PORCO ROSSO
Título original: Kurenai no buta
Año: 1992
País: Japón
Duración: 87 min.
Fecha de estreno en España: 1 de septiembre de 1994
Director: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki
Música: Joe Hisaishi
Montaje: Hayao Miyazaki
Fotografía: Atsushi Okui
Productor: Toshio Suzuki y Rick Dempsey
Compañía: Studio Ghibli/ Tokuma Shoten
Intérpretes: (Voces V.O.) Shuichiro Moriyama, Tokiko Kato, Sanshi Katsura, Tsumnehiko Kamijo, Akemi Okamura et al.
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viernes, 18 de marzo de 2011
Cuando los cerdos vuelan
Italia, periodo de entreguerras. En pleno auge del fascismo en Europa, los cielos del Mediterráneo están plagados de piratas del aire que roban y hacen de las suyas con sus aeronaves. Marco Pagot, un extraordinario piloto italiano conocido como Porco Rosso por el color de su avioneta y su cara de cerdo, se dedica a surcar los cielos, poniendo en jaque a los piratas del aire. Estos, hartos de las pérdidas que tienen debido a las acciones de Porco, deciden contratar los servicios de Donald Curtis, un famoso piloto acrobático americano y estrella del cine, para derrotar de una vez por todas a la amenaza porcina.
Miyazaki es un director de cine fantástico, fundamentalmente. Antes de esta todos sus films con Studio Ghibli estaban enmarcados en este género. Pero tres años después de su divertida "Nicky la aprendiz de bruja" el director nipón nos sorprende con una historia tremendamente realista, la más realista de toda su filmografía y, sorprendentemente, una de las películas más hermosas y elegantes que el señor Miyazaki jamás ha dirigido: "Porco Rosso".
El proyecto nació como un cortometraje de 30 minutos para instruir al ejército japonés sobre métodos de aviación. Sin embargo, al estallar la guerra de Yugoslavia, se tornó en un filme más largo y con un tono más serio, pasando a ser la película que todos conocemos hoy. Esto hace que "Porco Rosso" sea la única película en la que Miyazaki toma partido de forma directa en una ideología política. En todas sus películas ya habló de la libertad y de la paz, ideales progresistas y liberales, pero a través del filtro que produce el cine fantástico. Pero con "Porco Rosso", al situarla en un lugar y en una época reales, algo que nunca más ha hecho el director en ninguna de sus demás películas, impone un tono más realista a la cinta y se desprende de ese velo fantástico para tomar parte más directa en los acontecimientos.
Ese tono realista no se centra sólo en reducir la fantasía a su mínima expresión (lo único que se puede intuir como fantástico, aunque discutidamente, es el rostro de Porco Rosso), sino que también lo nota en el tono, el género y en la narración. Y es que "Porco Rosso" se puede considerar como la más occidental de sus películas, por no decir la más americana, pues su forma de narrar o sus distintos temas son típicos del mejor cine negro hollywoodiense: el héroe solitario y desencantado con el mundo, la chica a la que ama en secreto pero a la que se niega a declarase, el triángulo amoroso entre Porco, Gina y Donald, recuerdan a los grandes clásicos de los años 40 como "Casablanca". La melancolía inunda toda esta parte, gracias al ritmo pausado y tremendamente elegante de Miyazaki y la descomual música (para mí, el mejor trabajo de Hisaishi); así como los diálogos, en uno de los mejores trabajos de Miyazaki como guionista, son absolutamente brillantes, dotando a la película de ese aroma romántico que tanto se hecha de menos del cine clásico estadounidense.
Pero "Porco Rosso" no es sólo una película dramática. Como casi una obligación por parte del director, este inunda las escenas de imágenes aéreas absolutamente magistrales. Las batallas y persecuciones con las aeronaves están dotadas de una fuerza, agilidad y elegancia que son absolutamente pasmosas. Con esto, Miyazaki incluye un poco de acción y aventura en el drama de Porco Rosso, que no es más que un piloto italiano convertido en cerdo por el desencanto que le causó el ejército, al que perteneció durante un tiempo. Aunque en la película (en al versión española al menos) nos cuentan otra cosa, lo cierto es que en la cultura japonesa, el cerdo es símbolo de desencanto, y la gente se convierte en este animal cuando la vida no le importa casi nada (ejemplo: los padres de Chihiro). Por eso que, el único término fantástico de la cinta puede interpretarse más bien como un símbolo, como un estado de ánimo del personaje y, posiblemente, del director japonés en ese momento.
Y hay que matizar lo de en ese momento porque todas las películas de Miyazaki están llenas de esperanza, pero esa esperanza está representada en la juventud y la infancia. Es lógico que en una película tan melancólica como esta, los protagonistas sean adultos y que el único personaje juvenil (y femenino, claro está) es la nieta del mecánico de Porco. Las dos únicas escenas en las que Porco pierde su apariencia porcina están relacionadas con al muchacha (cuando se despierta y ve a Porco sentado, o al final cuando le da un beso), indicando que en un mundo decadente, la juventud es la única que hace ver a Porco la esperanza en un mundo mejor.
Esta elegancia y esta fuerza nacen de lo más interior de Miyazaki, pues esas escenas de aviación hacen salir su amor por la aeronáutica. En sus anteriores películas también trató este tema, pero es en "Porco Rosso" cuando el director japonés muestra todo su amor y todo su conocimiento en el tema. De hecho, hay una escena en la que el mecánico le muestra un motor nuevo a Porco, un motor del tipo Ghibli, nombre de su estudio.
En conclusión, decir que todo esto, aventuras, acción, drama, política, humor, triángulos amorosos, amores prohibidos, amores reprimidos (Gina ama a Porco pero sus tres maridos pilotos murieron), elegancia, desencanto ante la humanidad, esperanza en las nuevas generaciones... Todo eso tiene cabida en apenas hora y media de película, mejor dicho, de una gozada de película, de obra maestra con todas sus letras, en la que mezcla cine negro de una melancolía desesperante con un cine de acción y aventuras completamente enérgico, enlazados de forma magistral. Miyazaki demostró con "Porco Rosso" que el anime no sólo era cine para niños, sino que, a parte de Nicky, Totoro o "El castillo en el cielo", podía hacer un cine más adulto y más comprometido, universalizando el género. De hecho, fue esta la que inició una breve etapa de madurez del director, la primera de un tríptico dedicado a un público mucho más adulto, donde sacó a relucir todo su talento y toda su narrativa. "Porco Rosso" es una de las pelis más atípicas de Miyazaki, y una de mis favoritas, pero lo mejor está por llegar.
Escena favorita: La verdad no sé con cual quedarme. La de arriba del todo es la que más me gusta, pero en esta de aquí me encanta la forma que tiene Miyazaki de enlazar la escena de la discusión de los piratas con el vuelo, aterrizaje y llegada al bar de Porco, empleando el precioso tema "Les temps des cerices".
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PD: La próxima película de Miyazaki será una secuela de esta cinta, titulada "Porco Rosso: the last sortie", y se desarrollará durante la Guerra Civil española. Hace años visité la hermosa ciudad asturiana de Cudillero y me pareció típica de las películas de este director. ¿Habrá pensado lo mismo Miyazaki para inspirarse?
Por Chuparrocas 1 comentarios
Género: Anime, Aventuras, Ciclo Miyazaki, Drama, Negro
sábado, 19 de febrero de 2011
El western, el género maldito
Títiulo original: True grit
Año: 2010
País: EE.UU.
Duración: 100 min.
Fecha de estreno en España: 11 de febrero de 2011
Director: Ethan y Joel Coen
Guión: Joel Coen e Ethan Coen, según la novela homónima de Charles Portis
Música: Carter Burwell
Montaje: Roderick Jaynes
Fotografía: Roger Deakins
Productor: Ethan Coen, Joel Coen y Scott Rudin
Compañía: Paramount Pictures/Skydance Productions
Intérpretes: Hailee Steinfeld, Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper, Paul Rae, Domhnall Greesom et al.
