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viernes, 18 de marzo de 2011

Cuando los cerdos vuelan

PORCO ROSSO

Título original: Kurenai no buta
Año: 1992
País: Japón
Duración: 87 min.
Fecha de estreno en España: 1 de septiembre de 1994
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Montaje: Hayao Miyazaki
Fotografía: Atsushi Okui
Productor: Toshio Suzuki y Rick Dempsey
Compañía: Studio Ghibli/ Tokuma Shoten
Intérpretes: (Voces V.O.) Shuichiro Moriyama, Tokiko Kato, Sanshi Katsura, Tsumnehiko Kamijo, Akemi Okamura et al.


Italia, periodo de entreguerras. En pleno auge del fascismo en Europa, los cielos del Mediterráneo están plagados de piratas del aire que roban y hacen de las suyas con sus aeronaves. Marco Pagot, un extraordinario piloto italiano conocido como Porco Rosso por el color de su avioneta y su cara de cerdo, se dedica a surcar los cielos, poniendo en jaque a los piratas del aire. Estos, hartos de las pérdidas que tienen debido a las acciones de Porco, deciden contratar los servicios de Donald Curtis, un famoso piloto acrobático americano y estrella del cine, para derrotar de una vez por todas a la amenaza porcina.



Miyazaki es un director de cine fantástico, fundamentalmente. Antes de esta todos sus films con Studio Ghibli estaban enmarcados en este género. Pero tres años después de su divertida "Nicky la aprendiz de bruja" el director nipón nos sorprende con una historia tremendamente realista, la más realista de toda su filmografía y, sorprendentemente, una de las películas más hermosas y elegantes que el señor Miyazaki jamás ha dirigido: "Porco Rosso".

El proyecto nació como un cortometraje de 30 minutos para instruir al ejército japonés sobre métodos de aviación. Sin embargo, al estallar la guerra de Yugoslavia, se tornó en un filme más largo y con un tono más serio, pasando a ser la película que todos conocemos hoy. Esto hace que "Porco Rosso" sea la única película en la que Miyazaki toma partido de forma directa en una ideología política. En todas sus películas ya habló de la libertad y de la paz, ideales progresistas y liberales, pero a través del filtro que produce el cine fantástico. Pero con "Porco Rosso", al situarla en un lugar y en una época reales, algo que nunca más ha hecho el director en ninguna de sus demás películas, impone un tono más realista a la cinta y se desprende de ese velo fantástico para tomar parte más directa en los acontecimientos.

Ese tono realista no se centra sólo en reducir la fantasía a su mínima expresión (lo único que se puede intuir como fantástico, aunque discutidamente, es el rostro de Porco Rosso), sino que también lo nota en el tono, el género y en la narración. Y es que "Porco Rosso" se puede considerar como la más occidental de sus películas, por no decir la más americana, pues su forma de narrar o sus distintos temas son típicos del mejor cine negro hollywoodiense: el héroe solitario y desencantado con el mundo, la chica a la que ama en secreto pero a la que se niega a declarase, el triángulo amoroso entre Porco, Gina y Donald, recuerdan a los grandes clásicos de los años 40 como "Casablanca". La melancolía inunda toda esta parte, gracias al ritmo pausado y tremendamente elegante de Miyazaki y la descomual música (para mí, el mejor trabajo de Hisaishi); así como los diálogos, en uno de los mejores trabajos de Miyazaki como guionista, son absolutamente brillantes, dotando a la película de ese aroma romántico que tanto se hecha de menos del cine clásico estadounidense.

Pero "Porco Rosso" no es sólo una película dramática. Como casi una obligación por parte del director, este inunda las escenas de imágenes aéreas absolutamente magistrales. Las batallas y persecuciones con las aeronaves están dotadas de una fuerza, agilidad y elegancia que son absolutamente pasmosas. Con esto, Miyazaki incluye un poco de acción y aventura en el drama de Porco Rosso, que no es más que un piloto italiano convertido en cerdo por el desencanto que le causó el ejército, al que perteneció durante un tiempo. Aunque en la película (en al versión española al menos) nos cuentan otra cosa, lo cierto es que en la cultura japonesa, el cerdo es símbolo de desencanto, y la gente se convierte en este animal cuando la vida no le importa casi nada (ejemplo: los padres de Chihiro). Por eso que, el único término fantástico de la cinta puede interpretarse más bien como un símbolo, como un estado de ánimo del personaje y, posiblemente, del director japonés en ese momento.

Y hay que matizar lo de en ese momento porque todas las películas de Miyazaki están llenas de esperanza, pero esa esperanza está representada en la juventud y la infancia. Es lógico que en una película tan melancólica como esta, los protagonistas sean adultos y que el único personaje juvenil (y femenino, claro está) es la nieta del mecánico de Porco. Las dos únicas escenas en las que Porco pierde su apariencia porcina están relacionadas con al muchacha (cuando se despierta y ve a Porco sentado, o al final cuando le da un beso), indicando que en un mundo decadente, la juventud es la única que hace ver a Porco la esperanza en un mundo mejor.

