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sábado, 16 de octubre de 2010

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LA RED SOCIAL

Título original: The social network
Año: 2010
País: EE.UU.
Duración: 120 min.
Fecha de estreno en España: 15 de octubre de 2010
Director: David Fincher
Guión: Aaron Sorkin, según el libro "The accidental billonaires", de Ben Mezrich
Música: Trent Reznor y Atticus Ross
Montaje: Kirk Baxter y Angus Wall
Fotografía: Jeff Cronenweth
Compañía: Columbia Pictures/ Relativity Media
Productores: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael de Luca y Scott Rudin
Intérpretes: Jesse Eisenberg, Justin Timberlake, Andrew Garfield, Max Minghella, Joseph Mazzello, Armie Harmer et al.

Mark Zuckerberg es un estudiante de informática en Harvard a la que una chica le da calabazas. Enfadado, decide idear como venganza un programa de internet en el que se pudiera votar lo buenas que estaban las compañeras de estudios de la universidad. La página recibió 200 visitas en dos horas, a las 4 de la mañana, con lo que la red de Harvard se saturó. Impresionados por su hazaña, los hermanos Winkelvoss, un par de estudiantes gemelos que se dedican a las regatas, deciden contar con Mark para desarrollar una gran idea: una especie de red social en el que la gente de Harvard pudiera conocer a sus compañeros. Mark acepta colaborar con ellos, pero decide trabajar él sólo en el proyecto, añadiendo cosas de su propia cosecha, para crear Facebook, una red social que a los pocos días se convirtió en un fenómeno con cientos de seguidores y grandísimas posibilidades. En ese momento, amigos y enemigos comienzan una lucha contra Zuckerberg, pues nadie sospechaba la magnitud de lo que éste había creado, ni el dinero que iba a reportar.

Debo admitir que me sorprendió mucho la noticia de que iban a hacer una película sobre Facebook. Más todavía me sorprendió que un director tan prestigioso como David Fincher, además uno de mis directores favoritos, se comprometiera con un proyecto a priori tan insulso como ese. Pero lo que más me impresionó, meses después, es que esta película sea nº 1 de crítica y público en EE.UU. y que para muchos, sea la favorita para los Oscar.

¿Cómo una peli sobre Facebook podría ser así de exitosa? Pues porque realmente no es una película sobre Facebook, sino sobre temas tan universales como la amistad, la fidelidad, la traición, el poder o la avaricia, llena de diálogos magníficos (la escena inicial, simulando varias conversaciones a la vez como en un muro de Facebook, es magistral) y actuaciones portentosas. En este aspecto destacan los tres actores principales: Jesse Eisenberg interpreta de forma muy creíble a Zuckerberg, aunque este no entró nunca en contacto con el actor y estuvo a punto de demandar a la película porque daba una imagen exagerada de su persona (se retractó al ver el éxito del filme); Andrew Garfield puede parecer el menos bueno de todos, quizá por su típico papel, pero realiza un muy buen trabajo como amigo de Zuckerberg que acaba traicionado; pero el mejor trabajo de todos, quizá porque nadie se lo esperaba, es el del cantante reciclado a intérprete de renombre Justin Timberlake, que realiza un portentoso trabajo como Sean Parker, el productor en horas bajas creador de Napster y que ve en Facebook una mina de oro para explotar. Su personaje se podría decir que directamente lo parte y no sería extraño que le nominaran al Oscar con muchísimas opciones de ganar.

Son estos dos aspectos, el guión y la actuación, lo que más destaca en "La red social", pues Fincher se deja de florituras técnicas en la mayor parte del metraje (tan sólo hace de las suyas en la fabulosa secuencia de las regatas), haciendo gala de una sobriedad que va muy acorde con la película y con un ritmo narrativo que no aburre en ningún momento y mantiene al espectador enganchado a esa historia de unos muchachos que se encuentran con algo que se les escapa a su entendimiento. Y es que "La red social" no es una película para adolescentes, que acudirán a las salas sólo porque la peli es de Facebook o para ver al señorito Timberlake sin camiseta, sino una grandísima película, posiblemente una de las mejores películas del año, aunque no la mejor de su director.

Eso sí, se pueden encontrar varios defectos en la cinta. El principal es que, al inicio, parece un tanto desconcertante. Quizá no le ocurra a los informáticos, pero para un ciudadano de a pie, escuchar durante minutos una incontenible verborrea sobre informática es un poco confuso y más cuando estamos al inicio de la cinta, cometiendo el riesgo de que el espectador no se sumerja en la trama. A eso hay que sumarle unos flashbacks, para mi gusto, mal engarzados, en el sentido en que uno no se da cuenta al principio de que son flashbacks, sino escenas que vienen a continuación. No es hasta bien avanzada la película cuando nos damos cuenta de que la narración navega del presente al pasado, contando la historia de la creación de la red social más seguida del mundo, y al mismo tiempo, intercalando escenas del posterior litigio en el que se ve envuelto Zuckerberg por los derechos de autor y privacidad individual, defectos estos que, a medida que transcurre el metraje, cuando uno ya sabe de qué va el tema, desaparecen por completo, introduciéndose fácilmente en la trama.