Oeste americano, finales del siglo XIX. El padre de Matti, una joven de catorce años, ha sido asesinado a sangre fría por el bandido Tom Chaney. Como nadie le siguió y ninguna persona se dedica a darle caza, la chica deja atrás a su familia y viaja haica un pequeño pueblo para contratar los servicios dle sheriff Rosster Cogburn, famoso por su fácil gatillo. A pesar de que el sheriff es reticente a la hora de ayudar a la muchacha, Matti hará todo lo que esté en su mano para que se haga justicia a la muerte de su padre.
Cuando un equipo juega en casa, no sólo debe ganar, sino que debe agradar a su afición. Algo parecido ocurre con el western: no sólo debe ser una gran película, sino que debe ser la creme de la creme. Y es que, uno de los lastres a la hora de hacer hoy día una película del oeste no es sólo su dificultad, sino su comparación no con el resto de películas clásicas del género, sino con los mejores westerns de todos los tiempos. Si pensamos en western nos viene a la cabeza "Sin perdón", "Centauros del desierto" o "El hombre que mató a Liberty Valance", auténticas obras maestras del género y del cine universal, y claro, cuando vemos una nueva película del oeste esperamos que por lo menos se les acerque. Es decir, estamos comparando con obras maestras y, si no se le parecen, el western en cuestión no merece la pena. Este es un error muy grave, error en el que caen muchos al hablar de "Valor de ley".
Al leer críticas sobre la película (uno se informa sobre lo que piensa gente más experta que él) me di cuenta que, generalmente, se le acusa a la nueva de los hermanos Coen de falta de emoción. Después de verla me he dado cuenta de que los críticos se equivocan, pero no en la percepción de la película (ellos son más experimentados que yo, dónde va a parar), sino que es más un fallo de expresión, esas cosas que ocurren cuando no te termina de gustar una película y no sabes por qué. Entre el público vale eso de "le falta un algo", pero los críticos tienen que decir qué es ese algo, y a veces no se sabe con exactitud. Lo que supongo querían decir es que lo que le falta a "Valor de ley" no es emoción, sino esa épica que tienen todos los western, sobre todo al final del film, y que te hace hervir la sangre. Esa majestuosidad, esa grandilocuencia, que tienen ciertas películas del oeste, que la hacen convertirse en inolvidables. Todos nos acordamos del final de "Centauros del desierto", o de la parte final de "Sin perdón", o de la más reciente "El tren de las 3:10", pero "Valor de ley" no tiene eso. No es una película épica, pero a diferencia de lo que piensa la gente, eso no la convierte en una mala película, en absoluto.
Y son los hermanos Coen los que se encargan de que la película no sea mala. De hecho, es realmente buena. Está muy bien realizada y todos los aspectos técnicos son de alta escuela. Entre ellos, destaca sobremanera la impresionante música de Carter Burwell, con un tema principal de esos que se te quedan en la cabeza después del visionado. En el aspecto interpretativo, todos los actores están genial, pero destaca por encima de todos la joven Haylee Steinfeld, en un trabajo memorable. A parte de lucir realmente hermosa en la película, su personaje tiene una fuerza impresionante, por lo menos al inicio del film, y su interpretación es fabulosa. Lástima que en los Óscar compita con Natalie Portman, una actriz que la supera en calidad y también en belleza, que seguramente ganará, porque la pequeña Haylee es una gozada de ver.
Así que se puede decir que "Valor de ley" es un grandísimo peliculón, una de las mejores películas de este año, o del año pasado si preferís Una cinta emocionante y muy entretenida, pero que carece de esos momentos apoteósicos y épicos de las películas del oeste, y quizá sea eso, y su final, demasiado edulcorado para el género, lo que le hace flaquear. Los Coen, a pesar de no ser los mismos genios que nos brindaron maravillas como "El gran Lebowski" o "Muerte entre las flores", demuestran que, aun atraídos por un cine más convencional, son grandes directores y estéticamente sus películas son impecables. Sin embargo, ser una buena película no es suficiente para un western, o para la consideración que se tiene hoy en día del género. Queremos lo mejor de lo mejor y "Valor de ley" no lo es. Resumiendo, se podría decir que el principal problema de este western es que, simplemente, es un western.
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jueves, 30 de diciembre de 2010
Woody Alice
Título original: Alice
Año: 1990
País: EEUU
País: EEUU
Duración: 100 min
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Fotografía: Carlo Di Palma
Música: Varios (Woody's Cocktail)
Música: Varios (Woody's Cocktail)
Reparto: Mia Farrow, William Hurt, Alec Baldwin, Caroline Aaron, Blythe Danner, Judy Davis, Joe Mantegna, Bernadette Peters, Cybill Shepherd, Patrick O'Neal, Lisa Marie
Commpañía: Orion/Columbia
Commpañía: Orion/Columbia
Mi puntuación filmaffinity: 8
Puntuación filmaffinity: 6,8

Puntuación filmaffinity: 6,8
Estaba yo empezando a ver esta película cuando he caído en la cuenta de que aún no tenemos ninguna crítica de Woody Allen en Ni media palabra. Con humildad, pues, me animo a romper el hielo con una de sus películas no tan conocidas: Alice.
En cierto sentido Alice es Woody Allen en estado puro. Entre drama y comedia (quizás más bien esto último), tiene toques delirantes, casi absurdos, gags de humor terriblemente brillante y ácido. Todo esto como sin que nos demos cuenta de que la película, en realidad, trata de temas profundos, muy serios. En definitiva, de cómo pasar un buen rato a la vez que podemos reflexionar sobre quiénes somos y qué es lo que hacemos con nuestras vidas.
Woody Allen trata de los asuntos más íntimos, de lo más profundo y sutil de las relaciones humanas, pero de una forma en que las mayores tragedias pierden trascendencia, como queriendo decir "ey, no importa a dónde hayas llegado, la vida sigue: disfruta". De forma algo más explícita este mensaje está presente en muchas de sus películas, como la reciente e hilarante Si la cosa funciona.
Pero cómo hablar de Woody Allen sin mencionar el aspecto sonoro. Como de costumbre, toda la película es un auténtico espectáculo del mejor jazz, combinado sabiamente con chispas de música clásica. No en vano el propio Allen es clarinetista semi-profesional.

Mención especial al Doctor Yang y su clínica.
En definitiva, una delicia. Quizás no sea uno de sus trabajos más sesudos o académicos, ni tampoco una de sus comedias más declaradamente disparatadas, por no mencionar que el genial Allen no actúa en esta ocasión (y, sin embargo, es una de las pocas veces en que no lo he echado en falta... hasta ahora mismo no había caído en ello), pero encuentro el conjunto de lo más convincente, toda una muestra de buen cine. Y es que resulta increíble el número de grandes películas que acumula el director quien, a mi juicio, es de lejos uno de los mejores directores de todos los tiempos. En fin, esta u otra, no pierdan tiempo en explorar la increíble obra de Woody Allen, todo un regalo.
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sábado, 16 de octubre de 2010
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LA RED SOCIAL
Año: 2010
País: EE.UU.
Duración: 120 min.
Fecha de estreno en España: 15 de octubre de 2010
Director: David Fincher
Guión: Aaron Sorkin, según el libro "The accidental billonaires", de Ben Mezrich
Música: Trent Reznor y Atticus Ross
Montaje: Kirk Baxter y Angus Wall
Fotografía: Jeff Cronenweth
Compañía: Columbia Pictures/ Relativity Media
Productores: Dana Brunetti, Ceán Chaffin, Michael de Luca y Scott Rudin
Intérpretes: Jesse Eisenberg, Justin Timberlake, Andrew Garfield, Max Minghella, Joseph Mazzello, Armie Harmer et al.
Mark Zuckerberg es un estudiante de informática en Harvard a la que una chica le da calabazas. Enfadado, decide idear como venganza un programa de internet en el que se pudiera votar lo buenas que estaban las compañeras de estudios de la universidad. La página recibió 200 visitas en dos horas, a las 4 de la mañana, con lo que la red de Harvard se saturó. Impresionados por su hazaña, los hermanos Winkelvoss, un par de estudiantes gemelos que se dedican a las regatas, deciden contar con Mark para desarrollar una gran idea: una especie de red social en el que la gente de Harvard pudiera conocer a sus compañeros. Mark acepta colaborar con ellos, pero decide trabajar él sólo en el proyecto, añadiendo cosas de su propia cosecha, para crear Facebook, una red social que a los pocos días se convirtió en un fenómeno con cientos de seguidores y grandísimas posibilidades. En ese momento, amigos y enemigos comienzan una lucha contra Zuckerberg, pues nadie sospechaba la magnitud de lo que éste había creado, ni el dinero que iba a reportar.