Esta elegancia y esta fuerza nacen de lo más interior de Miyazaki, pues esas escenas de aviación hacen salir su amor por la aeronáutica. En sus anteriores películas también trató este tema, pero es en "Porco Rosso" cuando el director japonés muestra todo su amor y todo su conocimiento en el tema. De hecho, hay una escena en la que el mecánico le muestra un motor nuevo a Porco, un motor del tipo Ghibli, nombre de su estudio.

En conclusión, decir que todo esto, aventuras, acción, drama, política, humor, triángulos amorosos, amores prohibidos, amores reprimidos (Gina ama a Porco pero sus tres maridos pilotos murieron), elegancia, desencanto ante la humanidad, esperanza en las nuevas generaciones... Todo eso tiene cabida en apenas hora y media de película, mejor dicho, de una gozada de película, de obra maestra con todas sus letras, en la que mezcla cine negro de una melancolía desesperante con un cine de acción y aventuras completamente enérgico, enlazados de forma magistral. Miyazaki demostró con "Porco Rosso" que el anime no sólo era cine para niños, sino que, a parte de Nicky, Totoro o "El castillo en el cielo", podía hacer un cine más adulto y más comprometido, universalizando el género. De hecho, fue esta la que inició una breve etapa de madurez del director, la primera de un tríptico dedicado a un público mucho más adulto, donde sacó a relucir todo su talento y toda su narrativa. "Porco Rosso" es una de las pelis más atípicas de Miyazaki, y una de mis favoritas, pero lo mejor está por llegar.

Escena favorita: La verdad no sé con cual quedarme. La de arriba del todo es la que más me gusta, pero en esta de aquí me encanta la forma que tiene Miyazaki de enlazar la escena de la discusión de los piratas con el vuelo, aterrizaje y llegada al bar de Porco, empleando el precioso tema "Les temps des cerices".
____

PD: La próxima película de Miyazaki será una secuela de esta cinta, titulada "Porco Rosso: the last sortie", y se desarrollará durante la Guerra Civil española. Hace años visité la hermosa ciudad asturiana de Cudillero y me pareció típica de las películas de este director. ¿Habrá pensado lo mismo Miyazaki para inspirarse?

martes, 12 de enero de 2010

1974: Dos mejor que una

EL PADRINO. PARTE II

Título original: The godfather, part II
Año: 1974
País: EE.UU.
Duración: 192 min.
Director: Francis Ford Coppola
Guión: Francis Ford Coppola y Mario Puzzo, según la novela "El padrino" de este último
Música: Nino Rota y Carmine Coppola
Montaje: Peter Zinner, Barry Malkin y Richard Marks
Fotografía: Gordon Willis
Productor: Francis Ford Coppola
Compañía: Paramount Pictures
Intérpretes: Al Pacino, Robert De Niro, Diane Keaton, Robert Duvall, James Caan, John Cazale, Lee Strasberg, Talia Shire et al.

Ganadora de 6 Oscar: película, director, guión adaptado, actor secundario, música, dirección artística

La película narra dos historias paralelas. Por un lado, la vida de Michael, el nuevo Don de la familia Corleone, el cual sufre un atentado en su propia casa y deberá buscar al culpable. Por otro lado, se cuenta la infancia y juventud de su padre, Vito Corleone, de cómo llegó a Nueva York y cómo se convirtió en un peligroso mafioso durante las primeras décadas del siglo XX.

No sé a quién se le ocurrió la puñetera frase de que segundas partes nunca fueron buenas. Junto con "año de nieves, año de bienes", ocupa el primer lugar de las sentencias que más odio. Y es que, aunque en contados casos, hay muchas segundas partes que, aunque no sean mejores que las primeras, son bastante buenas. "Las dos torres", "El caballero oscuro", "Regreso al futoro 2" o "Indiana Jones y el Templo Maldito" son unos cuantos ejemplos de ello. Y también, por supuesto, "El padrino, parte 2", pues a pesar de no superar a su predecesora, sí alcanza su misma calidad técnica, hasta el punto de ir siempre junto con "El padrino" en las listas de las mejores películas de todos los tiempos.

De todas formas, he de decir que no he sentido lo mismo al ver esta película que con la primera, quizá porque la primera era mucho menos técnica que esta. En "El padrino, parte 2", casi toda la labor del director está en contar dos historias a la vez, dejándose de los pequeños detalles de la primera parte aunque el equipo, a excepción de Marlon Brando, sigue siendo el mismo, con lo que tenemos los mismos aspectos técnicos y artísticos de la primera.