Así que se puede decir que "La red social" es una grandísima película, fundamentada en un portentoso guión de Aaron Sorkin y con unas interpretaciones para quitarse el sombrero. Al inicio es un poco confusa, pues uno va pensando que es una película convencional sobre un tema popular y se encuentra con densos e ingeniosos diálogos, saltos en la narración y personajes muy complejos los cuales ninguno sale bien parado, sin final feliz pero sin final triste tampoco. Un filme, en definitiva, serio y adulto. Buen cine, no un cine para adolescentes, que deja esa sensación tan grata de haber visto una buena película. Ahora la pregunta clave: ¿Es mejor que "Origen" entonces? Simplemente son películas distintas, quizá la de Nolan sea más cinematográfica, por su espectacularidad y su técnica narrativa, aspectos que le faltan a "La red social", un filme más sobrio y comedido, pero que no la convierten en una película mala o aburrida. La verdad, "La red social" merece mucho la pena en este pobre 2010 y es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas del año.

domingo, 28 de febrero de 2010

2001: Una edición desastrosa

UNA MENTE MARAVILLOSA

Título original: A beautiful mind
Año: 2001
País: EE.UU
Duración: 129 min.
Fecha de estreno en España: 22 de febrero de 2002
Director: Ron Howard
Guión: Akiva Goldsman, según el libro homónimo de Sylvia Nasar
Música: James Horner
Montaje: Mike Hill y Dan Hanley
Fotografía: Roger Deakins
Productores: Ron Howard y Brian Grazer
Compañía: Universal Pictures/Dreamworks/Imagine Entertainment
Intérpretes: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Ed Harris, Paul Bettany, Adam Goldberg, Christopher Plummer, Josh Lucas et al.

Ganadora de 4 Oscar: película, director, guión adaptado, actriz

La película narra la biografía de John Nash, un matemático de Viginia, que logró el premio Nobel de economía en 1994 por sus aportes a la teoría de juegos, la cual desarrolló años atrás durante su estancia en la universidad.

El año 2001 fue muy importante para la sociedad actual y para la sociedad estadounidense en particular. Los trágicos atentados del 11-S afectaron profundamente a este país y creó una gran conmoción social. Este hecho se manifestó en la gala de los Oscar de este año, celebrada en 2002. Al tanto de las críticas racistas a la sociedad americana y conscientes de que nunca un actor negro había ganado un premio importante (¿y el Oscar de Sidney Piotier en 1941 qué?) decidieron callar críticas premiando en los apartados más importantes a actores afroamericanos. Así, tanto Halle Berry como Denzel Washington lograron los Oscar como actriz y actor principal, respectivamente, y Sidney Poitier ganó el Oscar honorífico. Toma ya.

Sería comprensible si al menos los dos primeros lo mereciesen, pero que la Berry se lo arrebatara a Nicole Kidman, que es lo único que hace de "Moulan Rouge" una película soportable, es delito. Y tampoco veo nada de especial la actuación de Washington, pues Russell Crowe le da una lección de interpretación en "Una menta maravillosa". Pero claro, habiendo cometido el error (¿?) de premiar dos veces seguidas a Tom Hanks, y tras ganar el actor australiano en el 2000 el Oscar al mejor actor, estaba claro que, aunque lo mereciera, no lo iba a ganar. Y es que, sobre premios inmerecidos va esta edición, pues "Una mente maravillosa", otra de las tantas patochadas de Ron Howard, se alzó con los premios más importantes.

No merece ser la ganadora de ese premio pues, aunque no es una mala película, tiene más aroma de telefilme de sábado por la tarde que de película oscarizable. Tanto la realización como el guión, fotografía y demás aspectos son normalitos, destacando nada más la música de James Horner, la gran interpretación de Russell Crowe y la impresionante belleza de Jennifer Conelly. La historia, eso sí, es interesante y es de esas que encantan a Hollywood. La primera parte de la película es bastante interesante. Tenemos a John en sus inicios en la universidad, conociendo a su chica, trabajando para el Pentágono durante la Guerra Fría... hasta que llega la segunda parte del filme y todo cambia.

Es difícil hacer la sinopsis de esta película. Si no desvelas este asunto puede parecer un argumento insulso, pero si lo nombras estás incurriendo en un espoilerazo penado con la cárcel. Es en esta segunda parte de la película donde se desvela un asunto que hace que todo lo que John ha vivido antes (y nosotros con él) se ponga en duda. Esto es lo único destacable de la película, pues al conocer este hecho al mismo tiempo que John produce en nosotros el mismo efecto. A partir de entonces la película es otra, y no sólo lo que viene después, sino todo lo que venía atrás. Esto es un arma de doble filo pues, aunque crea un gran efecto en el público y hace que uno vuelva a ver la película para ver si es lógico lo que dicen, en el segundo visionado se pierde ese efecto sorpresa inicial, con lo que el filme no es tan disfrutable como antes.

