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sábado, 20 de agosto de 2011

Me quedo con el Cinexin

SUPER 8


Título original: Super 8
Año: 2011
País: EE.UU.
Duración: 110 min.
Fecha de estreno en España: 19 de agosto de 2011
Director: J. J. Abraham
Guión: J. J. Abraham
Música: Michael Giaccino
Montaje: Maryann Brandon y Mary Jo Markey
Fotografía: Larry Fong
Productores: J. J. Abrahams, Bryan Burk y Steven Spielberg
Compañía: Paramount Pictures/Amblin Entertainment
Intérpretes: Joel Courtney, Elle Fanning, Riley Griffiths, Rian Lee, Gabriel Basso, Zach Mills, Kile Chandler et al.

Joe es un chaval que acaba de perder a su madre y al que le encantan las miniaturas. Trabaja de maquillador, maquetista y editor de sonido en la película de su mejor amigo Charles, una producción casera de zombies que rueda en su cámara super 8. Una noche, mientras ruedan una escena en la estación, presencian un brutal accidente entre un coche y un tren del que salen ilesos. Sin embargo, a partir de esa noche, comienzan a ocurrir cosas extrañas en el pueblo donde viven: el ejército acordona la zona, desaparecen electrodomésticos y algún ente misterioso está haciendo que varios ciudadanos desaparezcan...

Definitivamente, vuelven los 80. Tengo un amigo que no paraba de repetírmelo en clase, pero ya me estaba dando cuenta de ello: vuelven grupos anteriormente disueltos, proliferan las producciones cinematográficas sobre míticos cómics de la década... Quizá sea porque muchos que por aquel entonces se criaron con Regreso al futuro, Star Wars o Indiana Jones ahora rondan los 40 o 50. Y entre estos muchachos está J. J. Abrahams, creador de la mítica serie "Perdidos" y director de la fabulosa "Star Treck: el futuro comienza", el cual, quizá movido por la nostalgia, decidió realizar una película a la antigua usanza, como las que veía cuando era un niño: un filme de acción protagonizado por niños y con una temática extraterrestre. Así nació este homenaje al cine ochentero llamado "Super 8".

Y es esto lo realmente bueno de la película, pues da la sensación de volver atrás en el tiempo y estar viendo algo parecido a "Los Goonies" pero en el cine. Hemos visto muchas películas protagonizadas por niños en los últimos años, pero todas eran de fantasía o simples películas de carácter infantil. Esas pelis de aventuras, casi de terror, en el que los protas no llegaban a los 16 años ya no se recuerdan y eso es lo que nos brinda Abrahams en su nuevo trabajo. Pero no es la nostalgia lo único que inunda la película, pues el director conoce perfectamente el lenguaje cinematográfico de la época y logra conmover y atrapar al espectador sin a penas esfuerzo, posiblemente por la cantidad de veces que haya visto esas películas clásicas que antes mencionaba. De hecho, la escena del autobús del final recuerda sospechosamente a aquella otra del tiranosaurio de "Parque Jurásico", en la que juega con los nietos de Hammond en el coche.

Sin embargo, hay algo que merece un reproche de la película, su principal fallo: está cogida con alfileres. Algunas situaciones de la película son completamente inverosímiles o simplemente muy poco probables de ocurrir en la realidad. Por ejemplo SPOILER: es muy casual que en un accidente de tal magnitud como el del tren (dejemos de lado que un simple coche provoque tal descarrilamiento), en el que los vagones de varias toneladas queden arrugados como plastilina, que una furgoneta acabe estrujada por la mitad, el coche de los protas quede absolutamente intacto pues, de lo contrario, no podrían huir y la película se acabaría antes.O tampoco lo del final, en el que una máquina electromagnética, hecha con meteriales terrestres y basado, supuestamente, en las leyes físicas de la Tierra, sea capaz de atraer magnéticamente lo que le de la gana, pues si atrae las armas de los militares ¿por qué hay algunos que siguen con ellas? Si algunos coches sufren el magnetismo de la nave ¿por qué otros no? Si el cubo metálico que tiene el prota se mueve solo, ¿por qué necesita un imán tan potente para atraer a los demás? Pues para que todo quede más bonito y más emocionante para el final, como la edulcorada escena del collar. FIN DEL SPOILER. Así que Abrahams se saca algunas cosas de la manga, cosas fundamentales para el transcurso de la película, haciendo que los sucesos sean inverosímiles o treméndamente casuales.

No es sólo en el guión en el que Abrahams no está demasiado sembrado. Otros apartados, como la música, tampoco son maravillosos. Michael Giaccino, compositor en alza en Hollywood en los últimos años y que colaboró con Abrahams haciendo la música de "Lost", logra una partitura muy eficaz y muy sonora, pero que no es de esas que se te quedan en la retina, como sí ocurría con películas como "E.T." y compañía. ILM, como siempre, está sembrado, sin embargo, mover millones y millones de piezas metálicas lo llevan haciendo durante las 3 películas de Transformers y el bicho en cuestión se asemeja bastante a uno de los monstruos del circo de Geonosis del final de "El ataque d los clones", así que, a pesar de la calidad, no es nada nuevo. Lo único que aporta algo de frescura, a parte de retomar un tipo de cine perdido, es el quinteto infantil protagonista. Los chicos están realmente bien, sus caracteres están bien delimitados, perimitiendo que nos identifiquemos con ellos al instante. Son los que sustentan la película, concretamente el protagonista, Joel Courtney, que realiza un gran papel.

Así que, como conclusión, decir que "Super 8" es una buena película, especialmente para los amantes del cine de ciencia ficción y de acción infantil de la década de los 80. Es como ver una versión renovada de "Los Goonies". Pero parece ser que el director quería sacar adelante la película a toda costa, sin importarle el modo, y se ha sacado de la manga algunas cosas poco verosímiles. Si a eso le sumamos una música decente y nos efectos visuales sobresalientes pero que no impresionan, tenemos una película bastante buena que demuestra que éxitos como "E.T.", "Regreso al futuro" y demás no son fruto únicamente del talento, sino que la genialidad de Spielberg, Zemeckis o Lucas estaba detrás de ellos. Se podrá recuperar el tipo de cine, se podrá recuperar la magia y la narración, pero sólo el genio puede crear películas inolvidables y esta "Super 8" no lo es.

PD: Atentos a los detalles frikis del cuarto del protagonista, como una maqueta del TIE Fighter de Darth Vader o una lámina de la portada del primer número de los cómics de Batman. Y atentos también al impagable cortometraje completo durante los créditos. Lo mejor de toda la película.

lunes, 25 de julio de 2011

El Miyazaki más flojo

EL CASTILLO AMBULANTE


Título original: Hauru no ugoku shiro
Año: 2004
País: Japón
Duración: 114 min.
Fecha de estreno en España: 3 de marzo de 206
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki, según la novela homónima de Diana Wynne Jones
Música: Joe Hisaishi
Montaje: Takeshi Seyama
Fotografía: Atushi Okui
Productor: Toshio Suzuki
Compañía: Studio Ghibli/Tokuma Shoten/Buenavista Home Entertainment
Intérpretes: (Voces V.O..) Chieko Baisho, Takuya Kimura, Akihiro Miwa, Tatsuya Gashuin, Ryunosuke Kamiki, Mitsunori Isaki, Yo Oizumi et al.

Sophie es una joven que trabaja en una sombrerería. Una mañana sale a la calle y conoce a un misterioso hombre, que resulta ser Howl, el mago que había en el famosísimo castillo ambulante. Esa misma noche, recibe la visita de la bruja del páramo, l cual echa a Sophie una maldición: hace que por el día se convierta en una anciana y no podrá decir nada de lo que le ha pasado. La muchacha deberá entonces huir, yendo a parar al castillo ambulante de Howl.

Tres años después del estreno de su gran obra maestra, Miyazaki regresaba a las pantallas convertido en un referente de la animación mundial y su expectación era máxima. Años antes se había firmado un contrato en el que Pixar, la compañía de animación que estaba despuntanto por aquel entonces (no olvidemos que "Buscando a Nemo" es un año posterior a Chihiro), tendría los derechos de explotación de las películas de Miyazaki en EE.UU., de tal forma que sus trabajos alcanzaran la difusión que merecían en el resto de mundo. Esta relación, a parte de algún que otro homenaje (en "Toy Story 3"aparece un peluche de Totoro), propició que se generaran por ordenador algunas de las animaciones de la película. Esto, desde mi punto de vista, me parece un grave error, pues una de las señas de identidad del cine de Miyazaki es su pureza y el amor absoluto por el cine de animación tradicional en 2D. Y es que, aunque ya se intuían algunos efectos (muy pocos) en "El viaje de Chihiro", en "El castillo ambulante" es un recurso recurrente y bastante llamativo. Y estoy de acuerdo en que queda bien y que se ahorrarían mucho trabajo animando el castillo por ordenador, pero no parece una película que guarde la esencia de Miyazaki.

Pero no sólo estéticamente la película parece fuera de lugar, sino que narrativamente es un filme que deja mucho que desear. Quizá sea por ser la única película del director basada en un tema ajeno a él, en este caso una novela de Diana Wynne Jones que no he tenido el gusto de leer, que la película no tiene el ritmo ni la intensidad que otros trabajos de Miyazaki. En su cine se ve claramente un equilibrio entre acción y drama, entre escenas míticas llenas de intensidad y partes más relajadas. Pero en "El castillo ambulante" ese ritmo desaparece, con lo que tenemos un film tremendamente lento, que puede llegar a aburrir en algunos aspectos y que no llega a maravillar salvo en algunos pequeños momentos del inicio, como a escena en la que Howl y Sophie andan por el aire. Aunque esa grandeza se debe más a la partitura de Hisaishi, fenomenal una vez más, que a la maestría del director.