Lo más destacable de "El padrino, parte 2" es, por un lado, toda la parte de la juventud de Vito, interpretado magistralmente por Robert De Niro, que hasta que llegó Javier Bardem se convirtió en el único actor que ganó un Oscar por su interpretación hablando un idioma que no era el suyo y fue el único que lo ganó sin hablar inglés, hasta que lo consiguió Roberto Benigni por "La vida es bella". Aun así, su interpretación es antológica. Pero otro aspecto que más llama la atención de "El padrino, parte 2" es el descubrimiento de un personaje que en la primera película pasó un tanto desapercibido pero que en esta segunda parte tiene un papel crucial: Fredo Corleone, el segundo hijo de Vito interpretado inmejorablemente por John Cazale. El poco protagonismo de la primera película es lo que motiva la forma de actuar en esta película, hasta el punto de llegar a odiarle y a sentir pena por él al mismo tiempo. Es una de las mayores sorpresas de la película.

En conclusión, decir que "El padrino, parte 2" es una grandísima película, aunque eso tampoco es extraño. Coppola consiguió igualar e incluso superar el éxito de la primera película. El filme ganó el Oscar a la mejor película, la única secuela de la historia en ganar este premio, y también la estatuilla al mejor director que dos años antes se la arrebatara Bob Fosse por "Cabaret". Un film que, a diferencia de muchas secuelas, no deshonra en absoluto a su primera parte, sino que realiza lo que toda segunda parte debe hacer: complementar a la primera. Y es que, como dice Groucho Marx en "Una noche en la ópera": "el otro día vi un partido de fútbol y la segunda parte fue mejor que la primera. Le pegaron al árbitro y todo.".

domingo, 10 de enero de 2010

1972: La película

EL PADRINO

Título original: The godfather
Año: 1972
País: EE.UU.
Duración: 168 min.
Director: Francis Ford Coppola
Guión: Francis Ford Coppola y Mario Puzo, según la novela homónima de este último
Música: Nino Rota
Montaje: William Reynolds y Peter Zinner
Fotografía: Gordon Willis
Productor: Albert S. Ruddy
Compañía: Paramount Pictures
Intérpretes: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, John Cazale, Talia Shire et al.

Ganadora de 3 Oscar: película, guión adaptado, actor

La película narra la vida de los Corleone, la familia mafiosa más poderosa de Nueva York, a mediados de los años 40. Cuando Vito Corleone, el don de la familia, se niega a ayudar a uno de los jefes mafiosos a colaborar en un negocio de drogas, comenzará una guerra de bandas que podrá suponer el fin de los Corleone.

Poco hay que decir de esta película que no se haya dicho ya. La mejor película de cine negro jamás realizada, la mejor película de mafiosos de la historia (tengo mis dudas, pero bueno), la mejor película de todos los tiempos... A pesar de que este mundo del séptimo arte siempre es muy grandilocuente en estas afirmaciones, he de decir que "El padrino" merece todas estas calificaciones y muchas más. Sin duda es la mejor película que jamás se haya realizado, pues a pesar de ser una obra maestra, la película esconde mucho, muchísimo más, de lo que muestra a simple vista.

No merece la pena hablar ya de aspectos técnicos como la fotografía, una hermosa mezcla de colores oscuros e intensos, del gran montaje que hace que una secuencia de media hora larga (la inicial de la boda) parezca que sólo dura la mitad. Las memorables interpretaciones, tanto de Marlon Brando como del resto de intérpretes... todo eso ya lo sabe todo el mundo, y no creo que haya nada nuevo en ello que alguien desconozca. Pero como he dicho, "El padrino" no sólo es una obra maestra, sino mucho más, pues tiene una serie de claves narrativas, de gestos o frases nimias, de imágenes que parecen arbitrarias, pero que en el fondo cuentan muchas cosas.

La genialidad de Coppola en esta película no es sólo dirigir un proyecto mastodóntico, sino que a través de cosas tan nimias como el uso del color, el montaje de ciertas escenas con otras o el empleo de una frase en tal momento, todas ellas tan leves que parecen arbitrarias, sirven para mostrar la psicología y la forma de ser de los protagonistas. Permitidme un ejemplo: al inicio de la película, cuando Vito está hablando con su ahijado Johnny, Santino, su primogénito, llega tarde porque está realizando actos impuros con su amante. Cuando entra en el despacho de su padre éste le mira y tras esto dice a Johnny la famosa frase de "¿vives con tu familia?". Vito sabe lo que hace su hijo y el espectador sabe en ese instante, con esa pequeña frase, lo que el padrino piensa sobre su hijo.

Este desprecio hacia Santino y el amor incondicional hacia Michael se demuestra no sólo en esta frase, sino en mucho más. Es más, no sólo con palabras (al fin y al cabo esto es cine), sino con imágenes, concretamente con el montaje. Los saltos que se producen en la historia, que pasan de Nueva York al exilio de Michael en Sicilia, no están realizados porque sí, sino que están metidos en el momento exacto. Por ejemplo, cuando a Vito le dicen que Michael se ha ido, se enlaza con los parajes de Corleone, como si fuese un recuerdo de infancia. Y cuando va a visitar a Buonasera, tras decir "Mira lo que le han hecho a mi hijo", se pasa a las escenas de Sicilia, como si Vito, tras el destino de uno de sus hijos, se acordase de su querido Michael. Por eso, lo que parecen unos enlaces tan nimios o unas escenas añadidas al tuntún, están en ese lugar y en ese momento, porque quieren decir algo.