Así que ni es una película oscarizable, ni la dirección es tan buena, el guión es vergonzoso y Conelly, aunque una gran actriz, no realiza su mejor papel. Encima, el único que merecía un Oscar, no lo gana. Pero hay que decir que, a pesar de que sea el típico melodrama ñoño, las otras películas nominadas al mejor filme no podían competir con "Una mente maravillosa". Ni la lenta y aburrida "Gosford Park" ni la incinerable pero a ratos divertida "Moulin Rouge" habrían sido dignas ganadoras. Tan sólo "La comunidad del anillo" merecía este premio, pero teniendo en cuenta lo que los Académicos tenían previsto para 2003, sus probabilidades eran nulas. Con lo que se puede decir que, a pesar de ser una película normalita, del montón, sus rivales tampoco estaban al a altura, en una edición de los Oscar con una calidad pésima de las nominadas. ¿Hace esto a "Una mente maravillosa" merecedora de dicho galardón en este año? He ahí la cuestión.

viernes, 5 de febrero de 2010

1987: La caída del imperio chino

EL ÚLTIMO EMPERADOR

Título original: The last emperor
Año: 1987
País: Reino Unido, China, Italia
Duración: 156 min.
Fecha de estreno en España: 17 de diciembre de 1987
Director: Bernardo Bertolucci
Guión: Bernardo Bertolucci y Mark Peploe
Música: Ryuichi Sakamoto y David Byrne
Montaje: Gabriella Cristiani
Fotografía: Vittorio Storaro
Productor: Jeremy Thomas
Compañía: Columbia Pictures
Intérpretes: John Lone, Peter O'Toole, Joan Chen, Ying Ruocheng, Victor Wong et al.

Ganadora de 9 Oscar: película, director, guión, montaje, fotografía, música, dirección artística, vestuario, sonido

La película narra la vida de Aisin-Gioro "Henry" Pu-yi, el último emperador de China, durante las primeras décadas del Siglo XX, desde su nombramiento a los 3 años de edad hasta su encarcelamiento por traición a la patria durante los años 60.


Se abre el telón y aparece una pescadería en cuyo mostrador, prácticamente vacío, hay un sólo pez espada. Se baja el telón, ¿cómo se llama la película? "El último emperador", una auténtica obra maestra del séptimo arte.

Detrás de este chiste malo (lo siento, tenía que contarlo) se esconde una película realmente hermosa y bien realizada. No en balde, el director es Bernardo Bertolucci, prestigioso cineasta italiano que años atrás ya nos resumió la historia de los primeros 70 años del Siglo XX en unas breves cinco horas, en "Novecento". En esta ocasión narra los mismos años en la mitad de tiempo, y el resultado es magnífico: una película hermosa, que guarda la esencia del cine oriental pero con una realización made in Hollywood.

La película comienza con el encarcelamiento de Pu-yi y la historia se nos cuenta hacia atrás, por flashbacks que surgen a raíz del testimonio del preso. El contraste entre las escenas del pasado y del presente se realiza de forma magistral por medio de la fotografía. Vittorio Storaro, que ya colaboró con Bertolucci en la impresionante "Novecento", utiliza el color de forma muy acertada, llenando de tonos cálidos, amarillos y rojizos, las escenas de la estancia de Pu-yi en la Ciudad Prohibida, mientras que en las escenas del presente, y algunas del pasado, cuando abandona su hogar, son de tonos verdosos y azules, muy fríos. Esto hace que toda la primera parte de la infancia y adolescencia del protagonista tenga un tono exótico y a veces cómico, por tratarse de las vivencias de un niño pequeño. Esta es la parte de más interés y más ritmo, produciéndose un contraste entre colores vivos y apagados durante la primera mitad. Pero es en la segunda mitad, cuando la película pierde el calor y se refugia en los colores fríos, cuando el filme pierde el exotismo y el encanto, con lo que se hace bastante lenta.

Pero he de decir que "El último emperador" no es una mala película, en absoluto. Merece los 9 Oscar que ganó, todos y cada uno de ellos, y también el honor de haber sido, durante 16 años, la película que más Oscars ganó habiendo hecho pleno (9 sobre 9), "honor" compartido incomprensiblemente con "Gigi", que logró la misma hazaña. El filme posee una dirección artística impresionante, con una ambientación magnífica. La recreación de la Ciudad Prohibida es asombrosa, aunque no tuvieron que reconstruirla, pues fue la primera película que recibió el permiso del gobierno Chino para rodar allí dentro, con lo que sólo tuvieron que encargarse de dar vida a la ciudad abandonada. Para ello hicieron falta, en algunas ocasiones, hasta 50.000 extras, empleándose la mayoría de ellos en la impresionante escena del nombramiento de Pu-yi, cuando este sale al patio y se encuentra con miles y miles de personas arrodillándose ante un niño de 3 años. Es una de esas escenas que te ponen el vello de punta.

Los otros aspectos, como el montaje, en el que enlaza los flashbacks en el momento exacto, ni antes ni después; la música, que a parte de ser preciosa, guarda la esencia de las melodías chinas de la época; el vestuario, el maquillaje, todo es magnífico. Incluso algunos planos que están llenos de lirismo, como la escena de cama anterior al incendio, o la del cumpleaños de Pu-yi, que demuestran el tacto de los directores europeos y, especialmente, de la calidad del gran Bertolucci.

En definitiva, "El último emperador" es lo más cercano a una obra maestra que se puede encontrar. Una historia increíble, con imágenes de un gran exotismo, una ambientación impresionante, una música atrapante y una vida, la del niño-dios Pu-yi, digna de las grandes historias de cine. Todo ello logra una gran película que te mantiene atrapado en el sitio, viéndola con ojos como platos, por la belleza de sus imágenes. Si no fuera por la lentitud del final, que hace que la historia pierda en interés, sería una absoluta obra maestra. De momento, se queda en un peliculón, una clara muestra de que el cine también puede ser un arte.

sábado, 30 de enero de 2010

¿Por qué, Clint?