Debo admitir que me sorprendió mucho la noticia de que iban a hacer una película sobre Facebook. Más todavía me sorprendió que un director tan prestigioso como David Fincher, además uno de mis directores favoritos, se comprometiera con un proyecto a priori tan insulso como ese. Pero lo que más me impresionó, meses después, es que esta película sea nº 1 de crítica y público en EE.UU. y que para muchos, sea la favorita para los Oscar.
¿Cómo una peli sobre Facebook podría ser así de exitosa? Pues porque realmente no es una película sobre Facebook, sino sobre temas tan universales como la amistad, la fidelidad, la traición, el poder o la avaricia, llena de diálogos magníficos (la escena inicial, simulando varias conversaciones a la vez como en un muro de Facebook, es magistral) y actuaciones portentosas. En este aspecto destacan los tres actores principales: Jesse Eisenberg interpreta de forma muy creíble a Zuckerberg, aunque este no entró nunca en contacto con el actor y estuvo a punto de demandar a la película porque daba una imagen exagerada de su persona (se retractó al ver el éxito del filme); Andrew Garfield puede parecer el menos bueno de todos, quizá por su típico papel, pero realiza un muy buen trabajo como amigo de Zuckerberg que acaba traicionado; pero el mejor trabajo de todos, quizá porque nadie se lo esperaba, es el del cantante reciclado a intérprete de renombre Justin Timberlake, que realiza un portentoso trabajo como Sean Parker, el productor en horas bajas creador de Napster y que ve en Facebook una mina de oro para explotar. Su personaje se podría decir que directamente lo parte y no sería extraño que le nominaran al Oscar con muchísimas opciones de ganar.
Son estos dos aspectos, el guión y la actuación, lo que más destaca en "La red social", pues Fincher se deja de florituras técnicas en la mayor parte del metraje (tan sólo hace de las suyas en la fabulosa secuencia de las regatas), haciendo gala de una sobriedad que va muy acorde con la película y con un ritmo narrativo que no aburre en ningún momento y mantiene al espectador enganchado a esa historia de unos muchachos que se encuentran con algo que se les escapa a su entendimiento. Y es que "La red social" no es una película para adolescentes, que acudirán a las salas sólo porque la peli es de Facebook o para ver al señorito Timberlake sin camiseta, sino una grandísima película, posiblemente una de las mejores películas del año, aunque no la mejor de su director.
Eso sí, se pueden encontrar varios defectos en la cinta. El principal es que, al inicio, parece un tanto desconcertante. Quizá no le ocurra a los informáticos, pero para un ciudadano de a pie, escuchar durante minutos una incontenible verborrea sobre informática es un poco confuso y más cuando estamos al inicio de la cinta, cometiendo el riesgo de que el espectador no se sumerja en la trama. A eso hay que sumarle unos flashbacks, para mi gusto, mal engarzados, en el sentido en que uno no se da cuenta al principio de que son flashbacks, sino escenas que vienen a continuación. No es hasta bien avanzada la película cuando nos damos cuenta de que la narración navega del presente al pasado, contando la historia de la creación de la red social más seguida del mundo, y al mismo tiempo, intercalando escenas del posterior litigio en el que se ve envuelto Zuckerberg por los derechos de autor y privacidad individual, defectos estos que, a medida que transcurre el metraje, cuando uno ya sabe de qué va el tema, desaparecen por completo, introduciéndose fácilmente en la trama.
Así que se puede decir que "La red social" es una grandísima película, fundamentada en un portentoso guión de Aaron Sorkin y con unas interpretaciones para quitarse el sombrero. Al inicio es un poco confusa, pues uno va pensando que es una película convencional sobre un tema popular y se encuentra con densos e ingeniosos diálogos, saltos en la narración y personajes muy complejos los cuales ninguno sale bien parado, sin final feliz pero sin final triste tampoco. Un filme, en definitiva, serio y adulto. Buen cine, no un cine para adolescentes, que deja esa sensación tan grata de haber visto una buena película. Ahora la pregunta clave: ¿Es mejor que "Origen" entonces? Simplemente son películas distintas, quizá la de Nolan sea más cinematográfica, por su espectacularidad y su técnica narrativa, aspectos que le faltan a "La red social", un filme más sobrio y comedido, pero que no la convierten en una película mala o aburrida. La verdad, "La red social" merece mucho la pena en este pobre 2010 y es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas del año.
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Género: Biográfica, Drama
jueves, 22 de julio de 2010
Tú te lo has buscado
AN EDUCATION

Año: 2009
País: Gran Bretaña
Duración: 95 min.
Fecha de estreno en España: 26 de febrero de 2010
Director: Lone Scherfig
Guión: Nick Hornby, se´gún el lbro de memorias de Lynn Barber
Música: Paul Englishby
Montaje: Barney Pilling
Fotografía: John De Borman
Productor: Finola Dwyer y Amanda Posey
Compañía: BBC Films/Endgame Entertainment
Intérpretes: Carey Mulligan, Peter Sarsgaard, Alfred Molina, Dominic Cooper, Rosamund Pike, Emma Thompson et al.
Jenny es una muchacha de 16 años cuya máxima aspiración es llegar a estudiar en Oxford. Su padre así lo quiere, por eso se esfuerza día y noche en aprobar con la suficiente nota como para ser admitida en la prestigiosa universidad. Sin embargo, a Jenny le gustan otras cosas, como la música, el cine francés, o simplemente hacer algo diferente a lo que hace siempre, que no es otra cosa que estudiar. Una lluviosa tarde, David, un apuesto joven de unos treinta y tantos, le ofrece acompañarla a casa en el coche, pues estaba cayendo un auténtico chaparrón. Jenny acepta, pues ve en él la libertad y la alegría que le falta a su vida. Empieza a salir con él, descubre que le encanta la música, los cuadros y las fiestas, todo lo que había soñado, con lo que se entrega totalmente a él, aunque eso suponga dejar los estudios, por los que se había sacrificado duramente.
Un día escuché decir al gran Manuel Toharia una frase sumamente simple que no obstante se me quedó marcada por la veracidad de su afirmación: "No habría engañabobos si no hubiera bobos". Me vino a la cabeza una ocasión en la que mi primo, tras comprarse un cacharro de esos de los que soplas y haces burbujas de jabón, que en la misma tienda donde se lo compró vendían unas gafas para ver las pompas en 3D. Y también se me ha venido a la cabeza al ver "An education", una sensacional película la cual, viendo la historia que se narra, no es más que la historia de un engañabobos que engaña a unos cuantos bobos.
Aunque pueda parecerlo, "An education" no es una película de amores. Ni siquiera un filme de esos en los que la pareja tiene que luchar porque su amor sea comprendido. Yo creía que la chavala iba a enamorarse del menda y toda la peli iba a ser una lucha contra su padre, pero no es así. El filme trata otros temas, como la madurez, la importancia de los estudios, el daño que hace la opresión, las lecciones que te da la vida y en concreto el amor, el sacrificio, las ilusiones... en definitiva, un sinfín de temas que en un principio parece imposible que cupieran en una película de hora y media con una premisa tan simple.
Y no sólo merece la pena por los temas que trata, sino por lo bien que está escrita, dirigida e interpretada. El guión, basado en experiencias reales, está muy bien construido, con diálogos muy interesantes, así como la ambientación y demás. Las interpretaciones son, sencillamente, espectaculares. Todos los actores están inmensos, incluso los más secundarios como Emma Thompson (se come ella sola la pantalla). Pero si hay que fijarse en alguien a la hora de hablar de interpretaciones esta es, sin duda, Carey Mulligan. La joven y guapísima actriz logra recrear perfectamente, tanto en lo físico como en sus emociones, que pasan por todos los espectros posibles, a una chica de 16 años, cuando la actriz tiene realmente 24. Un auténtico prodigio.