También, factores como la fotografía o el vestuario, factores que muchos tachan de "menores", también se utilizan como narración, como el caso de la secuencia inicial de la boda (la oscuridad del despacho y la luminosidad del exterior) o una escena en la que Kay habla con Haggen, donde los trajes oscuros de los hombres de Corleone contrasta con el vestido naranja de ella. Incluso el plano final, en el que Kay mira a su marido mientras se cierra una puerta ante ella, no sólo cuenta lo que está sucediendo, sino que sirve de introducción o de pista al espectador sobre el tema del que va a tratar la segunda película. Mientras otros cineastas, en infinidad de películas, necesitan una escena adicional al final de la película o después de los créditos, para avisar de lo que puede ir la secuela de dicho film (o de que va a haber una secuela), en "El padrino", Coppola sólo utiliza un plano para contar lo mismo.

Así que "El padrino" no es sólo una grandísima película, con un guión formidable y todo eso, sino que si se la mira a fondo o en detalle, descubrirá que todo, absolutamente todos los detalles, desde el más pequeño al más grande, están en ese lugar por algo. Todas tienen un significado y un porque, lo que atestigua la complejidad de este gran filme. Seguro que me he dejado más cosas sin descubrir, seguro que la próxima vez que la vea, descubra muchas cosas más. Porque "El padrino", a pesar de ser un filme archiconocido y mil veces visto, cada visionado descubres una cosa distinta y sorprendente. Una obra maestra. Sin duda, la mejor película que jamás se ha realizado.

sábado, 7 de marzo de 2009

Un milagro cinematográfico

WATCHMEN

Título orginal: Watchmen
Año: 2009
País: EE.UU.
Duración: 156 min.
Fecha de estreno en España: 6 de marzo de 2009
Director: Zack Snyder
Guión: David Hayer y Alex Tse, según la novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons
Música: Tyler Bates
Montaje: William Hoy
Fotografía: Larry Fong
Productor: Lawrence Gordon, Lloyd Levin y Deborah Snyder
Compañía: Paramount Pictures/Warner Bros./Legendary Pictures/DC Comics/Lawrence Gordon Prod.
Intérpretes:
Jackie Earle Haley, Malin Akerman, Billy Crudup, Matthew Goode, Jeffrey Dean Morgan, Patrick Wilson, Carla Gugino, Matt Frewer, Stephen McHattie, Laura Mennell, Rob LaBelle et al.

Octubre de 1985. En Estados Unidos Nixon ha sido reelegido, las tensiones con la URSS han aumentado y es inminente una guerra nuclear. Bajo este panorama, Edward Blake, veterano de la guerra de Vietnam y antiguo héroe enmascarado conocido como "El comediante", aparece muerto en las calles de Nueva York. Mientras unos creen que el móvil del asesinato fue el robo y otros piensan en el asesinato político, Rorschach, un sádico héroe enmascarado y compañero de Blake, propone la teoría de que alguien está eliminando a los Vigilantes, el grupo de superhéroes que protegió la ciudad desde los años 60 y qye fueron perseguidos legalmente a finales de los 70. Nadie le cree, pero a medida que algunos de los miembros vayan desapareciendo (por alguna causa u otra) la teoría de Roschach cobrará fuerza y el héroe deberá convencer a dos antiguos amigos, Dan Dreiberg "El búho nocturno II" y Laurie Jupiter "Espectro de Seda II", para que le ayuden a descubrir quién está eliminando a los Vigilantes y por qué.

No sé si os acordaréis de aquella escena de "Apolo 13" en la que un grupo de científicos de la NASA tenían que hacer que un cilindro entrase en un recipiente cúbico sin destrozarlos. Eso es lo que se conoce como adaptación: coger dos cosas de naturalezas distintas y lograr que una se acople a la otra, adoptando las características de la segunda pero sin perder las suyas propias. El cilindro, en este caso, puede que esté modificado al entrar en el cubo, pero seguirá pareciendo un cilindro. Pues eso es lo que ocurre con las adaptaciones cinematográficas, trasladar un libro, cómic o videojuego al lenguaje cinematográfico, sin que estos pierdan su estilo. Pero resulta que hoy en día hay mucha gente que no sabe lo que es "adaptar". He leído numerosas críticas de "Watchmen", diciendo que faltan cosas y que las tramas secundarias se pierden, y eso lo han usado para decir que la película es mala. Lógicamente, si quieres adaptar un cómic, con unas normas narrativas determinadas, al cine, con otras normas narrativas determinadas, algo se tiene que perder, así que el propio hecho de que se pierda parte de la información del cómic va implícito en el hecho de adaptar, pues la forma de ver una película no es la misma que la de leer un cómic.