INVICTUS

La última de Clint Eastwood.
Un biopic sobre Nelson Mandela y los Springbox (el equipo de rugby de Sudáfrica) durante el mundial de Rugby del 95, celebrado en el país africano.

Cambié de opinión, voy a hacer una crítica (de-constructiva) de la película:

Morgan Freeman hace el papel que siempre hace y que tanto éxito le ha traído. Su parecido físico con Mandela es innegable y lo demás, pues qué queréis que os diga. Matt Damon hace un papel no muy importante. Interpreta al capitán de la selección sudafricana, pero aparte de recibir en el terreno de juego, sonreír en algún que otro momento y decir un par de oraciones de más de dos verbos, nada de nada. Eso sí, el tío está fuerte.

La trama se centra en la vida de este importantísimo ser humano cuya vida es conocida al dedillo por la mayoría de las personas de este mundo. Un tío fundamental en la historia de África y en la lucha contra la xenofobia (bilateral).

Pero la película es simple, podría decir que nimia. Si la hubiera producido Disney y se hubiera llamado "Éste equipo lo ve muy negro" no me habría extrañado en absoluto.

Apenas contiene escenas de intensidad dramática. Todo es muy obvio, con recursos fáciles (vale que Eastwood no sea un genio en los giros dramáticos, pero en Mystic River por ejemplo lo bordó).

El humor es simple y casi infantil, basado en los contrastes entre negros y blancos. Además pese a que está ambientada en el mundo del Rugby, éste pasa completamente desapercibido. Alguna imagen de entrenos o de algún partido, y de la final un pelín más, pero no hay ningún tipo de paralelismo entre el Rugby y las dificultades que Nelgan Mandeeman encontró.


Decepcionante película.
Ahórrense los leuros.

viernes, 29 de enero de 2010

1984: Una auténtica obra de arte

AMADEUS

Título original: Amadeus
Año: 1984
País: EE.UU.
Duración: 153 min.
Fecha de estreno en España: 1 de marzo de 1985
Director: Milos Forman
Guión: Peter Schaffer, según su propia obra de teatro
Música: Wolfgang Amadeus Mozart y Antonio Saliery
Montaje: Michael Chandler y Nena Danevic
Fotografía: Miroslav Ondricek
Productor: Saul Zaentz
Compañía: Orion Pictures
Intérpretes: Tom Hulce, F. Murray Abraham, Elizabeth Berridge, Simon Callow, Roy Dotrice, Christine Ebersole et al.

Ganadora de 8 Oscar: película, director, guión adaptado, actor, vestuario, maquillaje, dirección artística, sonido

Antonio Saliery es un prestigioso músico italiano que trabajó como compositor de cámara y maestro del emperador Jose I de Austria. Pero de pronto ve cómo su arte es eclipsada por un fabuloso compositor austriaco, mucho más joven que él y cuya música parece sacada del mismo Cielo. Ansioso por conocerle, Salieri descubre que ese "enviado de Dios" no es más que un chiquillo infantiloide, estúpido y soez. No entiende cómo una persona así puede encerrar un genio tan grande, cómo un idiota maleducado y consentido puede eclipsar a un maestro como Salieri. Por ello, el músico italiano considera automáticamente a Mozart como su enemigo más odiado, deseando con todas sus fuerzas destruirle musicalmente.

Desde que el tiempo empezó a ser tiempo, el cine y la música, las dos artes más populares, han intentado encontrar un equilibrio perfecto entre sí. Por ello surgió el musical, en el que se intercalaban canciones en aun pastiche sin sentido para muchos. Quién iba a pensar que la película que definitivamente unificara ambos artes y los magnificara hasta cotas inimaginables sería un filme que no pertenece al musical, sino al biográfico: "Amadeus", una auténtica obra maestra del cine y un magistral ejemplo de la conjunción entre imagen y sonido.

Tuvo que ser un director europeo, Milos Forman, el que salvara la triste lista de ganadoras del Oscar a la mejor película durante los años 80. Ya nos deleitó con la intensa y escalofriante "Alguien voló sobre el nido del cuco", una película mucho más centrada en el mundo interior de los personajes. Pero en "Amadeus" el director checo va más allá, pues no sólo se centra en las motivaciones de Mozart y Salieri, sino que su técnica cineamtográfica es impresionante. El filme comienza por el final, mostrando a un Salieri alocado, que se intenta suicidar y conducido a un manicomio. Un cura va a visitarle para que se confiese, pues afirma haber sido el asesino de Mozart. En ese momento el viaje comienza y volvemos hacia atrás, contando la historia desde la infancia del compositor de Saltzburgo y avanzando, intercalándose entre medias las escenas de Salieri en el manicomio. Así el ritmo de la narración nunca se rompe, saltando de un momento a otro en el momento adecuado, logrando que las dos horas y media de película se pasen volando.