Y sí, la película tiene los mismos temas, estilo y argumento que todas las demás películas anteriores, pero da la impresión de que "El castillo ambulante" es una película realizada por mero trámite, como una especie de encargo de Pixar, pues la desgana que se ve a lo largo de la película es alarmante. Hay filmes de Miyazaki más largos y más intensos que esta, su peor película hasta el momento. La acción es tan lenta que parece que ha llegado el final, tanto por el ritmo como por la historia (van a ver a la mala de turno), pero te das cuenta de que no ha pasado más que una hora. He llegado a desear fervientemente que acabara, algo que nunca me había pasado con un filme de Miyazaki. Afortunadamente, años después cambiaría radicalmente con uno de sus más entrañables y mejores trabajos de su filmografía: una versión muy personal sobre la Sirenita como muestra de amor a su hijo.

jueves, 30 de junio de 2011

Fantasía en estado puro

EL VIAJE DE CHIHIRO


Título original: Sen to Chihiro no kamikakushi
Año: 2001
País: Japón
Duración: 124 min.
Fecha de estreno en España: 18 de octubre de 2002
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Montaje: Takeshi Seyama
Fotografía: Atsushi Okui
Productor: Toshio Suzuki
Compañía: Studio Ghibli
Intérpretes: (Voces V.O.) Rumi Hîragi, Miyu Irino, Mari Natsuki, Takashi Naitô, Yasuko Sawaguchi, Tatsuya Gashuin, Ryunosuke Kamiki, Yumi Tamai et al.

Chihiro es una niña que acaba de mudarse con sus padres a una nueva casa. Se pierden con el coche y acaban en una misteriosa ciudad medio abandonada en mitad del bosque. Mientras sus padres se atiborran a comida, la pequeña Chihiro se dedica a investigar, conociendo a un misterioso joven llamado Haku que le dice que huya. Al regresar a buscar a sus padres, Chihiro descubre que estos se han convertido en cerdos y por lo tanto, no puede volver a casa. Atrapada en un mundo mágico habitado por monstruos, sin sus padres padres y con la única ayuda de Haku, Chihiro deberá hace todo lo posible para devolver a sus padres su figura humana y regresar a casa. Pero con el tiempo descubrirá que la estancia en ese lugar no es casual y que allí se esconde algo relacionado con la infancia de Chihiro pero que no logra recordar.



Hace meses que no volvía a escribir en este blog. Es lo que tienen los exámenes, que a uno le traen por la calle de la amargura. Afortunadamente, un pequeño respiro (sí, todavía me quedan) ha hecho posible que pueda continuar con el ciclo de Hayao Miyazaki, con una película que tenía muchísimas ganas de volver a ver. Las anteriores veces que la vi o era demasiado pequeño para entenderla (aún todavía la entiendo mucho, todo hay que decirlo), o la vi por televisión con innumerables interrupciones, el mayor crimen de la televisión contra el cine y el mayor delito que se puede cometer con esta película. Me refiero a "El viaje de Chihiro", una de las mejores películas de todos los tiempos, y lo digo así, sin despeinarme. Eso sí, aunque no es la película que más me ha gustado de Miyazaki ("Porco Rosso" me sigue encandilando), sí es la más compleja, la más impresionante y si no es la mejor, que para mí lo es, al menos es de todas la más fascinante.

"El viaje de Chihiro" no es una película sencilla de ver. No se podría considerar una película para niños, pues no creo que la entiendieran. Y dudo incluso que muchos adultos entendieran algunas de las metáforas que aparecen en ella. Eso hace que muchos no disfruten la película en todo su esplendor y al finalizar la cinta acaben fascinados por el espectáculo contemplado, pero no les acabe de llenar completamente porque quizá no entendieran lo que ha dicho el director o, por lo menos, no han captado el mensaje en su totalidad. Pero en el fondo, cuando uno se dedica a reflexionar sobre el significado de tal o cual cosa, comprenderá la grandeza de la película, no sólo de su mensaje, sino de cómo Miyazaki ha montado todo el tinglado, en un derroche asombroso de fantasía, para contar un tema que ya ha sido tratado por el director japonés, pero que en esta ocasión profundiza aún más en él.

La pelícla comienza mostrándonos a Chihiro con sus padres viajando a su nueva cada. Es una mudanza y, por tanto, el fional de un periodo de tu vida y el inicio de otra, el tema fundamental de la película. Notamos que a Chihiro no le gusta, y notamos su angustia a lo largo de la película. La casa de baños representa, en cierto modo, la infancia. Para Miyazaki, la infancia es imaginación, magia, fantasía, y toda esa fantasía que aparece en la película hace referencia a esta etapa de la vida. Por eso, cuando los padres de Chihiro se convierten en cerdos (ya exploqué el significado del cerdo en la cultura nipona en la crítica de Porco Rosso), es porque son adultos y no tienen imaginación. La casa de baños está estructurada por pisos y el último piso es el inicio del final del viaje, como si significara la última etapa de la vida infantil. Quizá por eso el personaje de la bruja sea tan malvado: es un adulto en un mundo infantil.

Pero la clave de toda la película está en el tren. La idea del viaje sin retorno está claro que se refiere al paso a la vida adulta. En la hermosa secuencia del viaje en el tren vemos a los adultos, como si fueran sombras, dbajándose en las distintas paradas. Todo tiene una melancolía y amargura inquietantes, indicando que ese viaje no es muy recomendable, pero inevitable. Sin embargo, y para rizar e lrizo, la clave de la película no está sólo en ese viaje, sino en lo que ocurre después. En todas las películas de Miyazaki se habla del paso de la infancia a la vida adulta, y trata la infancia como un mundo de fantasía. Pero en "El viaje de Chihiro", Miyazaki nos contesta nuestra pregunta: ¿cómo podemos volver a la infancia si ya somos adultos? Y la respuesta es los recuerdos, la imaginación. Cuando Chihiro regresa, lo hace gracias a que recuerda algo que había olvidado. Y tampoco olvidamos que Haku se empeña en que Chihiro recuerde su propio nombre, y no lo sustituya por el de Sen. Miyazaki nos dice que, aun siendo adultos, siempre podemos volver a la infancia gracias a nuestros recuerdos y a nuestra imaginación. Que no por ser adultos debemos de dejar de soñar ni de ser niños. Nos da esperanzas para seguir viviendo en el amargo mundo de los adultos gracias a esa herramienta infantil que son los sueños y la imaginación. La canción del final, que se puede escuchar aquí y que es el colofón a una banda sonora que, si se escucha por separado no es de las mejores de Hisaishi, pero que dentro de la película ayuda de forma sorprendente a enfatizar las escenas como nunca lo había hecho en otros filmes.

Y ese mensaje también puede significar una reivindicación propia de la película y del género de animación en general. Si los adultos podemos soñar como niños, ¿por qué no podemos respetar el cine de animación, un género considerado como propiamente infantil? Quizá por eso la película alcanzó tal éxito y se hizo con el Oso de Oro a la mejor película en el festival de cine de Berlín, algo que nunca otra película de animación ha logrado hasta la fecha.

Resumiendo, "El viaje de Chihiro" es una obra maestra, no ya de la animación, sino del cine en general. Es el ejemplo de cómo ser fiel a tu estilo, contar los mismos temas pero profundizando más, y hacerlo por el camino más difícil pero más hermoso. Es el ejemplo del genio de un cineasta que llena de sencillez una película tremendamente compleja en un ejemplo de manejo de la narración y del mundo de la fantasía como muy pocos (o casi nadie, diría yo) saben manejar. Una película que nos dice un mensaje claro: la vida es demasiado corta y triste como para amargarnos la vida. ¿Por qué no sacar el niño que llevamos dentro y verlo todo de otra forma?

viernes, 18 de marzo de 2011

Cuando los cerdos vuelan

PORCO ROSSO

Título original: Kurenai no buta
Año: 1992
País: Japón
Duración: 87 min.
Fecha de estreno en España: 1 de septiembre de 1994
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Montaje: Hayao Miyazaki
Fotografía: Atsushi Okui
Productor: Toshio Suzuki y Rick Dempsey
Compañía: Studio Ghibli/ Tokuma Shoten
Intérpretes: (Voces V.O.) Shuichiro Moriyama, Tokiko Kato, Sanshi Katsura, Tsumnehiko Kamijo, Akemi Okamura et al.


Italia, periodo de entreguerras. En pleno auge del fascismo en Europa, los cielos del Mediterráneo están plagados de piratas del aire que roban y hacen de las suyas con sus aeronaves. Marco Pagot, un extraordinario piloto italiano conocido como Porco Rosso por el color de su avioneta y su cara de cerdo, se dedica a surcar los cielos, poniendo en jaque a los piratas del aire. Estos, hartos de las pérdidas que tienen debido a las acciones de Porco, deciden contratar los servicios de Donald Curtis, un famoso piloto acrobático americano y estrella del cine, para derrotar de una vez por todas a la amenaza porcina.