"Watchmen" es, pues, una de las más fieles adaptaciones cinematográficas que he visto en mucho tiempo. Preserva la apabullante estética de las imágenes y la profundidad de la historia, centrándose en lo fundamental y desentendiéndose de las tramas secundarias (lógico, si quieres recortar el tiempo lo suficiente tienes que eliminarlas), todo ello sin hacer que ninguna parte chirríe, sin dejar ningún cabo suelto sin contar y haciendo que cada parte esté relacionada entre sí. Es, por lo tanto, un ejemplo de síntesis narrativa el que ha hecho Snyder, capaz de contar en dos horas y media de forma muy fideligna lo que se podía haber contado perfectamente en seis. El cilindro esta vez entra perfectamente en el cubo.

Parte de esta maestría a la hora de adaptar se ve, por ejemplo, en los espectaculares créditos iniciales, con escenas que te van narrando, en forma de viñeta, el origen de los héroes enmascarados en EE.UU., sus implicaciones políticas, su decadencia, el surgimiento de otros nuevos héroes... y todo ello en apenas 5 minutos. También otro de los recursos vitales para adaptar un cómic (no sólo este, sino cualquiera) es el odiado recurso de la cámara lenta, el cual permite al espectador recrearse en las imágenes, tal y como sucede al leer una viñeta. Aquí Snyder lo usa de forma realmente buena, aunque en algunos casos (muy pocos) resulta un poco efectista. Así que se puede decir que "Watchmen" es una fiel adaptación, tanto estética como argumentalmente, de la obra de Dave Gibons (si Alan Moore quiere desentenderse de esta maravilla no le mentaré).

Ahora bien, si nos olvidamos de la novela gráfica y pensamos en "Watchmen" como una historia original, hecha por primera vez para el cine, la película de Zack Snyder sería una auténtica obra maestra del cine, por su estética, su historia y su psicología. Al menos sí sería, y eso no me lo puede negar nadie, la más impactante película de superhéroes jamás realizada, no sólo por sus imágenes, sino por su argumento. La ambientación es realmente magistral y el guión, como he dicho antes, portentoso, lógico viniendo de uno de los mayores genios de la narrativa británica. El montaje es muy fluido, haciendo que todas las partes estén relacionadas entre sí, sin presentar ninguna laguna entre ellas. De hecho, ha sido una de las pocas películas en las que me ha parecido que no sobra ninguna parte. Las interpretaciones son realmente buenas. Cabe destacar el impacto que produce Rorschach, genialmente interpretado por Jackie Earle Haley, tanto con su máscara (perdón, con su cara) como sin ella. El doctor Manhattan también está muy bien y el resto de personajes están a la altura, incluso Ozymandias da el pego.

Pero también cabe mencionar el trabajo de Snyder, el cual da diversos estilos a la película. Le imparte una narrativa mucho más moderna en las escenas de acción y lucha, aspecto muy denostado por muchos (no he visto el tiempo bala ni las peleas a lo "Matrix" en nignún lado), pero sabe tratar adecuadamente las partes de cine negro, estando casi al nivel de las grandes películas del género. También hay algunas escenas antológicas a lo largo del filme, como la historia del Doctor Manhattan, donde montaje, fotografía, música, efectos visuales y sonido se juntan en una combinación perfecta; o el momento del arresto de Rorschach, o incluso la escena de la freidora. Todas ellas aparecen en el cómic, pero son narradas de forma memorable por el director.

No debo olvidar comentar que el final ha sido cambiado con respecto al cómic, y para el que esto suscribe, ha cambiado a mejor. La verdad es que el final de la novela gráfica chirriaba un poco con el tono realista de la obra. La solución que le han dado en la película (no creo que por contentar a Moore, sino para hacerlo más verosímil) está muy bien tratado, es mucho más lógico y coherente con el tono de la película, superando en este aspecto a la obra de Moore y Gibbons.

Sin embargo, "Watchmen" no es una película muy digerible. Hay mucha sangre, mucha violencia gore (pero gore del bueno), una secuencia de sexo de unos dos minutos, roturas de dedos y de brazos varios, a Manhattan se le ve el pizarrín, dicen palabrotas, y demás cosas, haciendo que la película sea desagradable de ver para el espectador medio. Muchos han utilizado esto de forma negativa, diciendo que usa violencia gratuita, que es muy dura o muy sucia. Es curioso, porque curiosamente así es el cómic, violento y sucio, con lo que esas críticas negativas se convierten en positivas si tenemos en cuenta el espíritu de la novela gráfica. Otros dicen que es muy lenta y pesada de ver, a parte de por que resulta bastante desagradable en algunas partes, por su larga duración (siempre igual) y ritmo lento. Es que, eso precisamente, es lo que ocurre cuando te lees un cómic con la intensidad narrativa y complejidad argumental de "Watchmen": se te hace lento y pesado (yo era incapaz de leerme los capítulos del tirón), así que volvemos a demostrar que la película produce las mismas sensaciones que el cómic. Como podéis ver, muchas críticas negativas (casi todas sin fundamento o sin haberse leído el cómic) se convierten en positivas a la hora de ver la película como una adaptación.