Pero sobre todo está muy bien dirigida, no sólo porque una película tan sencilla te enganche de principio a fin, sino porque, simplemente, te engancha. Y esto lo digo porque hay ciertas escenas a lo largo de la película, que hacen del filme bastante inverosímil, como el momento de la lluvia, en la que la joven Jenny se sube al coche de un desconocido, violando así la primera regla que nos enseñan desde pequeños nuestros papás. Es una situación muy poco creíble, pero nos la creemos porque queremos disfrutar del filme. Luego hay más cosas, como que un tío al que conoces desde hace un par de días y que te duplica la edad te invite a salir y que aceptes, algo que, por muy oprimida que esté la muchacha, ninguna chavala haría. Son cosas que, en otras circunstancias, te harían salir de la película, pero misteriosamente, ya sea por la hipnótica belleza de la Mulligan o por la labor del director, hace que sigas intrigado. Intrigado, casualmente, aunque ya sepas cómo va a acabar o, por lo menos, ya sepas que algo va a pasar, pues que un tipo maduro se líe con una adolescente no es buena señal. Y al final así ocurre, aunque no diré lo que pasa exactamente.
Y siguiendo con el final, es aquí donde he sentido una de las sensaciones más extrañas a la hora de ver una película: "An education" me ha gustado, pero a la vez no me ha gustado. Esto puede parecer imposible, pero cuando uno la ve se dará cuenta de que no. Al final, como he comentado, pasa lo que tenía que pasar y al menos yo, me he alegrado de que sucediera, pues se veía a la legua. El problema es que la película no termina ahí y acaba con un final feliz, del cual me alegro porque la chavala se lo merecía, pero por otro lado me entristece, pues va en contra de los valores que se ponen de manifiesto a lo largo de toda la película y además, es un tanto conservador.
Así, "An education" se confirma como una película con un inicio inverosímil, un desarrollo que te atrapa y un final que, al menos para mí, no me parece el adecuado. Pero en conjunto conforman una película excelente, con grandísimas interpretaciones, que está por encima de la bazofia que se estrena actualmente. Muy recomendable.
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Género: Drama
domingo, 7 de marzo de 2010
2008: El sueño hindú
SLUMDOG MILLIONAIRE
Título original: Slumdog millionaireAño: 2008
País: EE.UU.
Duración: 115 min.
Fecha de estreno en España: 13 de febrero de 2009
Director: Danny Boyle
Guión: Simon Beaufoy, según la novela "¿Quién quiere ser millonario?" de Vikas Swarup
Música: A. R. Ahrman
Montaje: Chris Dickens
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Productor: Christian Colson
Compañía: Pathé/Film 4/Celador Films
Intérpretes: Dev Patel, Freida Pinto, Madhur Mittal, Anil Kapoor, Irrfan Khan, Mia Drake et al.
Ganadora de 8 Oscar: película, director, guión adaptado, montaje, fotografía, música, canción, sonido
Jamal es un chico criado en las barriadas de Bombai que está concursando en la edición hindú de ¿Quién quiere ser millonario? Contra todo pronóstico le está yendo muy bien, demasiado bien para un chaval analfabeto. Por eso, el día antes de estar a punto de contestar la última pregunta del concurso, es detenido, pues creen que está haciendo trampas. En la comisaría, Jamal contará al jefe de policía la historia de su vida, pues encierra las claves de por qué un chico sin cultura conoce la respuestas del concurso.
Y llegamos a la última película de este reto, la ganadora del Oscar a la mejor película en la edición del 2009. Al ser un filme tan reciente, ya hay una crítica en este blog, pero las reglas son las reglas, por lo que me la he vuelto a ver y ahora estoy aquí, escribiendo su crítica. Creía que con el paso del tiempo cambiaría mi opinión sobre la película, y en cierto modo lo ha hecho: ha pasado de ser una mierda absoluta a simplemente una película decente que acaba por ser destrozada.
"Slumdog Millionaire", que es la película en cuestión, fue la flamante triunfadora de los Oscar del año pasado, consiguiendo el mismo número de estatuillas que "La ley del silencio", "De aquí a la eternidad" o "Amadeus", lo que se define como un insulto al cine y al buen gusto. Pero es que esta película sobre unos pobrecitos niños hindúes conmovió al público e incomprensiblemente a la crítica, rompiendo la racha de no más de 4 premios de los anteriores filmes, iniciado por los 11 oscars de "El retorno del rey". Con ello se supone que querían premiar el típico sueño americano, pero vivido por unos niños indios, en una película que empieza muy muy bien, pero acaba muy muy muy mal.
La película está contada a base de flashbacks y saltos temporales, que cuentan tres bloques: el pasado lejano, cuando Jamal era un crío; el pasado inmediato, el concurso de televisión y el presente, cuando Jamal declara en la comisaría. El filme va saltando de una historia a otra muy agilmente, engarzando las partes de forma precisa y fluida, amenizando la narración. La fotografía es otro punto fuerte del filme, llena de claroscuros pero también luminosa y muy bella en general. Pero tiene un colorido demasiado extraño, que junto a la fenomenal música y ambientación, dotan al filme de un tono erótico festivo un tanto extraño. Las interpretaciones tampoco es que sean gran cosa. Los niños no lo hacen demasiado mal (ni demasiado bien) pero son una ricura y, al fin y al cabo, son niños, no vamos a exigirles el Jake LaMotta de De Niro. El único que destaca en este aspecto, siendo lo mejor de la película, es el actor que hace de presentador. Genio y figura.
Del guión decir que no está mal. Parte de una idea muy original, pero el desarrollo de los acontecimientos es poco creíble. No me refiero a los sucesos que marcan la vida de Jamal, perfectamente verosímiles, sino a los sucesos que le hacen conocer las respuestas, como que un niño ciego, analfabeto como él sepa perfectamente cómo es Benjamin Franklin, cuando incluso yo tengo dificultades para reconocerlo. O que conozca que Colt fue el creador del revolver sólo porque su hermano le apunte con un arma de ese tipo y pronuncie su modelo. Si al menos hubiera jugado al Trivial, donde hay una pregunta al respecto, sería comprensible, pero ni esas. Sin embargo, le damos un voto de confianza a Boyle y nos creemos lo que le cuenta, pues la vida puede estar llena de casualidades que, aunque sean difíciles de creer, son verosímiles.
Pero todo empeora cuando Jamal se hace mayor y alcanza la edad del presente. Es en esa parte en la que el film alcanza unas cotas de ridiculez realmente vergonzosas. A partir de aquí, Jamal conoce el amor (¡oh, que bonito!), iniciándose así un romance que estropea la película, no porque sea ñoño, sino porque es totalmente efectista e insulso. En este momento, a Boyle no le interesan los acontecimientos, sino que el amor triunfe sobre todas las cosas, dejando de un lado la verosimilitud en pos del romance. Así tenemos algunas escenas que rozan el mal gusto, como Latika corriendo hacia su enamorado con la música del programa de fondo (¿dónde ha aprendido cine Danny Boyle, Dios mío?), o el baile que se marcan al final.
Pero la gota que colma al vaso es la pregunta del final. A lo largo de casi dos horas Jamal ha demostrado a todo el país que conoce cosas como que Colt inventó el revolver, que no se quién hizo no se qué canción y que no se cual jugador hizo no se cuantas carreras jugando al cricket, pero no se les ocurre otra cosa a los del programa que preguntarle una cosa que lo sabría hasta un niño de primaria. Es como si a un estudiante de matemáticas le preguntas en el ultimo examen para sacarse la carrera, cuánto es 2 + 2. Vale, Jamal es un analfabeto y en teoría será lógico que no supiera una pregunta de literatura, por cierto, bastante predecible. Pero si ha demostrado saber cosas casi imposibles, ¿por qué se le hace esa pregunta? ¿acaso los del programa querían regalarle el dinero? En fin, que eso, aunque hagamos un esfuerzo sobrehumano para creérnoslo, no podemos hacerlo, con lo que ese voto de confianza que le dimos al director y al guionista desaparece y todo lo anterior se convierte en basura. Dejamos de creernos lo de Franklin, lo de Colt, lo del cantante, e incluso la primera pregunta, y nos damos cuenta de que todo ha sido una mera patraña, completamente absurda, hilvanada forzosamente para conducirnos a la conclusión de la historia, lo único que importaba en toda la película: el romance entre Jamal y Latika.