Miyazaki es un director de cine fantástico, fundamentalmente. Antes de esta todos sus films con Studio Ghibli estaban enmarcados en este género. Pero tres años después de su divertida "Nicky la aprendiz de bruja" el director nipón nos sorprende con una historia tremendamente realista, la más realista de toda su filmografía y, sorprendentemente, una de las películas más hermosas y elegantes que el señor Miyazaki jamás ha dirigido: "Porco Rosso".

El proyecto nació como un cortometraje de 30 minutos para instruir al ejército japonés sobre métodos de aviación. Sin embargo, al estallar la guerra de Yugoslavia, se tornó en un filme más largo y con un tono más serio, pasando a ser la película que todos conocemos hoy. Esto hace que "Porco Rosso" sea la única película en la que Miyazaki toma partido de forma directa en una ideología política. En todas sus películas ya habló de la libertad y de la paz, ideales progresistas y liberales, pero a través del filtro que produce el cine fantástico. Pero con "Porco Rosso", al situarla en un lugar y en una época reales, algo que nunca más ha hecho el director en ninguna de sus demás películas, impone un tono más realista a la cinta y se desprende de ese velo fantástico para tomar parte más directa en los acontecimientos.

Ese tono realista no se centra sólo en reducir la fantasía a su mínima expresión (lo único que se puede intuir como fantástico, aunque discutidamente, es el rostro de Porco Rosso), sino que también lo nota en el tono, el género y en la narración. Y es que "Porco Rosso" se puede considerar como la más occidental de sus películas, por no decir la más americana, pues su forma de narrar o sus distintos temas son típicos del mejor cine negro hollywoodiense: el héroe solitario y desencantado con el mundo, la chica a la que ama en secreto pero a la que se niega a declarase, el triángulo amoroso entre Porco, Gina y Donald, recuerdan a los grandes clásicos de los años 40 como "Casablanca". La melancolía inunda toda esta parte, gracias al ritmo pausado y tremendamente elegante de Miyazaki y la descomual música (para mí, el mejor trabajo de Hisaishi); así como los diálogos, en uno de los mejores trabajos de Miyazaki como guionista, son absolutamente brillantes, dotando a la película de ese aroma romántico que tanto se hecha de menos del cine clásico estadounidense.

Pero "Porco Rosso" no es sólo una película dramática. Como casi una obligación por parte del director, este inunda las escenas de imágenes aéreas absolutamente magistrales. Las batallas y persecuciones con las aeronaves están dotadas de una fuerza, agilidad y elegancia que son absolutamente pasmosas. Con esto, Miyazaki incluye un poco de acción y aventura en el drama de Porco Rosso, que no es más que un piloto italiano convertido en cerdo por el desencanto que le causó el ejército, al que perteneció durante un tiempo. Aunque en la película (en al versión española al menos) nos cuentan otra cosa, lo cierto es que en la cultura japonesa, el cerdo es símbolo de desencanto, y la gente se convierte en este animal cuando la vida no le importa casi nada (ejemplo: los padres de Chihiro). Por eso que, el único término fantástico de la cinta puede interpretarse más bien como un símbolo, como un estado de ánimo del personaje y, posiblemente, del director japonés en ese momento.

Y hay que matizar lo de en ese momento porque todas las películas de Miyazaki están llenas de esperanza, pero esa esperanza está representada en la juventud y la infancia. Es lógico que en una película tan melancólica como esta, los protagonistas sean adultos y que el único personaje juvenil (y femenino, claro está) es la nieta del mecánico de Porco. Las dos únicas escenas en las que Porco pierde su apariencia porcina están relacionadas con al muchacha (cuando se despierta y ve a Porco sentado, o al final cuando le da un beso), indicando que en un mundo decadente, la juventud es la única que hace ver a Porco la esperanza en un mundo mejor.

Esta elegancia y esta fuerza nacen de lo más interior de Miyazaki, pues esas escenas de aviación hacen salir su amor por la aeronáutica. En sus anteriores películas también trató este tema, pero es en "Porco Rosso" cuando el director japonés muestra todo su amor y todo su conocimiento en el tema. De hecho, hay una escena en la que el mecánico le muestra un motor nuevo a Porco, un motor del tipo Ghibli, nombre de su estudio.

En conclusión, decir que todo esto, aventuras, acción, drama, política, humor, triángulos amorosos, amores prohibidos, amores reprimidos (Gina ama a Porco pero sus tres maridos pilotos murieron), elegancia, desencanto ante la humanidad, esperanza en las nuevas generaciones... Todo eso tiene cabida en apenas hora y media de película, mejor dicho, de una gozada de película, de obra maestra con todas sus letras, en la que mezcla cine negro de una melancolía desesperante con un cine de acción y aventuras completamente enérgico, enlazados de forma magistral. Miyazaki demostró con "Porco Rosso" que el anime no sólo era cine para niños, sino que, a parte de Nicky, Totoro o "El castillo en el cielo", podía hacer un cine más adulto y más comprometido, universalizando el género. De hecho, fue esta la que inició una breve etapa de madurez del director, la primera de un tríptico dedicado a un público mucho más adulto, donde sacó a relucir todo su talento y toda su narrativa. "Porco Rosso" es una de las pelis más atípicas de Miyazaki, y una de mis favoritas, pero lo mejor está por llegar.

Escena favorita: La verdad no sé con cual quedarme. La de arriba del todo es la que más me gusta, pero en esta de aquí me encanta la forma que tiene Miyazaki de enlazar la escena de la discusión de los piratas con el vuelo, aterrizaje y llegada al bar de Porco, empleando el precioso tema "Les temps des cerices".
____

PD: La próxima película de Miyazaki será una secuela de esta cinta, titulada "Porco Rosso: the last sortie", y se desarrollará durante la Guerra Civil española. Hace años visité la hermosa ciudad asturiana de Cudillero y me pareció típica de las películas de este director. ¿Habrá pensado lo mismo Miyazaki para inspirarse?

lunes, 14 de febrero de 2011

El día de la independencia

NICKY, LA APRENDIZ DE BRUJA

Título original: Majo no takkyubin
Año: 1989
País: Japón
Duración: 100 min.
Director: Hayao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Guión: Hayao Miyazaki, según la novela homónima de Eiko Kadono
Montaje: Takeshi Seyama
Fotografía: Shigeo Sugimura (color)
Productor: Hayao Miyazaki
Compañía: Studio Ghibli
Intérpretes: (Voces V.O): Minami Tayakama, Rei Sakuma, Kappei Yamaguchi, Keiko Toda, Mieko Nobusawa, Koichi Miura, Haruko Kato et al.

Nicky es una niña que acaba de cumplir los 13 años. Como todas las aprendices de bruja de su edad, deberá emanciparse y vivir ella sola en una ciudad. Nicky llega a una gran ciudad bañada por el mar, de la cual se enamora inmediatamente. Sin embargo, la vida en una gran urbe no es sencilla y no estará exenta de dificultades.


Normalmente, las películas de Miyazaki suelen tener un margen de unos dos años entre ellas, aunque en la última década ese límite se ha aumentado, quizá debido a la avanzada edad del director japonés, que le impone un ritmo de trabajo más lento. Por esto llama la atención que tras el enorme éxito de "Mi vecino Totoro" en 1988, tan sólo un año después estrenara "Nicky la aprendiz de bruja". Esto puede significar, y significa, que no estemos ante una de sus grandes obras. De hecho, al menos para mí, es de sus "menos buenas" o de sus peores películas, si no es la peor. Esto no quiere decir que sea mala, todo lo contrario, sino que, como ocurre con los grandes genos del cine, como Scorsese, Eastwood o los chicos de Pixar, una película mala suya está muy por encima de la media del resto de cine que se estrena. Así que no se puede decir que "Nicky" sea un desastre.

El porqué de su estreno al año de "mi vecino Totoro" quizá esté en su temática. Mientras que la cinta del adorable y peludo ogro gigante trataba sobre la infancia, esta es una película que habla de la madured, una etapa que todos debemos seguir. Miyazaki adora la infancia, pero con esta nueva cinta alaba los beneficios de la vida adulta, de crecer, de ser independiente. Es como si "Mi vecino Totoro" y la película que nos ocupa fueran dos partes de una misma cinta, dos etapas en la vida de una persona que separó para no hacer una película de cuatro horas.

Hay otro tema que predomina en "Nicky la aprendiz de bruja". En el resto de películas de Miyazaki se ve la calma y tranquilidad de la vida en el campo, pero nunca se había visto el bullicio y el estrés de la gran ciudad como en esta peli. Llama la atención la vitalidad del personaje de Úrsula, una chica que vive en una casa de madera en mitad del bosque, como representación de la alegría y vitalidad del campo. Además, Nicky encuentra en ella un apoyo en sus días grises, al igual que Tombo, un muchacho un tanto friki al principio pero que es un apasionado de los aviones. Otra vez, la naturaleza y la aviación como símbolos de paz, tranquilidad y evasión.

Otro de los aspectos que más destacan de "Nicky la aprendiz de bruja" es su música. Miyazaki tiene dos tipos de películas: unas más adultas y otras más infantiles. Se puede decir que hay dos Miyazakis, pero sólo es uno. Lo curioso es que en sus películas más adultas, la música no tiene un papel fundamental, pues el film se sustenta tanto en el guión como en la fantasía de sus imágenes. Sin embargo, las películas de tono más infantil, gozan de una música maravillosa. Si uno se para a escuchar las bandas sonoras de las pelis del director japonés, verá que las mejores son las de las películas más pequeñas. Posiblemente, y con todos mis respetos a la música de "Ponyo en el acantilado", la de "Nicky la aprendiz de bruja" es la mejor partitura que ha escrito Hisaishi. De hecho, es esta la que hace apetecibles los momentos más calmados de la película. Y no tiene uno, ni dos, sino que casi todos sus temas son fabulosos, haciendo de esta película una gozada para los oídos.