Entonces ¿que hay de malo en "Watchmen"? La verdad, muy poquito. Lo que menos me ha gustado y que me ha resultado más desagradable que la escena en la que le cortan los brazos a uno con una radial, ha sido el empleo de la música. Una muy mala selección de algunos temas y versiones y una pésima utilización de algunas. El "Haleluyah" durante la escena de cama queda ridícula, aunque se le puede dar un toque de ironía en el contexto de la secuencia(¡Aleluya, me estoy tirando a Laurie!). La parte de Vietnam, en la que suena "la Cabalgata de las Valkirias", a pesar de ser realista (los helicópteros ponían esa música a todo trapo por los altavoces mientras estaban en plena faena) queda fatal, quizá por cómo está rodada esa secuencia. Salvando algunos temas, como el de los títulos de crédito iniciales o el de la historia de Manhattan, el resto me ha resultado decepcionante, haciendo que la intensidad dramática y narrativa se desvanezca por completo.

Así que "Watchmen" puede dar dos lecturas. Como adaptación es magistral, un trabajo mastodóntico de síntesis narrativa sin dejar de lado la trama ni el espíritu de la novela gráfica y con unas imágenes y ambientación muy bien logradas. Como película un prodigio de montaje y de narración, que no deja ningún cabo suelto y que crea algunos momentos antológicos, aunque algunos temas musicales mal elegidos destrocen algunas escenas. La violencia, el sexo y la dureza de los personajes, diálogos y situaciones puede hacer que la gente salga flipando del cine, o que incluso no le guste o lo considere gratuito, pero es que el cómic es así. Para los fans acérrimos de la novela gráfica (estilo Alan Moore) puede ser que les decepcione, sólo por el hecho de haber "manipulado" su obra más querida. Pero para el que se haya leído el cómic y conozca lo se significa, el tema que trata, su espíritu y su estética, verá en "Watchmen" no sólo una entretenida película, sino una fiel adaptación dentro de las posibilidades que da el cine. Una película que hará historia, que será muy odiada por muchos y muy alabada por otros, pero que, sin duda alguna, no dejará indiferente. Moore, si sigues reconociendo esta película como una bazofia, ve a mirártelo al médico.

domingo, 15 de febrero de 2009

Desde Brujas con amor

ESCONDIDOS EN BRUJAS


Título original: In Bruges
Año: 2008
País: Gran Bretaña/Bélgica
Duración: 90 min.
Fecha de estreno en España: 18 de julio de 2008
Director: Martin McDonagh
Guión: Martin McDonagh
Música: Carter Burwell
Montaje: Jon Gregory
Fotografía: Eigil Blid
Productor: Graham Broadbent y Peter Czernin
Compañía: Focus Features/Film4/Blueprint Pictures/Scion Films
Intérpretes:Colin Farrell, Brendan Gleeson, Ralph Fiennes, Clémence Poésy, Jérémie Rénier, Thekla Reuten, Jordan Prentice et al.

Ken y Ray son dos sicarios británicos que tras realizar un trabajo son enviados por su jefe Harry a la ciudad belga de Brujas. Mientras esperan que este les llame, ambos aprovechan para hacer turismo y conocer la ciudad. Los dos creen que están allí para que la gente se olvide de ellos, pues por lo visto la misión les salió mal. Pero cuando Ken recibe la llamada de Harry descubre que hay otro motivo por el que los dos sicarios están en esa ciudad.

Cuando leáis esto probablemente estaré en Brujas, en uno de los ya habituales viajes que se hacen después de exámenes. A parte de visitar el Museo del Cómic o el de Ciencias Naturales en Bruselas (esos iguanodontes tienen que ser espectaculares) seguramente viajaremos a esta ciudad. Por ello, y porque tenía ganas de verla, vi hace tiempo "Escondidos en Brujas", una película divertidísima que es, al menos para mí, la clara favorita en los Oscar para el mejor guión original.

"Escondidos en Brujas" es una película independiente y eso normalmente conlleva a que tenga un gran guión y unos grandes intérpretes. Pues así es. El filme tiene un reparto grandísimo. Brendan Gleeson lo hace genial como Ken, un hombre mayor y entusiasta que no duda en disfrutar de la ciudad viendo iglesias, navegando por sus canales y visitando museos. Su compañero y amigo Ray, un espléndido y sorprendente Collin Farrell, es todo lo contrario. Un chico joven, marchoso, desganado, que odia Brujas y su belleza medieval por estar acostumbrado a la vida de Londres. Sin embargo hay algo en él que le hace misterioso y es que por lo visto algo hizo en aquella misión que le encomendaron que le está traumatizando. La actuación de Farrell es espléndida y dejará asombrado a aquel que piense que es un actor de chichinabo. Al final del filme interviene el tercer personaje importante en discordia: Harry Waters, interpretado por el genial Ralph Fiennes, un malhablado padre de familia que no duda en apretar el gatillo y que está enamorado de Brujas.