Así que, después de un montaje muy bueno, una fotografía muy currada y una ambientación muy bien hecha, que conforman un film que apuntaba maneras, toda la parte del final lo destroza sin compasión, convirtiéndola en una película insulsa, hecha para el público menos exigente, que busca historias bonitas sin importarle la credibilidad de lo que se cuenta. Mucha gente se defendía diciendo que la película es muy bonita y que les ha gustado mucho, pero que te guste una película no quiere decir obligatoriamente que sea buena (a mí me encantó "Moulin Rouge" y es una bazofia). Por eso, existiendo películas tan geniales como "El curioso caso de Benjamin Button", incomprendida por ser muy deprimente y muy larga (absurda manía esta) o películas tan serias como "El desafío: Frost contra Nixon", lo más decente que ha hecho Ron Howard, o "El lector", no se comprende cómo pudo ganar. Si tenemos en cuenta que ese año se estrenaron dos de las mejores películas de todos los tiempos, léase "El caballero oscuro" y "Wall-E", pero que no fueron nominadas a mejor película, se puede deducir el pésimo criterio de los Académicos en esta última edición de los premios Oscar, criterio que parece va a continuar en la siguiente edición, que se realiza esta noche, donde el mito de "Pocahontas" y "Bailando con lobos", pero en ciencia ficción y con muñequitos azules, va a arrasar con todo. C'est la vie.
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jueves, 4 de marzo de 2010
2005: Como la vida misma
CRASH
Título original: CrashAño: 2004
País: EE.UU.
Duración: 107 min.
Fecha de estreno en España: 13 de enero de 2006
Director: Paul Haggis
Guión: Paul Haggis y Bobby Moresco
Música: Mark Isham
Montaje: Hughes Winborne
Fotografía: James M. Muro
Productores: Paul Haggis, Bobby Moresco, Don Cheadle, Bob Yari y Cathy Schulman
Compañía: Lionsgate Films/Bob Yari Prod./Bulls Eye Ent./DEJ Prod./Blackfriars Bridge Films
Intérpretes: Sandra Bullock, Don Cheadle, Matt Dillon, Jennifer Esposito, William Fichtner, Ludacris, Brendan Fraser, Terrence Howard, Ryan Phillippe et al.
Ganadora de 3 Oscar: película, guión, montaje
Dos jóvenes delincuentes negros que se sienten oprimidos por los blancos. Un senador que depende del boto negro para ganar. Su mujer, que sufre un ataque de xenofobia debido a un desafortunado incidente. Un director de televisión mulato, que oculta su condición en su trabajo por miedo a represalias. Su esposa, acosada por un policía sin que su marido hiciera nada. Un policía racista y mal educado. Su compañero joven e idealista. Un cerrajero de raza hispana. Un tendero iraní. Un detective negro con un hermano conflictivo. Las historias de estos personajes se entremezclan durante fiestas navideñas en la populosa ciudad de Los Ángeles.
Dos jóvenes delincuentes negros que se sienten oprimidos por los blancos. Un senador que depende del boto negro para ganar. Su mujer, que sufre un ataque de xenofobia debido a un desafortunado incidente. Un director de televisión mulato, que oculta su condición en su trabajo por miedo a represalias. Su esposa, acosada por un policía sin que su marido hiciera nada. Un policía racista y mal educado. Su compañero joven e idealista. Un cerrajero de raza hispana. Un tendero iraní. Un detective negro con un hermano conflictivo. Las historias de estos personajes se entremezclan durante fiestas navideñas en la populosa ciudad de Los Ángeles.
En la edición de este año de los Oscar hubo dos películas consideradas claramente favoritas. Una era "Brokeback Mountain", la hermosa y polémica película de Ang Lee, y la otra era "Munich", el escalofriante relato de los trágicos atentados de los JJ.OO. de Munich '72 y sus posteriores consecuencias. Al final de la gala, un gran Jack Nicholson subió al escenario para decir el nombre de la ganadora del Oscar a la mejor película. Abrió el sobre, leyó el nombre, y todos vimos una expresión de asombro en su rostro. Algo raro pasaba. ¿Al fin Hollywood había premiado un filme sobre homosexuales? ¿O quizá suponía el reconocimiento a otra película de Spielberg? Tras ese momento que parecía eterno, Nicholson pronunció el nombre de la ganadora, un nombre de tan solo cinco letras, que dejó a todos con una expresión de asombro: "Crash", la segunda película del guionista de "Million dollar baby", era la ganadora. Muchos pusieron el grito en el cielo, sobre todo los partidarios de "Brokeback Mountain", llegando a decir que era una película racista o que eran muchos telefilmes pegados malamente para formar una película. Lo cierto es, y lo dice uno que pensó lo mismo antes de verla, que "Crash" era realmente la mejor película del año y muy probablemente, una de las mejores de toda la década.
Seguro que muchos se están llevando las manos a la cabeza por lo que digo, y posiblemente tengan razón. Yo no aposté un duro por esta película y cuando ganó me quedé igualmente alucinado. Pero cuando la vi y contemplé como la gente gritaba desesperadamente (y lo digo de forma literal) en ciertas escenas de la película, y cómo lanzaban exclamaciones en las escenas de máximo dramatismo, cambié de opinión. No sé si eso hace buena a na película, pero algo así no he vuelto a vivirla en un cine, sin que proyecten una película de terror.
El principal pilar de "Crash" es su guión. Lleno de situaciones tan verídicas, que parecen sacadas de la vida cotidiana de cada uno. Quizá sea esa la clave del filme, que nos muestra el día a día tal y como es, como si mirásemos todos los días por la ventana. A parte, posee unos diálogos muy logrados y, sobre todo, unos personajes magníficos, que poseen una cualidad que es muy difícil encontrar en el cine actual: son tremendamente complejos. No son blancos o negros, si no que tienen matices. Cuando acaba de ver la película uno no puede saber si el personaje de John es realmente un hijo de puta o está mosqueado por su problema personal, si es un estúpido o un profesional. Tampoco se puede dejar de lado la doble moral de, por ejemplo, el senador, o de uno de los protagonistas negros, ni mucho menos del joven personaje de Ryan Phillipe. Paul Haggis, a pesar de crear unos personajes que en cierto modo son estereotipos, los dota de una complejidad tal que parecen de carne y hueso, aumentando así el realismo del filme.
Otro de los puntos fuertes de "Crash" es su brutal montaje, que te deja sin respiración en todo momento y te entran ganas de lanzarte por la ventana en dos peculiares escenas, debido a su intensidad y su crudeza. Me refiero a las famosas escenas de la niña y del accidente, dos motivos más que suficientes para que "Crash" ganara todos los Oscar habidos y por haber. Una lección magistral de montaje cinematográfico.
Y por último, el tercer factor que llama mucho la atención en esta película son los actores. Es curioso comprobar como Sandra Bullock, Brendan Frasier, Matt Dillon e incluso Don Cheadle, actores típicos de la más absurda comedia Hollywoodiense, trabajen en una película tan dramática como "Crash", y todo ellos lo hagan muy bien. Matt Dillon, el mejor actor de todos y el personaje más complejo de todo el filme (que ya es decir), está magnífico en su papel de policía racista (o no) e hijo de puta (o no). Quizá fuera el gran plantel de actores el que hizo que ganara el Oscar (la influencia de los intérpretes en la Academia es importante), pero se ponga la excusa que se ponga, "Crash" fue digna ganadora.
Y es que "Crash" es durísima, cruda y descarnada. Un filme que narra la verdad sin tapujos, un filme que desvela ese ambiente racista que domina el mundo actual y que tanto ha marcado el inicio de este Siglo XXI. No es de extrañar que al inicio haya una alusión al 11-S. Verídica como la vida misma, el realismo de "Crash" se manifiesta no sólo en los personajes, en el guión o en la puesta en escena, sino en el final, un final (o finales9 que no desvelaré, pero que al igual que en el mundo real, hay problemas que se solucionan bien, otros que se solucionan mal, y otros que, simplemente, no se solucionan. No hay final feliz, ni triste, directamente no hay final, o mejor dicho, los hay de todos los tipos. Obra maestra incomprendida.