En definitiva, se puede decir que "Nicky la aprendiz de bruja" es una película sencilla, muy sencilla, que narra la adaptación de una chica a un nuevo mundo: el de los adultos. Posiblemente sea la más insulsa y desconocida película de Miyazaki, que gracias a la música de Hisaishi, lo mejor de todo el filme, y una fotografía brutal, que dota de una belleza pasmosa a las imágenes (la de Tombo y Nicky en la playa con el dirigible de fondo es una gozada y la iluminación de la habitación de Nicky es un prodigio), hace de ella una película nada despreciable. La animación también es soberbia, con la representación de una ciudad inmensa, llena de detalles minúsculos y de una profundidad pasmosa, que da la sensación de que existe de verdad y de que el espectador vive en ella. Con todo, una buena película, que se mantiene a flote gracias a los apartados técnicos y a la sutil mano de Miyazaki en la dirección y el manejo del ritmo narrativo, navegando con soltura entre el drama y la acción como pez en el agua. Tras este film vendría la gran explosión creativa del director, la que le ha hecho realizar sus más grandes películas que le alzaron a la fama. Incluso llegó a hacernos creer, en su siguiente trabajo, que los cerdos volaban.

sábado, 8 de mayo de 2010

Chatarra de la mejor calidad

TIN MAN

Título original: Tin man
Año: 2007
País: EE.UU.
Duración: 177 min.
Director: Nick Willing
Guión: Steven Long Mitchell y Craig W. Van Sickle, según la novela "El maravilloso mundo de Oz", de L. Frank Baum
Música: Simon Boswell
Montaje: Allan Lee
Fotografía: Thomas Burstyn
Productores: Matthew O'Connor
Compañía: Sci-fi Channel/RHI Entertainment
Intérpretes: Zooey Deschanel, Allan Cumming, Neal McDonough, Raoul Trujillo, Kathleen Robertson, Ted Whittall, Anna Galvin, Blu Mankuma, Richard Dreyfuss et al.

La joven DG vive una vida monótona con sus padres en una casa de campo de Kansas, trabajando como camarera en un bar de carretera. La única forma que tiene de evadirse son sus dibujos de lugares imaginarios y las historias de fantasía de su padre. Una noche, durante una horrible tormenta, unos extraños hombres irrumpen en su casa, obligando a DG y sus padres a huir sin poder evitar ser engullidos por un enorme tornado. Cuando parecía su fin, DG descubre que sigue viva, pero está en un mundo extraño, desconocido para ella pero que, por alguna razón, le resulta familiar. Buscando a sus padres desaparecidos da con su paradero, momento en el que estos aprovechan para revelarle un fascinante secreto: DG nació en el mundo de Oz, que así se llama aquel lugar, y sus padres no son más que robots programados para criarla fuera de ese mundo durante años. Su verdadera madre, la reina de Oz, ha sido secuestrada por la bruja Azkadellia, la cual pretende robar una esmeralda mágica para destronar a la reina y así dominar el mundo. La única forma que tiene DG de salvar a su madre es conseguir la esmeralda antes que Azkadellia y evitar así sus maléficos planes de conquista.

Hace unos meses estaba yo tirao en mi sofá viendo "Naufrago", una de las pelis con las que más sufro, y durante los anuncios decidí practicar uno de los deportes más universales del mundo: el zapping. Así, cambiando de canal en canal, me topé con unos intensos ojos azules que me cautivaron. Era una película, claro está, y en ella salía la que, por aquel entonces, era para mí, "aquella chica de la película esa que comentó mi compañero Cronopio en una de sus críticas". Pero no sólo me gusto ella, sino que me llamó la atención ver que la acompañaban el Rondador Nocturno (Allan Cumming) pero sin ser azul ni tener rabo, el teniente Copton de "Hermanos de sangre" (Neal McDonough) haciendo de una especie de shérif y un menda que era igualito al león de "El mago de Oz". En seguida caí en la cuenta de que aquello era algo así como una versión del libro de Baum, y que los cuatro personajes no eran más que Dorothy, el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león cobarde. Lo curioso es que todo aquello tenía algo que lo hacía distinto a la película de 1939. Incluso había cosas de ciencia ficción, como robots y cosas así, y también coches y pistolas. Fue ese el momento en el que empezaron a fluir mis midiclorianos y mi espíritu friki hizo que sintiera interés por aquella historia... pero habían terminado los anuncios y tuve que ver "Náufrago", más que nada porque aquella película duraba tres horas más los anuncios y tenía otras cosas que hacer aquella tarde.

Así que, tras acabar de ver la peli de Zemeckis, acudí a internet para ver cómo se llamaba esa curiosa película (la estaban echando en Neox y no te viene la programación en el periódico). Después de muchos intentos infructuosos acudí a cierta página en la que se votan películas, pues te permiten buscar pelis según el nombre de los actores, y topé con la elegida: "Tin man", una miniserie de tres capítulos que versionaba, tal y como yo había intuido, a "El mago de Oz" y que, por alguna extraña razón que desconozco, los de la cadena habían montado (o enlazado elegantemente mediante bloques de anuncios) y convertido en una película de tres horas. Así que me la bajé para su posterior visionado.

Y al fin la he visto y debo decir, sin ninguna duda, que me ha gustado mucho. Quizá fuera por las ganas que tenía de verla, o por la fascinación innata que siento por la fantasía, o tal vez por las gratas sensaciones que me dejó otra miniserie fantástica, la curiosa "El 10º reino". Posiblemente sea por esto último, pues basándome en esta serie, esperaba encontrarme con algo bastante mejor. Y así es, pues "Tin man" la supera con creces en todos sus aspectos: tiene mejores interpretaciones, mejores efectos visuales, mejor historia y mejor tono.

Lo de las interpretaciones es algo normal si cuentas con ese elenco de actores. Zooey Deschanel, hermana, por si no lo sabíais, de la protagonista de "Bones", lo hace muy bien sin que sea el suyo, eso sí, un papel muy complicado. Allan Cumming está muy correcto como "espantapájaros", muy comedido y sobrio y le doy las gracias por ello, pues a pesar de ser el personaje claramente cómico del grupo, si hubiera sido más histriónico, desentonaría muchísimo con el ambiente sombrío del filme y podría resultar incluso repelente. Neal McDonough también trabaja bastante bien, aunque después de su experiencia en "Band of brothers" cualquier papel le debe resultar sencillo. Quizá, la que menos pega en todo esto sea Kathleen Robertson, que interpreta a una Azkadellia un tanto repelente. Aunque en eso consiste el papel del malo de la película, en ser desagradable y odioso, así que cumple fielmente con su objetivo. Pero si hay algún intérprete que lo parte, literalmente, en "Tin man", ese es el inconmensurable Ricky Dreyfuss, que da vida al "Hombre Místico" (el tradicional Mago de Oz). Su presencia en la película hizo que exclamara un rotundo WTF?, pues no me fijé que apareciera en los créditos (es que justo cuando aparece su nombre estaban esos ojazos en pantalla, no lo pude evitar). Su presencia aporta un toque de elegancia y clase a "Tin man", cualidades que, ya de por sí, tenía la película sin su presencia.

Mención especial merecen los efectos visuales, muy buenos para tratarse de una miniserie para la televisión, aunque hay ciertos momentos cuya cutrez es tal que te entran ganas de arrancarte los ojos (me refiero a la parte del bosque del principio), cuestionándote si realmente la serie se ha realizado hace a penas 3 años. Eso sí, si los comparamos con los tercermundistas efectos visuales de "El 10º reino", "Tin man" parece "Avatar".

Pero sin duda, lo mejor de "Tin man" es su guión. Este se inspira levemente en la novela "El maravilloso mago de Oz", de Baum, y se nota en ciertos aspectos, como el diseño y personalidad de los personajes (el espantapájaros sin cerebro, el león sin valor, el hombre de lata sin corazón, el hombre místico, incluso los Munchkins, Toto y los murciélagos gigantes de la bruja malvada) y algunos acontecimientos (el tornado, que la chavala vive en Kansas, que las iniciales de su nombre coiciden con Dorothy Gale...). Pero los guionistas no se quedan ahí y cambian cosas, muchísimas, haciendo que "Tin man" sea casi una creación original. Es el caso, por ejemplo, de Toto, que no es un simple perro (y juega un papel importante en la peli), ciertos lazos familiares que dan un agradecido giro a mitad de la película, o la mezcla de fantasía y mundo real con la incursión de coches, pistolas y aturdidores en un mundo de fantasía medieval. Y por supuesto, para mí el punto fundamental de "Tin man", un tono oscuro, tétrico y épico que ha sido muy criticado por los detractores de la serie, pero que ayuda a darle un tono más serio, dramático y menos infantiloide y cursi. Todo lo contrario que "El 10º reino", que a pesar de ser una historia bastante decente, esas mariconadas de Blancanieves y la Cenicienta estuvieron a punto de hacerme vomitar.

