el bombazo. No sé si es por la falta de técnica (no creo que en el cine erótico se precise saber de travelings, flashbacks o voces en off) o por un afan de universalizar la película, pero "Despedidas" no es la típica película japonesa al uso. No es para nada lenta, tediosa, con planos interminables y multitud de silencio, sino todo lo contrario. Se podría comparar con los típicos melodramas del estilo de "Cinema Paradiso", película con la que la han comparado muchos, quizá por la incursión de un arte en el argumento: el cine en la italiana y la música en la japonesa.

Y es este último aspecto, el de la música, el que cobra un protagonismo prácticamente absoluto en el filme. La banda sonora del grandísimo (perdón: ¡¡GRANDÍSIMO!!) maestro Joe Hisaishi le puede colocar en el mismo altar en el que reposan John Williams y Ennio Morricone como uno de los mejores compositores de bandas sonoras de todos los tiempos. Su bellísima música suena durante toda la película y es la que indica los momentos de pena, alegría o exaltación. Hasta tal punto cobra importancia que se podría decir que el propio Hisaishi es el director de la película: si no fuese por su música "Despedidas" no sería tan emocionante.

Quizás sea ese el principal pero de la película: su sentimentalismo exaltado. El director camufla su falta de técnica narrativa con la música, que es la que "narra" en cierto modo la historia, de tal forma que se crean situaciones demasiado exaltadas, convirtiendo a "Despedidas" en la típica película de lágrima fácil, hecha para que te emocione a más no poder y sólo puedas ver en ella una grandísima película. Ejemplo de esto es la mítica escena de Daigo, en mitad del campo, tocando el violonchelo, mientras se alternan escenas de amortajamientos, sólo para que el espectador disfrute de la bellísima melodía salida de la calva cocorota del genial compositor nipón.

Y es que "Okuribito" (me gusta llamarla así) tiene defectos detrás del perfecto maquillaje que proporciona la música. El guión puede tacharse de manido, tópico y previsible, con situaciones de las cuales ya sabes cómo va a terminar. No interesa complicar en exceso la trama. La peli está echa para enamorar al público y para eso, cuanto más simple mejor (ahí está "Slumdog Millioaire", por ejemplo).

En lo único en lo que destaca el guión es en la construcción de los personajes y en ello también tienen la culpa los actores. Masahiro Motoki está genial en su papel protagonista, interpretando un personaje que le exige tratar todos los registros posibles, desde el drama más lacrimógeno hasta la comedia más histriónica. Y todo ello lo hace con una credibilidad pasmosa que hace que nos metamos en su piel. Tsutomu Yamakazi está descomunal en el papel del jefe de Daigo, sin duda el mejor personaje de toda la película: un hombre serio, oscuro, misterioso, pero que guarda una gran humanidad en su interior. Mención a parte merece la guapísima Ryoko Hirosue en el papel de la esposa de Daigo, una mujer con un optimismo imperecedero, que ayuda a su marido a solucionar todos los problemas pues no le importa el curso de los acontecimientos mientras estén los dos juntos. Un papel que no sólo aporta belleza, sino carisma y autoestima.

En definitiva, "Despedidas" ("Departures" en inglés, otro de sus tantos nombres) quizá no sea una película técnicamente prodigiosa, pero sí es un film treméndamente emotivo, con unas interpretaciones que te conducen por una enorme hilera de emociones que se hacen incontenibles con el telón de fondo de otra impresionante partitura de Hisaishi. Una película sobre la belleza de la muerte y lo que este evento, trágico para unos, alegre para otros, supone en los seres humanos. Si con algo me tengo que quedar de esta película, aparte de con la música, claro está, es con la cantidad de sensaciones que produce la muerte entre las distintas familias: los remordimientos de un familiar por no haber aceptado al muerto tal y como es, las acusaciones a un tercero por el fallecimiento, la alegría que reinaba en la despedidas entre risas de unas nietas a su abuela, agradeciéndoles todo lo que las había dado... Se podría decir que "Despedidas" es una película tremendamente humana que, sin ser demasiado técnica, logra mostrar distintos matices de un tema tan complicado como la muerte. Realmente, una película que merece muchísimo la pena.