martes, 23 de febrero de 2010

1995: Tierra y libertad

BRAVEHEART

Título original: Braveheart
Año: 1995
País: EE.UU.
Duración: 170 min.
Fecha de estreno en España: 29 de septiembre de 1995
Director: Mel Gibson
Guión: Randall Wallace
Música: James Horner
Montaje: Steven Rosenblum
Fotografía: John Toll
Productores: Mel Gibson, Alan Ladd. Jr y Bruce Davey
Compañía: 20th Century Fox/Icon Productions
Intérpretes: Mel Gibson, Sophie Marceau, Patrick McGoohan, Catherine McCormack, James Cosmos, Brendan Gleeson et al.

Ganadora de 5 Oscar: película, director, montaje de sonido, música, maquillaje

Eduardo I de Inglaterra quiere dominar todas las islas británicas, pero tan sólo el reino de Escocia se resiste duramente a ser conquistado. Por eso, decide instaurar normas que favorezcan a los nobles escoceses para poder conquistar todo el territorio. Así, las tierras escocesas se ven llenas de milicias inglesas, que maltratan a los campesinos, apoyados por un gobierno tiránico. Este es el panorama que encuentra William Wallace, un joven escocés que vuelve a su tierra natal después de muchos años. Cuando las tropas inglesas asesinan a su esposa, Wallace decide vengarse, pero convierte esa venganza en una causa aún mayor: expulsar a los ingleses de sus tierras y conseguir la independencia de su amado país.


Tras "Bailando con lobos" y "Sin perdón", en 1995 vuelve a triunfar una filme en el que un actor de fama mundial se pone detrás de las cámaras. "Braveheart" fue la segunda película de Mel Gibson como director, y sin duda alguna, la mejor que jamás ha realizado, pues su fuerza y su belleza no han vuelto a alcanzar cotas tan altas.

Cuando uno ve películas como "la Pasión de Cristo" o "Apocalipto" se da cuenta que, a parte de la patochada de rodar películas hablando en idiomas desaparecidos, Gibson es un director con un gran talento estético. Eso se nota ya en "Braveheart", cuya estética, tanto en los decorados como en la inconmensurable fotografía, hacen de ella una película que, a pesar de ser sangrienta y violenta, es muy hermosa. Así, las escenas en las que se nos muestran los hermosos parajes escoceses, acompañadas de la mítica música de James Horner, producen un efecto hipnótico impresionante. No sólo en estas imágenes se nota la hermosa estética del filme, sino en las batallas, en las escenas en lugares cerrados y en muchas otras secuencias a lo largo de la película, fruto de una dirección artística impresionante.

Pero tampoco hay que menospreciar el talento de Gibson a la hora de dirigir, pues logra con "Braveheart" que tres horas de película pasen volando. Lo hace por medio de una dirección elegante e intensa a la vez, con imágenes muy violentas y con unas batallas tan bien rodadas que bien podrían considerarse como las mejores que se han rodado jamás. En este aspecto, parece que Gibson comete un error, al mostrarnos una batalla casi al inicio del filme. El director se arriesga con esto a que el resto del filme decaiga en intensidad, pues normalmente las batallas se dejan para el final. Pero el intento le sale genial y no sólo nos brinda una secuencia magistral y, afortunadamente para el espectador, interminable, sino que el ritmo no decae en ningún momento, habiendo tiempo para otra batalla más, igual de bien rodada que la anterior.

Así, "Braveheart" se convirtió en un auténtico fenómeno mundial. Un ejemplo que muchísimas películas épicas, como "El señor de los anillos", "Troya" o "300", han intentado imitar con fortuna dispar. Y es que "Braveheart" es un filme intenso, violento, potente y sucio, pero hermoso, elegante, épico y grandioso al mismo tiempo. Tiene una fuerza impresionante y una ambientación de esas de quitarse el sombrero. Todo esto, junto con la elegancia y el gusto estético de Gibson hacen de esta película una auténtica maravilla del cine épico de aventuras. Un filme que te hace salir del cine con la sensación de haber derrochado adrenalina por un tubo. Una auténtica experiencia que, si se ve en pantalla grande, se algo inolvidable.

1 comentario:

cronopio dijo...

una pena que sea un facha utracatólico-conservador

no por lo que piense él mismo, que me da igual en una medida abrumadora, sino porque esto se refleja en sus películas... desde luego, en unas más que en otras