Su dirección es muy buena. McDonagh realiza una película muy hermosa, de gran agilidad y con un montaje muy dinámico que mantiene el interés en todo momento. La ciudad de Brujas está muy bien fotografiada lo que hace que tenga una gran importancia en el filme. Pero sin duda alguna, lo que hace inmensa a esta pequeña película es su guión, uno de los mejores que he visto en mucho tiempo. Los personajes son muy disparatados, como el de Marye, el ligue de Ray o Jimmie, un acondroplásico que está rodando un anuncio. Pero lo mejor del guión del propio McDonagh son sus frases, muy originales y chispeantes, que dejan momentos irrepetibles en el filme, como la teoría sobre la guerra 3ª guerra mundial de Jimmy, el chiste sobre el Tottenham o esa conversación telefónica entre Harry y Ken, la mejor secuencia de la película, pues a parte de descubrir la personalidad inestable del propio jefe se desvela el por qué realmente están en esa apartada ciudad.

No digo nada más. La película es eso, grandes actores y un guión magistral, que conforman un filme divertidísimo que oscila entre el drama, la comedia, el thriller y el cine de acción pero con diálogos muy originales y personajes muy complejos muy bien escritos e interpretados. Una película altamente recomendable que os hará cambiar de opinión sobre el ganador del mejor guión original el 22 de febrero (sólo un gran argumento no hace un gran guión, lo digo por "Wall-E"). Ahora comprobaré si realmente Ray estaba en lo cierto cuando repite constantemente que Brujas es un estercolero. Au revoir!!

jueves, 14 de agosto de 2008

Batman: el señor de cine

EL CABALLERO OSCURO

Título original: The Dark Knight
Año: 2008
País: EE.UU.
Duración: 140 min
Fecha de estreno en España: 13 de agosto de 2008
Director: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan, Jonathan Nolan y David S. Goyer, según los personajes de Bob Kane
Música: Hans Zimmer y James Newton Howard
Reparto: Christian Bale, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Michael Caine, Gary Oldman, Maggie Gyllenhaal, Morgan Freeman, Eric Roberts, Cillian Murphy et al.
Productora: Warner Bros/Legendary Pictures/DC Comics

La ciudad de Gotham va de mal en peor. Las calles siguen infestadas de mafiosos, polis corruptos y demás calaña. Afortunadamente, a la figura de Batman y el teniente Gordon, se ha unido un nuevo rostro, el de Harvey Dent, fiscal del distrito, hombre honesto, rudo, con principios y con el valor suficiente para poner a todos los criminales en la cárcel. Los tres se alían para poner en jaque a todos los maleantes de Gotham. Pero algo ha surgido con lo que no podrán lidiar: un sanguinario y lunático villano llamado Joker, que no sólo pondrá en serios apuros al tridente defensor de Gotham, sino que sembrará el temor en toda la ciudad y dividirá a Batman en un duro dilema: seguir las normas establecidas y ser decente o rebasarlas para finalmente cumplir tu objetivo.

"O eres un héroe o vives lo suficiente como para convertirte en villano".

Esta frase resume a la perfección el tema principal sobre el que gira toda esta PELÍCULA (aunque llamarla así sería demasiado poco), uno de los mejores filmes del año y por qué no, de la década. Me parece demasiado decir que es la mejor de la historia, pues son más de 100 años de vida los que tiene este apasionante arte y se han estrenado auténticas joyas mejores que esta. Aun así, decir que la película es soberbia, magnífica, absolutamente perfecta y mucho más que todo eso. Es un filme que permanecerá en las retinas de todo espectador.

¿Por dónde empezar a hablar sobre “El Caballero Oscuro”? A veces es tan difícil comentar una película que es un bodrio como una película cuya calidad, como en este caso, la hace indescriptible. Por lo que a mí respecta decir que ya era hora. Como fan del “mejor detective del mundo” me siento orgulloso de que, al fin, alguien haga una película que ponga a este personaje en el lugar en el que se merece, pues el filme tiene algo singular: no es una peli de superhéroes. Y debe ser así, ninguna película de Batman tiene que ser de superhéroes porque, simplemente, Batman no lo es. Ni siquiera se puede decir que es un héroe y es este tema el que aparece en casi todas sus obras y la razón de ser de este personaje: ¿hace falta rebasar la línea de la legalidad para convertirte en héroe? Batman siempre está en la cuerda floja, en el límite del bien y del mal, de lo moralmente correcto y del asesinato pues, como dice Frank Miller, uno de los mayores genios del noveno arte, sin asesinato no hay Batman.