Aunque a decir verdad, lo que hace que la película pase rápido y haga de "Amadeus" un auténtico disfrute es la banda sonora. ¿Quién tiene el privilegio de que la música de su película esté compuesta por Mozart y Salieri? No puede haber unos compositores mejores que esos. Los temas están genialmente seleccionados, no centrándose sólo en los más bellos, sino aquellos que marcaban un periodo importante en la vida del compositor, como "Las bodas de Fígaro" (la secuencia en la que Mozart tiene que explicar a la corte por qué la compone es magistral), "La flauta mágica" o "Don Giovanni". La música es empleada por el director para mostrar el estado de ánimo, la forma de ser y los sentimientos de los protagonistas, y eso que los temas estaban ya compuestos. Es pues un ejemplo de selección musical, y también de sonido, pues escuchar la película con un sistema 5.1 es una de las mayores gozadas que puede sentir un ser humano.

Los actores, por su parte, están inmensos. Tom Hulce lo borda en su papel de Mozart y sobran las palabras para definir la interpretación de F. Murray Abraham. Ambos están geniales y ambos estuvieron nominados al mejor actor, ganándolo este segundo. Se dice que, a raíz de esta película, cuando hay dos actores protagonistas en una misma película, la Academia nomina a uno como actor principal y otro como mejor secundario, para que ambos tengan oportunidades de ganar. El resto de secundarios están también magníficos, desde la preciosa Elisabeth Berridge como Constanze Mozart, que supuso su debut en el cine; hasta la criada de Mozart, un papel minúsculo pero impresionante (la parte en la que manifiesta que no quiere volver a esa casa es grandísima).

Pero si hay algo por lo que "Amadeus" llama muchísimo la atención es por la perfección que inunda la cinta, sobretodo en su ambientación. Los decorados, los vestidos, las pelucas, el maquillaje, todo es sensacional, recreando con todo lujo de detalles la sociedad de la Viena del siglo XVIII. La oscuridad y suciedad de las calles contrasta perfectamente con la luminosidad y brillantez de las escenas de palacio, todo ello con una puesta de escena sumamente elegante. Esa perfección llegó hasta el punto de que los actores tuvieron que aprenderse de memoria dónde había que poner los dedos a la hora de tocar la música, pues esta era en playback y la partitura era interpretada por otra persona. Hay una anécdota que dice que el compositor supervisor de la música del filme, tras presenciar la película en el preestreno, acudió a Milos Forman y le dijo entusiasmado que los actores no se habían equivocado en ninguna de las notas. Decir esto, cuando en una de las escenas Mozart tiene que tocar el piano del revés y tumbado boca arriba, es decir muchísimo.

A pesar de todo lo que he escrito, no he sido capaz de describir totalmente lo que es esta película, pues "Amadeus" es un filme que hay que ver y, sobretodo, escuchar, para saber de lo que se está hablando. Una peli enorme, una obra de arte en movimiento, perfecta en todos sus aspectos y posiblemente, una de las mejores películas de todos los tiempos. Lástima que circule por ahí una nueva versión del director, bastante interesante, pero que no deja de ser una película diferente. Como curiosidad está bien, pero no merece la pena pues, como dice el propio Mozart sobre "Las bodas de Fígaro", no se puede reescribir lo perfecto.

lunes, 25 de enero de 2010

1982: El príncipe de la paz

GANDHI

Título original: Gandhi
Año: 1982
País: Gran Bretaña
Duración: 183 min.
Fecha de estreno en España: 8 de diciembre de 1982
Director: Richard Attemborough
Guión: John Briley
Música: Ravi Shankar y George Fenton
Montaje: John Bloom
Fotografía: Ronnie Taylor y Bily Williams
Productor: Richard Attemborough
Compañía: Columbia Pictures
Intérpretes: Ben Kingsley, Edward Fox, Candice Bergen, Saeed Jaffrey, Roshan Seth, Om Puri, Martin Sheen et al.

Ganadora de 8 Oscar: película, director, guión, actor, montaje, fotografía, dirección artística, vestuario.


La película narra la vida de Mohandas Gandhi, un abogado indú que lucho contra los ingleses por la independencia de la India mediante una política de no violencia, por lo que se convirtió casi en un dios por los millones de habitantes del país asiático.

Es conocida por casi todos esa afición de los de la Academia de Hollywood por premiar aquellas interpretaciones en las que el actor o la actriz de turno imita a cierto personaje o aquellas en las que maquillaje lo hace todo. Estos son los casos de "Gandhi", película para el lucimiento de ser Ben Kingsley, que hace un grandísimo papel, pero cuya grandeza radica en parte por la genial caracterización y por el carisma del propio personaje de Gandhi. Y es por su personaje, por su grandeza y por su magia por lo que la película merece la pena. No podemos dejar de sentir fascinación viendo las peripecias de un hombre tan extraordinario como él, de su mentalidad, su fuerza y sus ideas, y de cómo un ser así habitó en este desgraciado mundo.

Pero como he dicho, lo mejor de toda la película es el propio Gandhi, pues el resto del filme, aunque notable, tampoco destaca demasiado. Es una película larga, aunque es muy loable la labor de montaje, que permite contar toda una vida en a penas 3 horas y sin que aburra. Eso sí, es una película fría, demasiado, y eso hace que en algunas escenas, como la primera matanza, no conmueva demasiado. Así, la película es muy poco emocionante, tan sólo cautiva en algunas partes, como en la segunda huelga de hambre, pero como he dicho, es el propio personaje de Gandhi y su aura de grandeza lo que hacen que esta película sea mágica.