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miércoles, 3 de marzo de 2010
2004: Mucho más que un millón de dólares
MILLION DOLLAR BABY
Título original: Million dollar babyAño: 2004
País: EE.UU.
Duración: 127 min.
Fecha de estreno en España: 4 de febrero de 2005
Director: Clint Eastwood
Guión: Paul Haggis, según un relato de F. X. Toole
Música: Clint Eastwood
Montaje: Joel Cox
Fotografía: Tom Stern
Productores: Clint Eastwood y Bobby Moresco
Compañía: Warner Bros./Malpaso Productions
Intérpretes: Clint Eastwood, Hilary Swank, Morgan Freeman, Anthony Mackie, Jay Baruchel, Mike Colter et al.
Ganadora de 4 Oscar: película, director, actriz, actor secundario
Frankie Dunn es un viejo boxeador que regenta un gimnasio junto con su amigo Scrapp. Un día llega a su gimnasio Maggie Fitzgerald, una chica cuyo mayor deseo en la vida es ser boxeadora profesional, con lo que le pide a Frankie que la entrene. A pesar de que este no admite a una mujer como alumna, al final Frankie acepta entrenarla, haciendo que llegue a competir por el título de los pesos walter.
Frankie Dunn es un viejo boxeador que regenta un gimnasio junto con su amigo Scrapp. Un día llega a su gimnasio Maggie Fitzgerald, una chica cuyo mayor deseo en la vida es ser boxeadora profesional, con lo que le pide a Frankie que la entrene. A pesar de que este no admite a una mujer como alumna, al final Frankie acepta entrenarla, haciendo que llegue a competir por el título de los pesos walter.
Los Oscar muchas veces han vivido de las deudas. Muchos premios han sido otorgados porque tal o cual no ganó en la anterior edición o, simplemente, no ganó nunca. La mayor parte de las veces estos premios no coinciden con la mejor película del año, pero en otros sí lo hacen. Este es el caso de "Million dollar baby", otra obra maestra de Clint Eastwood que, a pesar de ser claramente el mejor filme del año, se puede entender como una especie de deuda por el fracaso de "Mystic River" el año anterior.
"Million dollar baby" no es un filme que posea muchos alardes técnicos. No tiene grandes efectos especiales, ni una puesta en escena espectacular. Es un filme pequeño, sin pretensiones, austero, acorde con el estilo de Eastwood, con una forma de dirigir semejante a la de los grandes clásicos como John Ford o Sergio Leone. A Clint no le hace falta ese tipo de adornos, pues lo que quiere es contar la historia de unos perdedores, de tres personajes que ven en el boxeo, el típico deporte barriobajero, como su única forma de escape. Y lo hace de forma directa, mostrando los hechos con toda la crudeza posible, sin caer en la extremada violencia, pero sí haciéndola una película bastante desagradable en algunos sentidos.
Esa austeridad que se respira en "Million dollar baby" se debe en gran medida a la tenebrosa y maravillosa fotografía, que ayuda a inferir ese tono claustrofóbico y de sufrimiento de los personajes. Y son los personajes lo más importante en esta película, pues de eso trata el filme, de la vida de unos parias, de la única forma que tienen de encontrar el éxito. Aunque, a decir verdad, la película trata otro tema distinto, mucho más complejo y dramático. Algunos creen que es el típico giro para aumentar el dramatismo de la película, y puede que tengan razón. Pero la otra opción es que este sea el auténtico tema de la película y que todo lo anterior sea un macguffin gigante. Es esta parte lo que hace interesante la película, pues los que vayan a verla sin saber nada, creerán que es una cinta sobre boxeo, al puro estilo "Rocky", pero se encontrarán con una peli sobre el amor, el sacrificio, el sufrimiento, la muerte y los logros no cumplidos de unos personajes que están al final de una vida.
Otros dos factores importantes del filme son el genial guión de Paul Haggis, que saca petroleo de un relato corto de un ex manager de boxeo, y sobre todo, el reparto. He de decir honestamente que el papel de Morgan Freeman, a pesar de hacerlo muy bien, no creo que sea gran cosa como para ganar el Oscar. Eso sí, la gran Hillary Swank, una actriz de gran talento y gran belleza, aunque algunos no sepan apreciarla, está impresionante en su papel de Maggie Fitzgerald. Lástima que hasta la fecha no haya vuelto a hacer un papel semejante. Clint Eastwood está también muy bien, pues realiza algo que nadie podía esperar de él: actuar.
Así que en conjunto, "Million dolar baby" es una obra de arte, un relato durísimo e intenso, con unas secuencias de combates muy bien rodadas y en ocasiones bastante desagradable de ver por su crudeza. Es de esas películas que te mantienen inmovil en el asiento aun al terminar la película, esa sensación que te dejan sólo las obras maestras y que es tan difícil encontrar en una película hoy en día. Después de este filme, Eastwood ha seguido trabajando, pero no ha logrado igualar el listón dejado por "Million dolar baby". La única que más se le aproxima es "Cartas desde Iwo Jima", la incomprendida película del director de San Francisco, quizá porque está hablada en japonés con subtítulos y claro, eso a la gente no le va demasiado. Lástima, con lo bonito que es el japonés hablado.
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martes, 2 de marzo de 2010
2003: Un film para asombrarlos a todos
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: EL RETORNO DEL REY
Título original: The Lord of the Rings: the return of the kingAño: 2003
País: Nueva Zelanda
Duración: 192 min.
Fecha de estreno en España: 17 de diciembre de 2003
Director: Peter Jackson
Guión: Peter Jackson, Fran Walsh y Philipa Boyens, según la novela homónima de J.R.R. Tolkien
Música: Howard Shore
Montaje: John Gilbert
Fotografía: Andrew Lesnie
Productores: Peter Jackson, Fran Walsh y Barrie Osborne
Compañía: Newline Cinema/Wingnut Films
Intérpretes: Elijah Wood, Ian McKellen, Viggo Mortensen, Sean Astin, Liv Tyler, Billy Boyd, Dominic Monaghan, Orlando Bloom, John Rhys-Davies, Ian Holm, Christopher Lee, Cate Blanchett, Bernard Hill, Miranda Otto, Hugo Weaving, Andy Serkis et al.
Ganadora de 11 Oscar: película, director, guión adaptado, montaje, música, canción, efectos visuales, montaje de sonido, dirección artística, vestuario, maquillaje
Tras la derrota en el Abismo de Helm, los ejércitos de Sauron deciden realizar una última y brutal ofensiva atacando Minas Tirith, capital del reino de Gondor. Muy dañados, a pesar de la importante victoria, las fuerzas del bien deberán defender la capital cueste lo que cueste, aunque sus rivales les superen infinitamente en número. Por eso, en un intento desesperado para alcanzar posibilidades de victoria, Aragorn, Legolas y Gimly deberán adentrarse en las montañas para convencer a los espíritus de los muertos para que luchen con ellos en la batalla, a pesar de que nadie, jamás, ha regresado del lugar con vida. Mientras tanto, Frodo y Sam, guiados por Gollum, inician la recta final de su viaje hacia el Monte del Destino, en cuyas lavas deberán destruir el Anillo Único y así acabar con el mal en la Tierra Media.
Desde que en 1954 se publicara "El señor de los anillos" el mundo del cine se planteó una y otra vez la idea de trasladar su fabulosa historia a la gran pantalla. Sin embargo, era tal la dificultad de plasmar el libro en imágenes y era tan grande la cantidad de admiradores del libro que sus posibilidades de éxito eran prácticamente nulas. Pasaron los años y tras el intento fallido de Ralph Bakshi, en el 78, de convertirla en un filme de dibujos animados, nadie volvió a hablar de ello. Pero fue a finales del siglo pasado, cuando viendo la capacidad de los efectos visuales contemporáneos, la modesta compañía Newline Cinema decidió embarcarse en tan osada aventura. Poco a poco, la cosa fue cogiendo sentido y se convirtió en uno de los mayores retos de toda la historia del cine. Mucha gente esperaba con anhelo su estreno, para ver sus sueños hechos realidad, mientras que otros no querían que se estrenara nunca, pues desconfiaban del proyecto. Pero cuando la primera película se estrenó, en diciembre de 2001, el mundo quedó boquiabierto. La novela irrodable había sido rodada. El cine parecía no tener límites.