Con todo esto, los del canal Sci-fi se apuntaron un tanto creando una historia de fantasía muy bien hecha, muy alejada de las típicas miniseries del género, con buenos y curtidos intérpretes en carismáticas interpretaciones y con un guión que, a pesar de estar basado en una historia ya conocida de sobra por todos, hay tantos elementos originales y de fantasía pura y dura que puede considerarse casi un guión original. Una versión moderna y oscura de un clásico de la fantasía de todos los tiempos y una película bastante notable para tratarse de una miniserie para la televisión. Un soplo de aire fresco en la fantasía y la ciencia ficción, géneros en los que casi nadie arriesga por estar casi todo visto. Muy recomendable para los amantes del cine fantástico de aventuras.

PD: Si podéis ver los tres capítulos por separado genial, pero si os agenciáis con la copia pirata con el simbolito de Antena 3 y los rótulos en la parte inferior anunciando "Física o química" y demás zarandajas, os tenéis que tragar tres horas de película. Eso sí, la serie es tan dinámica, las situaciones cambian tanto y surgen tantos personajes nuevos a lo largo del metraje, que los 177 minutos que dura no se hacen aburridos ni pesados en ningún momento.

viernes, 18 de diciembre de 2009

1956: Vueltas y más vueltas

LA VUELTA AL MUNDO EN 80 DÍAS

Título original: Around the world in eighty days
Año: 1956
País: Gran Bretaña
Duración: 172 min.
Fecha de estreno en España:
Director: Michael Anderson
Guión: James Pow, John Farrow y S. J. Perelman, según la novela homónima de Julio Verne
Montaje: Gene Ruggiero y Paul Weatherwax
Fotografía: Lionel Lindon
Productor/es: Michael Todd
Compañía: Warner Bros.
Intérpretes: David Niven, Cantinflas, Charles Boyer, Robert Newton, Ronald Colman, Marlene Dietrich, Frank Sinatra, Peter Lorre, Buster Keaton, Shirley MacLaine et al.

Ganadora de 5 Oscar: película, guión adaptado, montaje, fotografía, música

Fileas Fogg, un excéntrico y refinado ciudadano inglés de clase alta, apuesta con unos colegas del club social al que pertenece que es capaz de dar la vuelta al mundo en 80 días. Sus compañeros aceptan la apuesta, y mientras Fogg va solventando los problemas y pesares que le supone el viaje, la apuesta va cobrando más y más importancia, hasta convertirse en un suceso a escala nacional.

Los de mi generación recordarán con nostalgia aquella serie de dibujos llamada "La vuelta al mundo de Willy Fogg". Para los que no habéis oído hablar de ella, era una divertida versión del clásico de Julio Verne con unos personajes entrañables y unas canciones que todos podríamos cantar sin problema. Posiblemente, sea la mejor o, al menos, la más famosa versión de la novela del visionario escritor francés. Si hablamos de cine, "La vuelta al mundo en 80 días" ha tenido muchísimas versiones, pero la más famosa de todas, la más recordada, es esta versión de 1956, la cual, sin ser una gran película, posee un encanto y una simpatía que no tienen desperdicio.

La película comienza con un extraño plano, un recuadro mucho más pequeño que la pantalla, en el que un hombre sentado en un despacho se nos pone a hablar de Julio Verne. Creemos que se trata de una pequeña introducción, pero cuando descubrimos que ante nuestras narices aparece el fabuloso cortometraje "Viaje a la luna", de Melies, basado en una obra del mismo autor, creemos que realmente estamos viendo otra película. Cuando termina la proyección de este curioso documento cinematográfico, creemos que ya va a empezar todo, pero no. Al hombrecillo trajeado no se le ocurre otra cosa que seguir hablando y mostrarnos un cohete que despega o no se qué moñadas. En ese momento, uno coge la carátula del DVD para ver si realmente está viendo esa película o un documental barato y aburrido. Y finalmente, después de estos 7 minutos infumables, en los que el espectador ha perdido todo el interés, comienza la película.

Tras soportar semejante introducción, uno espera engancharse a la película de la mejor forma y bueno, la verdad es que se consigue un poco, aunque los pocos minutos iniciales, entre la presentación de los personajes y la realización de la apuesta, todo parece una tomadura de pelo. La decoración, las interpretaciones, todo resulta cómico y ridículo, como si se tratase de una parodia. Para desgracia del espectador, estas sospechas se hacen realidad cuando Fileas Fogg y su criado Pasaporte (un Cantinflas que hace lo que mejor sabe: patochadas) llegan a su primer destino. Y este no podría ser otro que España. Lógicamente, en este país, a finales del siglo XIX, todo el mundo iba vestido de gitano y se bailaba sevillanas. Eso sí, los tricornios que abren la puerta de la plaza de toros, que no falten. ¿Y qué es lo más "típical espanis" del mundo? Los toros. Por eso tiene que haber una corrida y Cantinflas, que es el único que se maneja en la lengua de Cervantes, es el que sale a torear.

Cuando uno ve esto se da cuenta de que lo que está viendo es un esperpento y que nada de lo que venga después se lo podrá creer. Y así es. La película, que no es otra cosa que una parodia del libro que le da nombre, no es más que un cúmulo de los tópicos más burdos que todo el mundo tenemos sobre los países extranjeros. Los indios con sus vacas sagradas, los americanos tan pomposos y escandalosos como siempre, los trenes del oeste, tan lentos y con tantas interrupciones... así que al final uno no se cree ni la mitad de lo que le están contando y menos aún cuando no hay nada interesante en esas imágenes. Tan sólo la bellísima fotografía y la genial banda sonora, dignas merecedoras ambas de los Oscar que ganaron, es lo que hace que este cúmulo de imágenes falsas y sin sentido sean un tanto soportables.

Pero hay otro aspecto en esta película que me preocupa y me sorprende a la vez es que se desperdicien tantos y tan buenos artistas como los que intervienen en la cinta. No sólo el dueto protagonista está demencial, con un David Niven totalmente desaprovechado y un Cantinflas que no sé que pinta en esta película, sino también la chica de la película una irreconocible Shirley MacLaine, cuya belleza nunca pasa inadvertida, pero que yo no sabía que era ella hasta pasada la hora y pico de película. Posiblemente fuera por el maquillaje o, posiblemente, porque no quería creer que una actriz de su calidad pueda rebajarse a hacer un papel tan nimio como ese.

Igual de sorprendentes son los cameos de grandes estrellas de Hollywood que hay en la película. Sin embargo, a diferencia de los tres protagonistas, su presencia es bien recibida, no sólo por su carisma como actores, sino porque aparecen de sopetón, sin avisar, despertando caras de asombro y de alegría en el espectador. Los dos más señalados son los cameos de Buster Keaton como el revisor del tren de EE.UU. (¿homenaje a "El maquinista de la General?") y el de Frank Sinatra, que hace de... bueno, no os lo diré, pues quiero que cuando lo descubráis pongáis la misma cara de asombro que puse yo.

Total, que si no fuera por la excelente música, la hermosa fotografía, algún que otro cameo sorprendente y la siempre agradable presencia de la señorita McLaine (cuando al final caemos en la conclusión de que es ella) las dos horas y tres cuartos de metraje, absolutamente incomprensibles, serían infumables. "La vuelta al mundo en 80 días" es un filme decepcionante. Se podría definir como una película simpática, una versión un tanto paródica de la obra de Verne, que a ratos te hace reír y a ratos desesperarte por tanta escena inútil y tanta cámara subjetiva (al director parece que le encanta ese tipo de encuadres). Retomando el tema de las series de televisión, "La vuelta al mundo en 80 días" sería parecida a aquella divertida serie de Batman de los años 60, interpretada por el gran Adam West. Solo que en este caso tenemos a Cantinflas dando saltos con un capote en las manos. Demencial.

lunes, 2 de noviembre de 2009

1935: Anda y anda el barco barco sin descansar

LA TRAGEDIA DE LA BOUNTY

Título original: Mutiny on the Bounty
Año: 1935
País: EE.UU.
Duración: 130 min.
Director: Frank Lloyd
Guión: Talbot Jennings, Jules Furthman y Carey Wilson, según los relatos de Charles Nordhoof y James Norman Hall
Música: Herbert Stothart
Montaje: Margaret Booth
Fotografía: Arthur Edeson
Productor/es: Frank Lloyd
Compañía: MGM
Intérpretes: Clark Gable, Charles Laughton, Franchot Tone, Herbert Mundin, Eddie Quillan, Dudley Digges, Donald Crisp et al.

Ganadora de 1 Oscar: mejor película

Inglaterra, 1789. El H.M.S Bounty parte del puerto de Bristol hacia Tahití para hacerse con varios ejemplares del árbol del pan, planta cuyo fruto suponía un alimento fácil y económico para los esclavos de las Antillas. Es un viaje de dos largos años y los tripulantes, muchos de ellos reclusos y demás calaña, espera aprender el arte de la navegación. Pero no contaban con que el barco estuviera tripulado por el peor oficial que jamás haya existido en la marina británica: el capitán Blight, un hombre rudo, odioso e inhumanamente estricto que no duda en infligir duros castigos por cualquier cosa que él considere ofensiva. Muchos habían oído hablar de su mano dura, pero en aquel viaje, durante esos dos largos años, vieron cómo era realmente la actitud de Blight. Uno de los suboficiales a bordo, el carismático señor Christian, harto de la forma de actuar del capitán, toma una drástica decisión: movido por gran parte de la tripulación decide amotinarse, secuestrar el barco y largarse a una isla desierta.