Es curioso que esta cinta sobre la India haya ganado el mismo número de Oscar que 26 años después ganara otro filme también desarrollado en el mismo país. Y está claro que ambos lo ganaron por el mensaje más que por la calidad. En este caso, como he dicho, "Gandhi" no es una mala película, es una grandísima producción sobre la vida de un hombre increíble, pero tampoco es que sea algo impresionante. Todo se lo debe al propio personaje protagonista, genialmente interpretado por Kingsley y fabulosamente caracterizado por los maquilladores y diseñadores de vestuario. Una gran película que todos deberían ver, aunque te deje con un mal sabor de boca al comprobar que personas así ya no existen en el mundo y que su mensaje ha quedado casi olvidado.

viernes, 8 de enero de 2010

1970: El hombre de la guerra

PATTON

Título original: Patton
Año: 1970
País: EE.UU.
Duración: 164 min.
Director: Franklin J. Schaffner
Guión: Francis Ford Coppola y Edmund North, según los libros "Historia de un soldado", de Omar Bradley y "Patton: desafío y triunfo", de Ladislas Farago
Música: Jerry Goldsmith
Montaje: Hugh Fowler
Fotografía: Fred Koenekamp
Productor/es: Frank McCarthy
Compañía: 20th Century Fox
Intérpretes: George C. Scott, Karl Malden, Stephen Young, Michael Bates, Michael Strong, James Edwards, Frank Latimore et al.

Ganadora de 7 Oscar: película, director, guión adaptado, actor, montaje, dirección artística, sonido

La película narra la vida del general estadounidense George S. Patton, concretamente sus hazañas en África durante la 2ª Guerra Mundial. Hombre admirado y odiado a partes iguales, por un lado, su gran talento estratégico hizo que se convirtiera en el general aliado más temido por los nazis durante la 2ª Guerra Mundial. Pero por otro lado, sus particular forma de pensar y su lenguaje soez y provocativo, acompañado de una creencia en la reencarnación, hicieron de Patton un hombre realmente particular que vio peligrar su envidiable carrera militar por sus poco comprendidos actos.


En 1970 el clima de EE.UU. estaba demasiado agitado, debido principalmente a la Guerra de Vietnam. Miles de personas se agolpaban en las calles con profundos sentimientos antibelicistas, un clima muy poco propicio para que se estrenase un filme de guerra. Pero la Fox se lanzó a la piscina y no sólo dirigió un filme bélico, sino uno sobre la 2ª Guerra Mundial, un conflicto ya olvidado y que no interesaba al público, pues querían ver cintas sobre la guerra que se estaba llevando en Vietnam. Sin embargo, la Fox se hospedó en el personaje principal de la película, un hombre peculiar que, tanto por su ultrabelicismo como sus declaraciones escandalosas, gustaría tanto a los probelicistas como a los pacifistas. Y así fué, pues "Patton", una de las mejores películas bélicas de la historia y uno de los mejores filmes de todos los tiempos, fue un éxito rotundo, tanto de crítica como de público, consiguiendo 28 millones de dólares en taquilla.

Gran parte de ese éxito es debido al carisma que desprende el protagonista, George S. Patton, un personaje con una doble personalidad que lo convertían en un hombre peculiar. Un ejemplo de su forma de ser está en el prólogo de la cinta, una de las más famosas e impresionantes secuencias de la historia del cine: frente a una inmensa bandera de los Estados Unidos que ocupa toda la pantalla, vemos a un hombre con casco de general. Su cantidad ingente de medallas, sus galones y su pistola de marfil nos indica que estamos ante un magnífico militar, posiblemente uno de los mejores del ejército americano. Pero comienza a hablar y todo cambia, pues la formalidad y respeto que imponían y que sigue imponiendo con su mirada y su pose, parecen desvanecerse con sus mordaces palabras, sus impactantes sentencias y sus palabras malsonantes. En esa secuencia de la famosa arenga de Patton, con frases reales sacadas de discursos reales, se ve claramente la personalidad profundamente militar del general y su forma de ser tan políticamente incorrecta para la época. En ese momento nos fascinamos por él y sentimos curiosidad por él, intentando comprender cómo un hombre con esa forma de pensar ha logrado ser el azote de Erwin Rommel, el mejor militar alemán de la 2ª Guerra Mundial.

Entonces la película empieza, y si no teníamos suficiente con el fenomenal prólogo, suena su espectacular banda sonora durante los títulos de crédito, que nos mete de lleno en lo que puede ser una película antológica. Y vaya si lo es, pues a pesar de que el descomunal trabajo de interpretación de George C. Scott, posiblemente una de las mejores interpretaciones de la historia del cine, que él solo lleva la carga de la cinta, "Patton" es un filme muy cuidado en todos los aspectos. El guión, fruto del gran trabajo de Edmund North y un jovencísimo Coppola, es una mezcla de historia y desarrollo de personajes. Por un lado se narran los acontecimientos que sucedieron desde la derrota en Kasserine hasta la llegada de Patton a Bastogne, pasando por la particular guerra de egos que el general americano mantuvo contra Montgomery, su homólogo británico, durante su paso por Sicilia. Estos episodios están llenos de secuencias de acción que supusieron un espectacular despliegue de medios, en los que colaboró el ejército español, pues la mayor parte del filme se rodó en Sevilla y Madrid y las estepas nevadas de Segovia se convirtieron en una improvisada Bélgica para narrar el avance de Patton hacia las Árdenas.