Tras tres años en los que nos acostumbramos a que cada Navidad, a parte del turrón y la lotería, llegara un capítulo de la trilogía, se estrenó "El retorno del rey", la última parte de la trilogía del anillo. Todos decían que era la mejor, quizá por aquello de que siempre lo mejor de una película es el final. No voy a ser yo quien lo discuta, pero lo cierto es que, después de haberla visto por enésima vez, y a pesar de ser una de mis películas favoritas, he sacado algunos errores y defectos. Quién me lo iba a decir a mí.
La raíz del problema, según creo, está en Peter Jackson, un tipo que cuando estaba entrado en kilos era más entrañable que ahora, pero igual de mal director. Algunas frases, gestos o forma de actuar de los personajes, que en ocasiones resultan absurdas y poco naturales, han salido de su imaginativa cabezota, genial a la hora de realizar películas de terror gore pero no demasiado buenas cuando uno se enfrenta a un proyecto de esta en-berga-dura (toma chiste de estrangis). Además, el filme está lleno de gazapos bastante graves, como que Frodo y Sam se disfracen de orcos para salir de la guarida donde el primero estaba preso, pero al rato aparezcan con ropas hobbis, a no ser que los orcos vistan con tirantes, claro. O que, en la Puerta Negra, en una escena estén los héroes montados a caballo pero en la siguiente no haya rastro de los animales, y eso que los buenos estaban rodeados sin escapatoria.
Otro error grave, y yo diría el más grave de todos, es el final de la película. Cuando Peter nos planta un fundido a negro en la escena del monte del destino y mantiene la pantalla en ese color durante un tiempo, parece que la película va a terminar. La verdad, quedaría genial, pero faltaban cosas que contar. Así que, en lugar de olvidarse de ese fundido y seguir contando el resto como si de un bloque uniforme se tratara, mantiene ese fundido, de tal forma que todo lo que viene después parece un inserto a parte, como diciendo "chicos, os tengo que contar esto pero rapidito, que hay que cerrar". Igualito que la cafetería de mi facultad a las 5 de la tarde. Pero ahí no acaba la cosa. Como dice la ley de Murphy, si algo tiene que salir mal saldrá mal. Por eso, mientras nos deleitan con la fabulosa escena de la coronación de Aragorn, y la emotiva despedida de los Puertos Grises, con ese barco alejándose en el horizonte, que sería el mejor y más elegante final para una trilogía que jamás nadie podía haber imaginado, llega el amigo Peter y nos planta una escena de Sam con sus hijos y su mujer y una voz en off de Frodo. Sí, es menos de 1 minuto de escena, pero ha destrozado un majestuoso final.
Son estos últimos fallos producidos más por acortar la duración de la cinta que por una pésima realización. Aunque, ahora que lo pienso, si vas a hacer una peli de tres horas ¿por qué ruedas más? ¿Qué pasa con la planificación del rodaje? Teniendo en cuenta que Jackson es uno de los productores de la peli, se le puede echar la culpa de ello.
Pero afortunadamente, la película no la ha echo sólo Peter Jackson, sino que está acompañado de un equipo artístico y técnico impresionante, que son los verdaderos artífices de la película. Es como si tienes a un jugador mierda y le pones al lado de los mejores del mundo: al final el jugador mejora. Es su laborioso trabajo (cuando vi a los tíos que unían manualmente todas las anillas de las cotas de maya, una a una, sem e quedó el culo torcido) el que hace que "El señor de los anillos" sea una cuasi obra maestra. Así, "El retorno del rey" y por extensión toda la trilogía, pueden alardear de una ambientación perfecta, debido a la grandísima fotografía de Andrew Lesnie, al formidable vestuario y peluquería, a los actores, que no podían ser otros, y sobre todo a la música, posiblemente, la mejor banda sonora que jamás se haya compuesto en toda la historia del cine. Todo esto hace que la experiencia de "El señor de los anillos" sea impresionante, recreando el mundo casi a la perfección, tal y como imaginó Tolkien, y con una labor de guión magistral (eso hay que reconocérselo a Jackson), que eliminó la paja para sintetizar en poco más de 9 horas toda la historia de los 3 libros.
Por eso, podemos criticar todo lo que queramos a Peter Jackson, llamarle gordo seboso o lo que queramos, pero no se le puede negar que tuviera algo que nadie tuvo hasta la fecha: los cojones suficientes como para enfrentarse a tamaño proyecto. Y a tenor de los resultados, le ha salido fabulosamente bien, pues aunque tenga algunos fallos que se le puedan recriminar, estos no empañan en absoluto la calidad de la película, pues en conjunto "El retorno del rey" es una auténtica obra de arte. Un filme impresionante, casi perfecto, que si hubiera contado con un director con las mismas agallas y más calidad, habría sido totalmente perfecta, pero que no deja de ser, por ello, una auténtica maravilla de película. Y eso se nota en su influjo: la única película que ha ganado más Oscar haciendo pleno, la legión de películas que la imitaron, tanto en su estética como en su forma de producción (rodando las tres pelis seguidas) o la primera película de fantasía en ganar el Oscar al mejor film. Además de todo esto, "El señor de los anillos" supone el regreso del cine épico clásico de Hollywood, al estilo de "Ben-Hur" (casualmente, comparten número de Oscar) y una muestra de que para el mundo del cine todo es posible, incluso rodar una película que, según casi todos, era imposible de rodar.
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domingo, 28 de febrero de 2010
2001: Una edición desastrosa
UNA MENTE MARAVILLOSA
Título original: A beautiful mindAño: 2001
País: EE.UU
Duración: 129 min.
Fecha de estreno en España: 22 de febrero de 2002
Director: Ron Howard
Guión: Akiva Goldsman, según el libro homónimo de Sylvia Nasar
Música: James Horner
Montaje: Mike Hill y Dan Hanley
Fotografía: Roger Deakins
Productores: Ron Howard y Brian Grazer
Compañía: Universal Pictures/Dreamworks/Imagine Entertainment
Intérpretes: Russell Crowe, Jennifer Connelly, Ed Harris, Paul Bettany, Adam Goldberg, Christopher Plummer, Josh Lucas et al.
Ganadora de 4 Oscar: película, director, guión adaptado, actriz
La película narra la biografía de John Nash, un matemático de Viginia, que logró el premio Nobel de economía en 1994 por sus aportes a la teoría de juegos, la cual desarrolló años atrás durante su estancia en la universidad.
El año 2001 fue muy importante para la sociedad actual y para la sociedad estadounidense en particular. Los trágicos atentados del 11-S afectaron profundamente a este país y creó una gran conmoción social. Este hecho se manifestó en la gala de los Oscar de este año, celebrada en 2002. Al tanto de las críticas racistas a la sociedad americana y conscientes de que nunca un actor negro había ganado un premio importante (¿y el Oscar de Sidney Piotier en 1941 qué?) decidieron callar críticas premiando en los apartados más importantes a actores afroamericanos. Así, tanto Halle Berry como Denzel Washington lograron los Oscar como actriz y actor principal, respectivamente, y Sidney Poitier ganó el Oscar honorífico. Toma ya.
Sería comprensible si al menos los dos primeros lo mereciesen, pero que la Berry se lo arrebatara a Nicole Kidman, que es lo único que hace de "Moulan Rouge" una película soportable, es delito. Y tampoco veo nada de especial la actuación de Washington, pues Russell Crowe le da una lección de interpretación en "Una menta maravillosa". Pero claro, habiendo cometido el error (¿?) de premiar dos veces seguidas a Tom Hanks, y tras ganar el actor australiano en el 2000 el Oscar al mejor actor, estaba claro que, aunque lo mereciera, no lo iba a ganar. Y es que, sobre premios inmerecidos va esta edición, pues "Una mente maravillosa", otra de las tantas patochadas de Ron Howard, se alzó con los premios más importantes.