Si por algo son bastante odiados los Oscar actualmente es porque en numerosas ocasiones se han producido, según el público, grandes injusticias con los premios. Lógicamente, cada persona barre para su casa, pero hay que reconocer que en ciertas ocasiones así ha sido. Y no me refiero ya a directores, como Tim Burton, Hitchcock o Kubrick, que no han recibido nunca uno, sino que hay ciertas películas que, en comparación con sus compañeras de candidatura, no es normal que salgan ganadoras. Este es el caso de "La tragedia de la Bounty", una película bastante entretenida, espectacular para la época y un fenómeno social en su momento, que le arrebató el premio a la mejor película a una de las mayores obras del mejor director de la historia: "El delator", de John Ford. Aun así, se puede considerar el delito como menor, pues mientras que la película que nos ocupa se llevó uno de los ocho Oscar a los que optaba, la película de Ford se hizo con 4 de 5, entre ellos el de mejor director, guión, banda sonora y actor, convirtiéndose en la película triunfadora de la noche. Además, el último premio, es de muchísimo más mérito, pues Victor MacLaglen, con una interpretación antológica, se lo arrebató no a uno, ni a dos, sino a los tres actores protagonistas de "La tragedia de la Bounty", la única película hasta la fecha que ha conseguido tres nominaciones en una misma categoría a sus actores. ¿Por qué el filme de Lloyd no me parece digno ganador? A parte de porque "El delator" puede ser una de las mejores películas de la década de los 30 y una de las más impresionantes de todos los tiempos, "La tragedia de la Bounty" tiene, por si sola, muchos defectos.

En primer lugar está el guión. No lo digo por los personajes, pues parece que el capitán Blight es un ser tan inhumano que no puede ser real, sino por lo que ofrece al espectador. No sé por qué se titula "La tragedia de la Bounty" si la tragedia en cuestión, o el motín, ocurre transcurridas hora y media de película. Así es, durante los 3/4 del metraje no se nos muestra más que las crueles intenciones de Blight, haciendo que el ritmo se detenga y la película no avance, para desesperación del espectador. Comprendo que es necesario mostrar durante una hora las atrocidades del capitán de la nave, pues así el público conoce mejor sus fechorías y le odia mucho más. Pero de ahí a mostrar, durante una larga y absurda media hora, las desventuras y amoríos de los marineros en la isla de Tahití, hay un trecho. Resulta que en la época, el éxito de una película de aventuras en alta mar no estaba en el ritmo narrativo, ni en el guión, ni en la espectacularidad, ni mucho menos en el reparto. Lo que garantizaba el éxito era mostrar parajes exóticos, tierras nunca vistas por el hombre civilizado que hicieran soñar al espectador con paisajes paradisíacos. Lloyd no iba a ser tan tonto de no introducir eso en su película, con lo que tenemos una larga media hora de patochadas y aburrimiento en una isla llena de nativos. Al menos, unos minutos después de esto, comienza el motín y, con ello, la verdadera película.

Pero no todo es tan malo en "La tragedia de la Bounty". De hecho no es una mala película. Te entretiene y resulta curiosa, sobretodo por el trío protagonista. La verdad es que sus interpretaciones son creíbles, en especial las de Laughton y Gable, y eso que durante todo el rodaje no se podían ni ver. Y todo por culpa de la orientación sexual de uno de sus intérpretes. Charles Laughton era homosexual, cualidad que no dudó en reconocer públicamente y todo el equipo conocía... pero parece ser que ese día Clark Gable no debió estar, pues era el único que no lo sabía. Por eso, cuando Laughton se negó a que el actor gaditano (Gable nació en Cadiz, Ohio) le invitara a él y a otros compañeros a divertirse en un burdel, este se extrañó. Lo comprendió todo cuando, al día siguiente, vio a Laughton en la playa muy acaramelado con un fornido joven. No he mencionado que Gable también había declarado públicamente su homofobia, con lo que la relación entre ambos en el transcurso del rodaje fue odiosa. Pero Lloyd, listo como un lince, aprovechó ese odio mutuo para trasladarlo a la pantalla y así hacer más realista el odio entre los personajes de Bligh y Christian. Con Franchot Tone, el tercero en discordia, todos pensaban que iba a ir igual, por una rivalidad profesional, pero no fue así. Todo lo contrario, pues no sólo fueron grandes colegas, sino que Gable encontró en el joven Tone el ansiado amigo que le acompañase al burdel.

Anécdotas a parte, y en forma de resumen, decir que "La tragedia de la Bounty" es una película curiosa. No es gran cosa, y mucho menos en comparación con "El delator", un prodigio cinematográfico. Además, es una película que se podía haber contado perfectamente en una hora o en hora y media como mucho, pero que tiene partes prescindibles aunque necesarias para que el filme triunfase. No obstante, no se puede decir que sea mala o que aburra. La verdad es que, teniendo en mente "La melodía de Broadway", esto parece divertidísimo.

sábado, 10 de octubre de 2009

Todo lo que sube baja

UP

Título original: Up
Año: 2009
País: EE.UU.
Duración:
Fecha de estreno en España: 30 de julio de 2009
Director: Pete Docter y Bob Peterson
Guión: Pete Docter y Bob Peterson
Música: Michael Giacchino
Montaje: Kevin Nolting
Productor: Jonas Rivera
Compañía: Disney Pixar
Intérpretes: (Voces V.O.) Edward Asner, Christopher Plummer, Jordan Nagai, Bob Peterson, Delroy Lindo, Jerome Ranft et al.

Carl es un niño al que le encanta la aventura, viajar a lugares exóticos y correr miles de aventuras. Un día conoce a Ellie, una niña parlanchina e hiperactiva que comparte con él el gusto por la aventura. Pronto se hacen amigos y, con el paso del tiempo, se casan. Juntos vivirán una vida feliz, ahorrando lo suficiente para realizar el viaje de sus sueños: visitar las Cataratas del Paraíso, en las selvas venezolanas. Con el transcurso de los años, cuando ambos son ancianos, Ellie muere y Carl se siente frustado al no haber cumplido la promesa del viaje que le hizo a su mujer. Por eso Carl decide que ya va siendo hora. Aprovechando que una constructora quiere llevarle a un asilo para poder derribar su casa y construir grandes edificios en su lugar, el viejo Carl decide cumplir su sueño de viajar a las famosas cataratas, atando infinidad de globos en su casa, convirtiéndola así en una especie de globo aerostático. Pero cuando inicia el viaje, Carl descubre que tiene un tripulante inesperado: Russell, un explorador asiático de unos ocho años al que sólo le falta una chapa para poder promocionar: la de ayuda a los ancianos. Muy a su pesar, Carl tendrá que cargar con el niño si quiere complir su sueño de viajar a Venezuela.

El mundo es muy curioso. Cuando se estrena una película, los más nostálgicos siempre andan a la defensiva, buscando el mínimo fallo, para demsotrar que hoy en día no se hacen grandes películas. Todo lo contrario ocurre con Eastwood o Pixar, quizá por ser los únicos que tienen atisbos de cine clásico. Cuando una de sus películas se estrena, automáticamente es una obra maestra. Esto pasa sobretodo con Disney Pixar, hasta el punto de hacer que un filme tan predecible y absurdo como "Up" sea la crem de la crem.

No me malinterpretéis. A mí "Up" me encantó. Me emocionó y me reí como pocas pelis de animación lo han hecho. Pero que te guste una cosa no quiere decir que sea bueno. Sin ir más lejos estuve a punto de llorar a moco tendido con "Moulin Rouge" y no es precisamente una película buena. "Up" tiene momentos de gran cine, como por ejemplo la introducción, que no son los mejores 10 minutos de la historia del cine, como diría ese sector exaltado, pero sí es un clarísimo ejemplo de la maestría que tienen estos genios de la animación. Absolutamente sin palabras, sólo con imágenes y la impresionante melodía de Michael Giacchino, se nos cuenta la historia de Karl y Ellie, sin escatimar en escenas treméndamente trágicas. Realmente es lo mejor de la película. Pero si 10 minutos son lo mejor...

Y es que después de este inicio, y de la presentación del resto de personajes, todo cambia, sobretodo a partir de la llegada a la selva. Mucho se ha criticado a esta película sobre lo creíble o lo poco creíble de sus acontecimientos, y con razón. Aunque no creo que ese sea el término adecuado. En su lugar habría que hablar de otro término, una palabra bastante fea: verosimilitud, es decir, el arte de hacer creíble lo increíble. Mucha gente critica que no es posible que una casa de X toneladas surque los cielos sólo sustentado por unos globos de helio. Bueno, tampoco es posible que los peces hablen y sobre "Buscando a Nemo" nadie dice nada. Es, lo que se llama "licencia artística", aquel suceso que puede resultar físicamente imposible pero que perdonamos, pues sin ello no existiría la película. Pero otra cosa es la verosimilitud y aquí es donde esta película flaquea.