Pero por otro lado, parte del guión se centra en la psicología del propio general, siendo este el principal reclamo del filme. En estas partes absolutamente todo lo realiza Scott en un trabajo de interpretación de quitarse el sombrero. Así, la película está plagada de escenas memorables que son un alarde de interpretación, como aquella en la que recita un poema, la visita al hospital de campaña, el discurso de disculpa o la charla que da a las mujeres de Inglaterra. Aunque también es cierto que parte del atractivo del personaje es su extravagancia, destacando por encima de todo su creencia en la reencarnación, la cual se demuestra en escenas como aquella en la que recita el poema, la cena donde asegura haber sido coetáneo a Napoleón, o las continuas alusiones a acontecimientos de la historia antigua que emplea en ocasiones para realizar sus estrategias. De hecho, decide tomar Sicilia porque Alcibíades, en la guerra del Peloponeso, dijo que era fundamental para tomar Italia. Esta complicada interpretación, en la que Scott tenía que lograr que un hombre bastante excéntrico pareciera a su vez temido, noble y respetable, le valió un merecidísimo Oscar, que por cierto rechazó por considerar estos premios una burda competición entre compañeros para ver quién lo hace mejor.

A parte del gran guión e interpretaciones, tanto de Scott como del resto de actores, una espectacular fotografía, unas batallas muy intensas y un gran montaje, que hace que las dos horas y tres cuartos se nos pasen volando, hacen de "Patton" una auténtica maravilla, una de las mejores películas de todos los tiempos y el reflejo de un personaje peculiar que, aunque te guste o no este tipo de cine, no podrás evitar sentir fascinación por él. Una obra maestra de obligada visión.

martes, 29 de diciembre de 2009

1962: Nada está escrito

LAWRENCE DE ARABIA

Título original: Lawrence of Arabia
Año: 1962
País: Gran Bretaña
Duración: 218 min.
Fecha de estreno en España: 1 de octubre de 1963
Director: David Lean
Guión: Robert Bolt y Michael Wilson, según la autobiografía de T. E. Lowrence "Los siete pilares de la sabiduría"
Música: Maurice Jarre
Montaje: Anne V. Coates
Fotografía: Fred A. Young
Productor/es: Sam Spiegel
Compañía: Columbia Pictures/Horizon Pictures
Intérpretes: Peter O'Toole, Anthony Quinn, Alec Guinness, Jack Hawkins, Omar Sharif, Claude Rains, Arthur Kennedy et al.

Ganadora de 7 Oscar: película, director, fotografía, montaje, música, dirección artística, sonido.

La película relata la autobiografía de T. E. Lawrence, militar del ejército británico durante la 1ª Guerra Mundial, hombre extravagante y con extraños modales, que fue enviado a Arabia para tratar con el príncipe Feishal y poder derrotar a los turcos. Tal fascinación produce a Lawrence el desierto, que acaba transformándose en un árabe, considerándole estos un auténtico dios.

A parte de las típicas discusiones entre el doblaje o el cine como espectáculo, en el mundo del séptimo arte hay otro debate encarnizado entre el cine como forma artística o como entretenimiento. Unos dicen que el cine es un arte y por ello tiene que mostrar imágenes bonitas, sin importar que aburra al espectador. Otros decimos que para que la gente se fije en la calidad artística de tal película, primero tiene que sentirse atraído por lo que cuenta. Si se aburre apagan la televisión y se van. Es decir, lo primordial es entretener al espectador. A partir de ahí hay que ir a por más, uno no debe conformarse con una peli simplemente entretenida, pero ante todo nunca tiene que aburrir. Todo esto lo digo porque a pesar de que "Lawrence de Arabia" sea considerada como una de las mejores películas de todos los tiempos (algo que no dudo un instante), ha producido en mi tal aburrimiento y tal sopor que lo que creía que iba a ser una experiencia única se ha convertido en una película infumable.

No sé si será porque la vi por la tarde, aunque "Ben-Hur" también la vi en esa hora y no me pareció aburrida. Quizá fuera algún otro factor, seguramente subjetivo, pero el caso es que me aburrí. Y es que la película es lenta, muy lenta, sin apenas acción. Ni siquiera la hay en las secuencias en las que debería haberla. En las dos grandes batallas de la película, las conquistas de Aqaba y Damasco, no hay acción ni intensidad. Tan sólo el director nos muestra un espectacular movimiento de cámara en el primer caso y, en el segundo caso, simplemente nos cuentan que los árabes llegaron antes. Lo único de acción a lo largo de las casi cuatro horas se concentra en la parte final, en las secuencias en las que vuelan trenes (me resulta familiar en David Lean) y en la matanza del grupo de turcos cuando van hacia Damasco, en la que vemos a un Lawrence absolutamente desatado en una lección de interpretación por parte de O'Toole.

Y es que, a pesar de la lentitud y el ritmo tedioso de la película, "Lawrence de Arabia" tiene cosas buenas, y muy muy buenas. Mientras sufría viendo que pasaban los minutos y no ocurría nada, me fijé en otros aspectos como la fotografía, montaje, música... y he de decir que realmente son magistrales. La preciosa fotografía, junto con la grandísima partitura de Maurice Jarre, nos trasladan literalmente al desierto. Lástima que no se pueda disfrutar en todo su esplendor en pantalla pequeña. El montaje, a pesar de ser lentísimo, es soberbio en lo que se refiere a las elipsis y enlaces de las escenas, y la ambientación, así como la dirección artística, son magníficas. También las interpretaciones son fabulosas, destacando la de un jovencísimo Peter O'Toole, que ofrece aquí su mejor interpretación.