Y todo esto Christopher Nolan lo sabe, conoce la idiosincrasia de Batman y decide hacer una película que trate ese tema. Y lo ha conseguido, vaya si lo ha conseguido. A su lado, esa obra novedosa y de calidad considerable que era “Batman Begins” se torna un mero juguete, un trabajo de director aficionado, una artimaña para dejar encarrilado “El Caballero Oscuro”.

Y es que la película es asombrosa. Asombrosa por ver cómo es posible hacer un peliculón de un personaje de cómic. Pues muy sencillo: partiendo de un guión perfecto. Los guionistas han sabido crear una obra de arte, con una magnífica construcción de los personajes, sorprendentes giros, escenas inolvidables (ese lapicero mágico) y unos diálogos dignos de volver a escucharlos una y otra vez, en el idioma que sea (por cierto, chapó por el doblador de Ledger en español, un trabajo cojonudo). Así con el guión perfecto, se puede encarrilar una película. Pero no sólo de guiones vive el cine y eso también lo sabe el (excelentísimo) señor Nolan y ha cuidado todos los aspectos del filme al detalle. Resultado: la película perfecta.

"El caballero oscuro" posee una dirección descomunal, que no cansará ni aburrirá ni un instante, y que junto a la fotografía y al montaje, hacen que la película, aunque al principio le cueste arrancar, llegue a un punto en el que todo es cuesta abajo, en picado y sin frenos, sin dejar al espectador un momento de respiro, ni para mirar el reloj, ni para tragar saliva. Aconsejo que os llevéis una palangana para hacer vuestras necesidades, pues dudo que seáis capaces de levantaros de la butaca. El poder de Nolan te lo prohíbe. Bueno, el de Nolan y el del reparto, que esa es otra. Todos están magníficos. Quizá el único que no está tan bien es Christian Bale, cuyo trabajo es el mismo que en “Batman Begins”, lo que no quiere decir que sea una interpretación mala. Es simplemente que el resto son mejores. Maggie Gyllenhaal, a parte de preciosa, es buena actriz y se nota y los secundarios Morgan Freeman y Michael Caine están de cine (cómo no, si es cine). Pero mención a parte merecen los tres protagonistas del filme. Aaron Eckart hace un papelón, una interpretación magnífica de un personaje importantísimo en la trama como es Hervy Dent y su alter ego Dos Caras (asombrosa su caracterización) aunque, para mi gusto, debería de haberse desarrollado más (lo único negativo que veo del filme). Gary Oldman sorprende, adoptando en la película el protagonismo que tenía en los comics. Magnífica actuación. Y mención a parte merece el trabajo de Heath Ledger, que en paz descanse. Miedo da su interpretación y miedo también da comprobar el gran actor que podía haber llegado a ser y que nunca llegará a demostrarlo. Es lo mejorcito de la película. Una interpretación que hará historia y que hace que, cuando él aparece en pantalla, las butacas vibren contagiadas del temblor de pánico que nos produce su sola presencia. En más de una vez he sentido auténticos nervios cuando él estaba en escena y finalmente, cuando la escena acababa, toda la sala se fundía en un resoplido porque, al menos de momento, nos habíamos librado de El Joker. Eso sí, aviso, no os creáis que Heath Ledger es como Marlon Brando en El Padrino, o como Al Pacino en “El Precio del poder”, el soporte de toda la película. En algunos momentos de la película incluso las interpretaciones del resto del equipo se pueden comparar con la de Ledger en intensidad. La cuestión es que El Joker es más que un personaje y por eso acapara todas las atenciones cuando sale.

Por último hablar de la música, espectacular trabajo de Hans Zimmer y genial utilización de la misma, pues en esta película suena a máxima potencia y en los momentos adecuados, además de usar una especie de sonidito increscendo en las escenas de tensión, que recuerdan a las películas de terror y que te indican que va a pasar algo, pero, ¿va a ocurrir sí o no? Grandiosa música. Uno sale del cine sin poder parar de tararearla. Tan-tan-tan-tantantan-tan-tan-tantantan.

Y poco más que contar. Bueno, en verdad hay muchísimo que contar, pero necesitaría dos blogs para expresar lo que esta película me ha hecho sentir. Sólo decir que el público que abarrotaba la sala reía, lloraba y se asombraba con cada cosa que pasaba en escena y, finalmente, tas ese prodigioso final con el monólogo de Gary Oldman, mientras yo meneaba la cabeza sin poder creer lo que acababa de ver, el público rompía a aplaudir frenéticamente.

James Gordon: No es un héroe, es un protector vigilante, es el Caballero Oscuro.

(Título de la película)

(Música) tan-tan-tan-tantantan tan-tan-tantantan…

El resto es historia. Gracias señor Nolan.