Al principio se nos muestra a Karl de niño, viendo en el cine una especie de NODO, en el que se cuentan las hazañas de su explorador favorito. Así que tenemos a un chaval de unos 10 años (o un poco menos) idolatrando a un hombre de unos veintitantos como mucho, yo diría que treinta. Es decir, unos 20 años de diferencia. Sin embargo (y según he leído por todos lados) el Karl viejo tiene 78 años, con lo que el explorador, tendría que tener entre 88 y 98, casi 100 años. Pero helos aquí, que los dos, a lo largo de la película, les vemos dando saltos, brincos, golpes, moverse con una agilidad pasmosa, trepar por cuerdas, arrastrar cosas y demás, con el vigor propio de un treintañero. ¿Hay alguien que pueda creerse eso? Creo que no. Y menos aún cuando al principio se nos muestra una escena de Karl bajando las escaleras con una silla eléctrica y andando con un tacataca (escena que sale en el trailer, por cierto). Eso a mí, como a cualquier persona inteligente de este planeta, me da a entender que está bastante limitado de movimientos. Pero entonces, ¿cómo es posible que no pueda bajar las escaleras de su casa y sí correr a toda velocidad entre la selva venezolana? Yo, personalmente no lo entiendo.

Esto hace que "Up", que no deja de ser técnicamente un prodigio y emocionalmente un torrente de sensaciones (¡toma cursilería!), en lo que se refiere al guión y al curso de los acontecimientos está pésimamente resuelto y viendo de Pixar, que al igual que al Real Madrid, se le exige la excelencia, es un fallo bastante grave. Por eso, para mí, "Up" no me parece una de las grandes películas de Pixar. En términos comparativos, sería un poquito inferior que "Ratatouille", pero bastante mejor que "Bichos" y "Cars". Es decir, que sin dejar de ser una gran película, no figura entre las mejores del estudio. Eso sí, no dudéis que ganará el Oscar a mejor película, aun estando nominada (si lo está) "Ponyo en el acantilado", para mí la que más se lo merecería. Otro año más, otra película más, pero me sigo quedando con "Los Increíbles".

martes, 29 de septiembre de 2009

Poca luz en la sombra

CREPÚSCULO


Título original: Twilight
Año: 2008
País: EEUU
Duración: 122 min
Director: Catherine Hardwicke
Guión: Melissa Rosenberg
Novela: Stephenie Meyer
Música: Carter Burwell
Commpañía: Summit Entertainment

Mi puntuación filmaffinity: 5
Puntuación filmaffinity: 5,6


Crepúsculo es una de esas películas de las que cabe esperar pocas sorpresas tiempo antes de que se estrenen. Efectivamente, quienes estén dispuestos a que les entusiasme, es probable que encuentren lo que buscan. Por su lado, los espectadores algo esnob saldrán de sus metafóricas salas sobrados de argumentos para echar por tierra el filme. En este caso, yo me he encontrado en un mágico terreno secreto, pues sabía a lo que iba -no desde luego a una gran obra del cine-, mientras que sé disponerme fácilmente a la mentalidad de una joven y romántica teenager. A fin de cuentas, ¿acaso no es el amor lo más importante de nuestras vidas?

Dicho todo esto, tengo sentimientos encontrados respecto a la película (sí, efectivamente, creo que digo esto en la inmensa mayoría de mis críticas... quizás que soy demasiado bondadoso para una crítica completa). En la parte más positiva, me convencen bastante los personajes. No lo que dicen o, incluso, su comportamiento. Me refiero al cásting. Creo que es uno de los aspectos que mantiene la película a flote, haciéndote sentir verdaderamente en la América profunda. Quien menos me gusta es Edward -el guaperas de la peli-, aunque me temo que quien no me gusta es el personaje en sí mismo... porque, admitamoslo, es un buen prototipo de quien gustaría a la Bella real. Lástima.

En el lado negativo, yo situaría, por encima de todo, el guión. Aunque quizás me deba quejar del libro. Cierto que he hojeado un par de capítulos de una mala traducción de Luna Nueva, pero creo que la autora merecería una base más justa para un juicio al respecto. En todo caso, un mal libro no justifica un mal guión. El problema es que están acostumbrándonos a que una adaptación cinematográfica debe ser algo así como un calco imposible, una copia neutra y aséptica. ¡Cuántas oportunidades se están perdiendo por ello! Si el libro tiene lagunas, diálogos torpes o carencias de ritmo, el guión debería tratar de enriquecerse en todos estos puntos flacos. Y no es la sensación que tengo en este caso. En concreto, hay escenas que requieren mucho autocontrol, mucha voluntad para creer en un amor empalagoso y mal explicado. ¡Aunque hay detalles brillantes de cuando en cuando! (Permanezcan muy atentos).

Y, sin que se me olvide, los efectos especiales, que son desastrosos. Y no es culpa de los técnicos (que, si lo hacen mal, tampoco soy un gran experto), sino de los asesores. Que existan los vampiros, estoy dispuesto a creerlo. Que dispongan de fuerza sobrehumana, por qué no... pero, si un vampiro salta dándose un impulso sobrehumano, ha de regirse por las mismas reglas de la naturaleza que el resto de los cuerpos que la forman. Es decir, nada de saltos planos o lentos (que duren más de lo debido). Si se quiere cubrir una gran distancia, no hay más remedio que saltar más alto o más rápido. Lo contrario, está sencillamente mal, y esto se ve forzado, extraño y artificial. Además, creo que no han reflexionado bien sobre cómo utilizarían los vampiros sus poderes. Son pequeños detalles (como rodear un coche de forma muy rápida en vez de llegar al otro extremo saltando, que parece más fácil y descansado), pero forman parte de la esencia de esta película. Como anecdótico, es muy sorprendente lo fácilmente que Bella -una chica con tanta curiosidad- se toma que Edward sea un vampiro.

En resumen, la película avanza torpemente y por caminos bastante previsibles, aunque si uno está buscando una buena dosis de ñoñería emo, ha dado con el lugar indicado. Aún en otras palabras, es posible que vaya a ver la segunda entrega llevado de la agradable compañía, pero con la certeza de que ambas películas caerán pronto en el olvido; en mi olvido.

martes, 23 de diciembre de 2008

Disney ha vuelto

BOLT


Título original: Bolt
Año: 2008
País: EE.UU.
Duración: 93 min.
Fecha de estreno en España: 5 de diciembre de 2008
Director: Byron Howard y Chris Williams
Guión: Chris Williams y Dan Fogelman
Música: John Powel
Productora: Walt disney Animation Studios
Intérpretes: (Voces V.O.): Miley Cyrus, John Travolta, Malcom McDowell, Susie Essman, Mark Walton et al.

Bolt es el protagonista de una de las más exitosas series de Hollywood. Interpreta a un perro manipulado genéticamente para proteger a su dueña Penny de las garras del malvado doctor Cálico. Lo que pasa es que el pobre perro se cree que realmente tiene superpoderes, con lo que al acabar de rodar un capítulo en el que Cálico rapta a Penny, este cree que la ha secuestrado de verdad y huye del plató para rescatarla. Pero un accidente hace que acabe en Nueva York, teniendo que recorrer el país de costa a costa hasta volver con su dueña. Sin embargo no estará solo, pues una gata vagabunda llamada Mittens y un hanster fanático de la serie llamado Rhino le acompañarán en su gran aventura.

Siempre he tenido una confusión entre Pixar y Walt Disney. No sé qué diferencias hay en ambas. Pensé que una se dedicaría a la animación tradicional, mientras que la otra al ordenador. Pero cuando la compañía del ratón Mickey compró Pixar todo se complicó. Sigue existiendo Walt Disney Animations, la cual realiza sus propias películas también en 3D, pero ahora está Disney Pixar, la misma compañía de antes pero donde manda Disney. Esta operación ha supuesto grandes ventajas a Walt Disney y grandes inconvenientes para Pixar. Los primeros ganan calidad en su animación y mucha audiencia (el tirón de la animación 3D es patente), los segundos pierden libertad, viéndose obstruidos por los mandatos de la compañía.

Bajo este panorama ambas compañías han estrenado este año dos filmes que reflejan a la perfección este problema: "Wall-E" es un portento, técnicamente insuperable, pero la osadía de los de Pixar a la hora de contar con 40 minutos sin pronunciar palabra no debió gustar a Disney, con lo que tuvieron que cambiar su punto de vista, haciendo una película mucho más asequible y alejándose de la experimentación. Disney, por contra, ha hecho que sus películas, con sus temas vistos hasta la saciedad y su moralina, den un enorme salto de calidad, debido a la mano que pueden llegar a tener producotres venidos de Pixar. Y esto es lo que ha pasado con "Bolt", pues seguro que la mano de Lasseter ha hecho que esta se convierta en una de las mejores películas del año. Para mí, posiblemente, la mejor (seguramente me lapidéis por esto, pero tengo mis razones para pensarlo).

Es cierto que "Wall-E" visualmente es perfecta, pero su idea se pierde a los cuarenta minutos de metraje, siendo el resto bastante convencional. Y no sé vosotros, pero para mí Pixar no es convencional, sino que son los mejores, con lo que este descenso a cotas más normales no me parece digno de la compañía. "Bolt", por contra, carece de la originalidad y osadía de los de Pixar. La película posee una historia sencilla, la típica moraleja y el final feliz de todas sus películas, pero saca a flote una historia que en otras circunstancias crearía una película del montón (seguro que en animación tradicional este filme no sería lo que es). Es decir, "Bolt" no tiene aspiraciones ni aires de grandeza, pero los de Disney lo saben y confían plenamente en su fórmula, cosa que Pixar lleva años sin hacer.

