viernes, 22 de enero de 2010

1981: Pasión por el deporte

CARROS DE FUEGO

Título original: Chariots of fire
Año: 1981
País: Gran Bretaña
Duración: 118 min.
Fecha de estreno en España: 1 de enero de 1982
Director: Hugh Hudson
Guión: Colin Welland
Música: Vangelis
Montaje: Terry Rawlings
Fotografía: David Watkin
Productor: David Puttman
Compañía: 20th Century Fox/Allied Stars/Enigma Productions
Intérpretes: Ben Cross, Ian Charleson, Nigel Havers, Cheryl Campbell, Alice Krige, Ian Holm, John Gielgud, Lindsay Anderson, Brad Davis et al.

Ganadora de 4 Oscar: película, director, guión, vestuario

Harold Abrahams es un estudiante británico de descendencia judía que acaba de iniciar sus estudios en Cambridge. Harto de ver cómo es ninguneado a causa de su religión, decide demostrar al mundo que puede ser mejor que cualquiera, con lo que centra sus esfuerzos en las carreras. Eric Iddle es un misionero británico en China que tiene como objetivo dedicar su vida a Dios. Sin embargo, Iddle tiene otro talento: su velocidad, con lo que pasa de ser un famoso jugador de rugby a un temido atleta, corriendo como forma de honrar a Dios por el don que le ha dado. Los dos, tanto Harold como Eric, junto a un selecto grupo de deportistas, tienen la oportunidad de demostrar al mundo su valía representando a Gran Bretaña en los JJ. OO. de París de 1924.

"Carros de fuego" es una de esas películas que todo el mundo conoce por su música, pero que pocos han visto. Han escuchado su mítico tema principal, pero no les preguntes el argumento o lo que pasa porque no lo saben. Es una desgracia, porque la película es realmente buena, una delicia para todos los que amamos el deporte, pues capta toda la esencia del mismo en sus hermosas imágenes.

A través de una fotografía impecable, en la que cualquier plano, ya sea corto, general, estático o en movimiento, resulta igual de bello; y de un montaje que, de forma inusual, hace que una película británica, famosas por su ritmo pausado, no resulte lenta en ningún momento; el director rueda unas carreras atrapantes, hipnóticas, que hacen que se detenga el tiempo. Por medio de la cámara lenta y un notable empleo del sonido, Hudson muestra toda la estética y la emoción del deporte, recreándose en su belleza y en su fuerza. Los planos a cámara lenta ayudan a contemplar lo fascinante que es el cuerpo humano a la hora de moverse y el uso del sonido hace que las secuencias estén llenas de la misma emoción y tensión como si fuera una competición actual de unos juegos olímpicos.

Aunque no sólo de carreras vive "Carros de fuego". También tiene una historia, mejor dicho un par de historias, las de los dos protagonistas, que utilizan el deporte para demostrar algo al mundo. Quizá se le pueda tachar a la película de realizar apología religiosa o de ser la típica "inglesada". No diría yo que no, pero en realidad el principal tema del filme es el empleo del deporte como vía de escape, como símbolo de superación y sacrificio, como sana forma de competir entre países, con caballerosidad y sin derramamiento de sangre. Los actores están muy bien a la hora de representar a estos personajes y destaca por su presencia (aunque no tanto por su actuación), a Ser Ian Holm, que 20 años antes de hacer de Bilbo en "El señor de los anillos" está exactamente igual. No sé por qué me extraño, si el Anillo Único retarda el envejecimiento.

En resumen, "Carros de fuego" es una muy buena película, que goza de una gran belleza en su fotografía. Hay veces que este factor sólo destaca con grandes planos generales, pero en este caso incluso los primeros planos están llenos de belleza. El montaje hace que las dos horas de peli se pasen volando, y la legendaria música del griego Vangelis ayuda a aumentar la intensidad y el dramatismo de algunas escenas. A pesar de cierto aroma a panfleto probritánico y procristiano, la grandeza de este filme está en la belleza e intensidad de las carreras, que recrean perfectamente la pasión y la adrenalina que se desprende en ellas. Película recomendada a todos los que amamos el deporte, en cualquiera que sea su forma o expresión, ya sea el sillón bol o la plancha extrema.

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Mi padre me obligó a verla cuando era crío.

No me acuerdo de casi nada, pero sé que me encantó.

Recuerdo que cuando uno de los protas hacía estiramientos y se doblaba sobre sí mismo por completo me quedé flipado.

Émera dijo...

Yo la vi hace mucho y he olvidado los matices pero me gustó mucho!! Muy mítica...

¡Qué ritmo llevas últimamente Dani! No me da tiempo a ir al día a mí leyendo, jejeje...

Un beso!

Chuparrocas dijo...

Es que con esto de los exámenes y demás no hay tiempo!! Aunque me acabo de enterar que tengo una semana más, pues los Oscar son el 7 de marzo. Haré cálculos para no cebarme con las críticas ni pasarme.