Pero como he dicho, la película ni me ha emocionado, ni me ha sobrecogido ni nada. Es más, me ha aburrido. Yo pienso que la causa principal de que una película te resulte aburrida es culpa del espectador, y puede ser que en este caso sea así. Pero el resto de películas las vi en el mismo horario y por falta de ganas tampoco es, pues era esta una de las películas que más ganas tenía de ver. Las películas inglesas son conocidas por su lentitud, ahí están cintas como "Cabalgata" o "La vuelta al mundo en 80 días", por eso, cuando quieren hacer producciones mastodónticas de más de tres horas, el ritmo se hace insoportable. Supongo que será eso. La cuestión es que, la que parece una de las mejores películas de la historia, el filme nº 42 en el top 250 de IMDb, me ha aburrido muchísimo. Vale, voy en contra de lo que dice la mayoría de personas y quizá me equivoque (acepto reprimendas). Pero, como dice el propio T. E. Lawrence, nada está escrito.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

1936: El Florentino de Broadway

EL GRAN ZIEGFELD

Título original: The great Ziegfeld
Año: 1936
País: EE.UU.
Duración: 170 min.
Director: Ronald Z. Leonard
Guión: William Anthony MacGuire
Montaje: William S. Gray
Fotografía: Oliver T. Marsh, Ray June, Merritt B. Gerstad, Karl Freund y George J. Folsey
Productor/es: Hunt Stromberg
Compañía: MGM
Intérpretes: William Powell, Myrna Loy, Luise Rainer, Frank Morgan, Ray Bolger, Fanni Brice, Virginia Bruce, Reginal Owen et al.

Ganadora de 3 Oscar: película, actriz, coreografía

La película narra la vida de Florentz Ziegfeld Jr., mujeriego y seductor, que pasó de trabajar en ferias ambulantes, a convertirse en el más afamado y prestigioso productor teatral de Broadway.

Si hay un género que resulta bastante atractivo para la Academia de Hollywodd y que últimamente logra conseguir una nominación ese es el género biográfico. Y a ese género pertenece "El gran Ziegfeld". Sí, porque, a pesar de lo que muchos digan, no puede considerarse un musical propiamente dicho. Es cierto que hay números musicales, y que estos son bastante suntuosos, pero estas no son más que meras imágenes sobre el fruto que daban las inversiones de Ziegfeld. No son más que una parte necesaria de la película. Es decir, que no vemos a unas personas cantando y bailando sin ton ni son, ni siquiera vemos al protagonista hacerlo, sino que, a la hora de hablar de la vida y otra de un productor de musicales, tienes que mostrar, al menos, algunas de sus creaciones.

Y lo bueno de la película es que, en esas recreaciones, no han reparado en gastos. En todos los números musicales, e incluso en toda la película, hay un halo de grandeza y espectacularidad, que representa muy acertadamente todo el universo elitista en el que rondaba Ziegfeld. La mayor apoteosis de ese elitismo se encuentra en el número musical "A pretty girl is like a melody", cuyo vídeo podéis ver arriba: una secuencia de ocho minutos de un número musical fastuoso que supuso, para la película, un Oscar a la mejor coreografía. De hecho, los derechos de la película costaron 200 mil dólares, pero rodar esta escena costó 300 mil.

Pero la película no vive sólo de la ambientación, sino que tiene otras virtudes, como las interpretaciones, bastante destacables. William Powell está muy acertado en su papel del galán y carismático Ziegfeld. Su representación de un hombre que puede persuadir, con sus gestos, palabras y atractivo, a todo el que (y, sobretodo, la que) se cruce por delante, es muy creíble. En este aspecto destaca la secuencia del sastre, el cual se niega a darle los trajes para el último número de su gran obra hasta que no le pague. Ziegfeld, con sus artimañas, sin despreciar a nadie y con toda la educación del mundo, logra que este le ceda los trajes sin tener que pagarle, en un gran ejemplo de persuasión. Su compañera de reparto, Louise Rainer, también está formidable, logrando una interpretación merecedora del Oscar a la mejor actriz. Premio que repetiría al año siguiente, siendo una de las pocas actrices, si es que no es la única, en ganar este premio dos años consecutivos.

Uno de los aspectos que me echaron para atrás al ver "El gran Ziegfeld" es que dura casi tres horas, con su obertura y su entreacto, típico de las películas clásicas de larga duración. Pero lo curioso es que no se hace lenta ni aburrida en ningún momento. Quizá sea por la fluida narración del director, la impresionante vida de Ziegfeld, que está continuamente cambiando y no da pie al aburrimiento, o quizá por la abrumadora personalidad del mismo. La cuestión es que la película no aburre en absoluto y sus casi tres horas pasan volando.

Para resumir, "El gran Ziegfeld" es una película que, quizá al ser un musical de 3 horas de duración no llame la atención al espectador, pero que una vez que este la visiona, se encuentra con una película grandilocuente, un producto made in Hollywood, en la que se cuenta la vida de un ser extraordinario y con la que no se aburrirá en ningún momento. Una gran e intensa película.