Así, con esa credibilidad y esa fe en sí mismos Byron Howard y Chris Williams logran hacer una película impresionante, que no sólo no aburre, sino que divierte, algo que, tal y como está el cine hoy en día, es realmente complicado. Se podría definir "Bolt" como "El show de Truman" pero al estilo road movie, con lo que su argumento no es muy original. Pero son su contundencia narrativa, sus chistes y sus personajes secundarios los que catapultan a "Bolt" a la estratosfera de las mejores películas del año. Vayamos por partes.

La película narrativamente es prodigiosa y posee escenas de acción que recuerdan a "Los Increíbles" por su ritmo y sus efectos visuales. La secuencia inical de la persecución es de lo mejorcito que se ha visto en años. Ni siquiera se podría ver una parecida en un filme actual de 007. En lo que se refiere a los chistes decir que son realmente graciosos, yendo desde el chiste tonto de darse golpes hasta las ocurrencias ingeniosas, pasando por la alusión a las películas de Pixar (con el chiste de Nemo no me he reído más en mi vida). En "Bolt" el humor se centra principalmente en dos personajes: las palomas, un simil de los pingüinos de "Madagascar", con una memoria de mosquito, que no recuerdan a Bolt ni aunque tengan un cartel de la serie a su lado. El otro personaje es el inmenso Rhino. Dicen que es uno de los mejores secundarios de la historia de la animación. No sé si será verdad, pero puede que tengan razón. Sin él la película no sería nada, ni pizca de entretenida. Su fanatismo hace que piense con el corazón en lugar de con la cabeza, llevando a situaciones realmente disparatadas. En estos dos aspectos se nota la mano de John Lasseter en la producción. El director de "Toy Story" y "Cars" da gran importancia a los personajes secundarios, constante que se repite en las películas de Pixar, haciendo que "Bolt" contenga personajes inolvidables.

Otro aspecto a destacar de "Bolt" es su música. A parte de las canciones (la de "Ladrando a la luna" es genial, además de estar perfectamente traducida al castellano) la parte instrumental es bellísima. Siguiendo con las comparaciones, ahora mismo de "Wall-E" sólo recuerdo su maravillosa canción final, pero no recuerdo el tema instrumental principal. En "Bolt" la música no sólo es preciosa, sino que está bien utilizada en los momentos álgidos para aumentar el dramatismo. Además suena, se escucha y el espectador tiene tiempo para deleitarse con ella y guardarla en la memoria. Yo no sé si "Wall-E" tiene una buena o mala música porque, simplemente, no tuve oportunidad de escucharla.

En resumidas cuentas, "Bolt" es una película a la sombra de Pixar, sin nada que perder y que ha utilizado esa condición para sorprender al espectador con un filme sin sustancia pero potente, precioso e inusualmente divertido. Un filme que a los niños divertirá y que los adultos disfrutarán como si fuesen chiquillos. Ojalá esta película suponga el renacer de la compañía que antaño fue la fábrica de las más mágicas historias que jamás se vieron en una pantalla de cine. Dentro de un par de años, con el próximo estreno en 3D de Disney ("Rapunzel"), veremos si "Bolt" fue un golpe de suerte o es el resurgir de la compañía.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Más que suficiente

LOS GOONIES

Título original: The Goonies
Año: 1985
País: EE.UU.
Duración: 109 min.
Fecha de estreno en España: 24 de julio de 1985
Director: Richard Donner
Guión: Steven Spielberg y Chris Colombus
Música: Dave Grusin
Intérpretes: Sean Astin, Corey Feldman, Martha Plimpton, Joe Pantoliano, Josh Brolin, Jeff Cohen, Kerri Green, Ke Huy Quan, Anne Ramsey et al.
Productora: Warner Bros. Pictures/Amblin Entertainment

Hoy ha habido una serie de señales que precían indicarme que tenía que hablar de esta película. Una de ellas era que mi MP3 reprodujo la canción "Goonies "R" good enough", de la banda sonora de los Goonies. La otra señal era que en Blogdecine han hecho una entrada dedicada a Josh Brolin, actor de moda que debutó con esta película. Comprendí al instante las señales y aquí estoy, escribiendo la crítica de una de mis películas favoritas y la de muchos otros seres humanos.

Descubrí "Los Goonies" una tarde de domingo en casa de mi tío. Los mayores estaban charlando en la terraza y otros dormían, mientras yo me quedé en el salón frente al televisor. Tendría unos 13 ó 14 años, o quizá más. Estaba viendo Antena 3 (eso lo recuerdo perfectamente) y echaban una película que parecía interesante. Empezaba con una especie de atraco a un banco y luego la poli perseguía a los malos con sus coches. Un niño gordo veía cómo los vehículos atravesaban la calzada a gran velocidad y acudía a contárselo a sus amigos. Pero ellos no le dejaban entrar en casa hasta que no hiciese el meneo, el famoso supermeneo de Gordi. Me di cuenta de que era demasiado tarde para salir a jugar al jardín, ya estaba enganchado.

Y la verdad es que la película tenía pinta de ser buena, pues tanto el guión como la producción eran de Steven Spielberg y tras las cámaras estaba Richard Donner, director de películas como "Supermán" o "Arma letal". En el guión Spielberg era ayudado por Chris Colombus, famoso director de películas como "La momia", "El regreso de la momia" y las dos primeras de Harry Potter. Michael Kahn, editor que trabaja siempre con el rey Midas, estaba a cargo del montaje. Así que se pude decir que la película prácticamente es de Spielberg. Y eso se nota muchísimo, pues cuando uno la ve se da cuenta de que es una versión juvenil de Indiana Jones, con toda la acción y aventuras que los filmes del famoso arqueólogo.

Sin embargo, a pesar de la gran dirección de Donner o el montaje del señor Kahn, lo más grande de la película es su guión. Este se centra en las perrerías de un grupo de amigos, llamados los Goonies, cuyos miembros son un tanto peculiares. Data, un niño de raza china, a pesar de no pronunciar bien la erre es un genio y no deja nunca de inventar absurdos cachivaches. Clark, alias "Bocazas", es el más bromista y carismático del grupo, que no duda en explotar al máximo su don de lenguas, como vemos en esta escena. De Gordi ya hablé antes. Es el típico niño gordito que no para de comer y del que todos se ríen, y los Goonies, claro está, no van a hacer una excepción. Mikey es el cabecilla del grupo y su casa es el cuartel general de los Goonies. Vive con su madre y su hermano mayor Brad, el típico adolescente preocupado por su aspecto y que siente vergüenza de que sus amigos le vean jugando con los Goonies como si fuera un niño pequeño. Sin embargo, las cosas no pintan bien para los chicos. Un magnate quiere derribar sus casas si no pagan una suma de dinero prácticamente inalcanzable, con lo que cada uno de los chicos tendrá que ir a vivir a otra ciudad y separarse para siempre. Mientras husmean en el sótano de su casa, Mikey encuentra unos extraños recortes que su padre guardaba allí. Hablaban de un pirata muerto, llamado Will "el Tuerto", cuyo barco está hundido cerca de la costa donde está su pueblo y que dentro de él el pirata guardaba un gran tesoro. Sin pensar en si lo que dice ese artículo es verdad o mentira el grupo decide embarcarse en esa aventura, pues el dinero de aquel tesoro serviría para poder pagar las deudas y que los Goonies sigan juntos.

¿Intersante, verdad? Pues la aventura no termina ahí, ya que en su camino topan con los famosos atracadores de bancos que Gordi vio en la calle, los cuales intentarán seguir a los niños para buscar ellos también el tesoro. Con todos estos personajes, las aventuras se suceden sin respiro, sin tiempo de despegar los ojos de la pantalla, pues no es sólo el trabajo de dirección, montaje, guión o música, sino que los personajes están tan bien escritos y tan bien interpretados que el espectador quiere inmediatamente ser amigo suyo y compartir sus aventuras hasta el fin de los días. De hecho desde su estreno ha ido conquistando los corazones de generaciones de niños, hasta tal punto de convertirse en un icono para mucha gente. Tal es el caso del famoso grupo "La oreja de Van Gogh", que tituló a su segundo disco "El viaje de Copperpott", en honor a uno de los personajes de esta película. Según comentarios de los miembros del grupo, parte de las canciones de ese disco surgieron mientras veían "Los Goonies". En 2007 la página orgullofriki.com hizo una encuesta para que los lectores votaran las 100 películas más frikis de la historia, quedando ésta en el puesto 88.

Otro ejemplo de la influencia de esta película en los jóvenes de la generación de los 70 y 80 es la aparición de los Goonies en un capítulo de "Padre de familia", con supremeneo incluido. De esta película surgieron además muchos actores de gran fama actualmente. El pequeño Data, por ejemplo, es el mismo actor que hacía de Tapón en "Indiana Jones y el templo maldito", y los hermanos Walsh, Mikey y Brad, están interpretados respectivamente por Sean Astin, Samsagaz Gamyi en "El Señor de los Anillos" y Josh Brolin, actor de moda en Hollywood y protagonista de "No es país para viejos" y "W", de Oliver Stone, donde intrepreta, de forma magistral según dicen los expertos, al que dentro de poco será el expresidente de los EE.UU., George W. Bush.

En 2005 se reunió el reparto original, con Astin y Brolin incluidos, para conmemorar los 20 años del estreno de la película y promocionar la edición especial que sacaron en DVD. Se vió lo cambiados y creciditos que estaban los Goonies y se habló de una posible secuela, de la que no se tienen noticias actualmente. De momento lo único que podemos hacer es poner el DVD, volver a verla, y vivir las aventuras junto a los Goonies.