No merece ser la ganadora de ese premio pues, aunque no es una mala película, tiene más aroma de telefilme de sábado por la tarde que de película oscarizable. Tanto la realización como el guión, fotografía y demás aspectos son normalitos, destacando nada más la música de James Horner, la gran interpretación de Russell Crowe y la impresionante belleza de Jennifer Conelly. La historia, eso sí, es interesante y es de esas que encantan a Hollywood. La primera parte de la película es bastante interesante. Tenemos a John en sus inicios en la universidad, conociendo a su chica, trabajando para el Pentágono durante la Guerra Fría... hasta que llega la segunda parte del filme y todo cambia.
Es difícil hacer la sinopsis de esta película. Si no desvelas este asunto puede parecer un argumento insulso, pero si lo nombras estás incurriendo en un espoilerazo penado con la cárcel. Es en esta segunda parte de la película donde se desvela un asunto que hace que todo lo que John ha vivido antes (y nosotros con él) se ponga en duda. Esto es lo único destacable de la película, pues al conocer este hecho al mismo tiempo que John produce en nosotros el mismo efecto. A partir de entonces la película es otra, y no sólo lo que viene después, sino todo lo que venía atrás. Esto es un arma de doble filo pues, aunque crea un gran efecto en el público y hace que uno vuelva a ver la película para ver si es lógico lo que dicen, en el segundo visionado se pierde ese efecto sorpresa inicial, con lo que el filme no es tan disfrutable como antes.
Así que ni es una película oscarizable, ni la dirección es tan buena, el guión es vergonzoso y Conelly, aunque una gran actriz, no realiza su mejor papel. Encima, el único que merecía un Oscar, no lo gana. Pero hay que decir que, a pesar de que sea el típico melodrama ñoño, las otras películas nominadas al mejor filme no podían competir con "Una mente maravillosa". Ni la lenta y aburrida "Gosford Park" ni la incinerable pero a ratos divertida "Moulin Rouge" habrían sido dignas ganadoras. Tan sólo "La comunidad del anillo" merecía este premio, pero teniendo en cuenta lo que los Académicos tenían previsto para 2003, sus probabilidades eran nulas. Con lo que se puede decir que, a pesar de ser una película normalita, del montón, sus rivales tampoco estaban al a altura, en una edición de los Oscar con una calidad pésima de las nominadas. ¿Hace esto a "Una mente maravillosa" merecedora de dicho galardón en este año? He ahí la cuestión.
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Género: Biográfica, Drama, El reto
viernes, 26 de febrero de 2010
2000: El regreso del cine de romanos
GLADIATOR (EL GLADIADOR)
T
ítulo original: GladiatorAño: 2000
País: EE.UU.
Duración: 148 min.
Fecha de estreno en España: 17 de mayo del 2000
Director: Ridley Scott
Guión: David Franzoni, John Logan y William Nicholson
Música: Hans Zimmer y Lisa Gerrard
Montaje: Pietro Scalia
Fotografía: John Mathieson
Productores: Douglas Wick, David Franzoni y Branco Lustig
Compañía: Universal Pictures/Dreamworks
Intérpretes: Russell Crowe, Joaquin Phoenix, Connie Nielsen, Oliver Reed, Derek Jacobi, Djimon Hounsou, Richard Harris et al.
Ganadora de 5 Oscar: película, actor, vestuario, efectos visuales, sonido
Máximo es general del ejército romano durante el reinado del emperador Marco Aurelio. Este, ya decrépito, considera a Máximo el hijo que nunca tuvo, por lo que decide nombrarle su heredero. Este hecho no le agrada demasiado a Comodo, el hijo del emperador, que ve como se esfuman sus probabilidades de gobernar. Por ello, tras asesinar a su padre, ordena la muerte de Máximo y también la de su mujer y su hijo. Afortunadamente, Máximo se salva de la ejecución, pero no llega a tiempo para salvar a su familia. Malherido tras huir de los que iban a ser sus ejecutores, es recogido por un traficante de esclavos y vendido a Proteo, un viejo entrenador de gladiadores. Aprovechando que Cómodo ha vuelto a instaurar las luchas de gladiadores en Roma, Proteo lleva a sus gladiadores a combatir en el Coliseo, con lo que Máximo tiene una oportunidad para vengarse del emperador.
Se acerca la recta final del Reto, pues nos hayamos ahora en la primera década del siglo XXI. Diez años bastante decadentes para el cine mundial. Las salas se llenaron de remakes, secuelas, precuelas, reinicios, adaptaciones de cómics y demás patochadas con las que las productoras pretendían llenarse las arcas. Afortunadamente, los Oscar no reflejaron este hecho con las películas premiadas, habiendo tan sólo un remake entre las ganadoras. Otra de las características del cine de estos últimos años es la proliferación de películas épicas, a raíz, sobre todo, del estreno de "El señor de los anillos" entre 2001 y 2003. Pero este gusto por la épica ya se inició en el años 2000, con "Gladiator" una película que resultó ser un auténtico fenómeno al actualizar un género ya olvidado.
Normalmente se piensa que el Oscar a la mejor película y al mejor director tienen que coincidir. Pero resulta que en este caso es justo que no coincidan, pues aunque "Gladiator" es un peliculón, Scott realiza alguna que otra patochada que desentona completamente con el resto. El primer fallo que comete es iniciar la película con una batalla. Puede que la historia lo requiera, pero al comenzar así el resto de la película acusa una caída clamorosa de la intensidad. Así, después de una lucha entre germanos y romanos, bastante caótica por cierto, toda la parte inmediatamente posterior de la presentación de los personajes se vuelve bastante lenta.
Afortunadamente, la película vuelve a salir a flote, a partir de que Máximo es comprado como esclavo, pues vuelve la acción y se desarrolla todo el desenlace, donde se demuestra la maestría de Scott a la hora de dirigir. Desde este punto hacia el final, el filme mete la quinta marcha y va aumentando su intensidad hasta el glorioso final. Pero antes de todo esto, Scott se crece y se ama, cagándola rotundamente. En toda la parte que va desde la batalla hasta esta parte final, el director se recrea con las imágenes, fastidiándolo todo. Las imágenes oníricas, del caballo corriendo, las nubes pasando a toda velocidad y demás, que le llegan a Máximo cuando está en el carromato de los esclavos, parecen más de un anuncio de colonias que de una película seria. Y los continuos planos a cámara rápida y lenta son demenciales. Quizá Ridley Scott se creía el mejor del mundo y quería hacer una película ultramoderna, o quizá no pudo apartarse de sus orígenes en la publicidad. Sea como fuere, la cagó estrepitosamente.
Pero como he dicho, "Gladiator" es una grandísima película, y a ello contribuyen otros factores, como los efectos visuales, o la banda sonora, para quien esto escribe, el mejor trabajo de Hans Zimmer hasta la fecha. Aunque si hay algo por lo que esta película merece la pena es por su protagonista, un Russell Crowe que, sin que sea un papel demasiado difícil, trabaja de forma perfecta. Es un papel hecho a su medida, para que se luzca, y lo consiguió, ganando el Oscar y sacando a flote una película que, sin su presencia, habría sido muy distinta. El resto de actores está bastante bien, pero es Crowe, que pasó a ser una estrella de la noche a la mañana, el que supera a todos. Y eso que no era su mejor papel, pues tanto su anterior película, la estupenda "L.A. Confidential", como en la siguiente, la insulsa "Una mente maravillosa", realiza dos interpretaciones magistrales, mucho más complicadas que la del general hispano.
Con todo, sólo queda decir que "Gladiator" es un filme antológico, una gran película que, a pesar de flojear durante los primeros minutos, llega un punto en el que el ritmo e intensidad va in crescendo, llegando a un final impresionante. Ridley Scott, que la caga en los primeros instantes, luego se resarce en esta segunda parte, pero el que está genial durante toda la película es Russell Crowe, que levanta él sólo la película. La ambientación es bastante bochornosa (¿pizarra y tizas durante el imperio romano?), pero la música y los efectos visuales ayudan a hacer de "Gladiator" una película que recupera la magnificiencia de las películas clásicas de Hollywood. Tuvieron que pasar 41 años, desde el estreno de "Ben Hur" en 1959, para que otro filme de romanos ganara el Oscar. Eso sí, donde esté la de Wyler que se quite lo bailao.
Por Chuparrocas 2 comentarios
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