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sábado, 19 de febrero de 2011

El western, el género maldito

VALOR DE LEY


Títiulo original:
True grit
Año: 2010
País: EE.UU.
Duración: 100 min.
Fecha de estreno en España: 11 de febrero de 2011
Director: Ethan y Joel Coen
Guión: Joel Coen e Ethan Coen, según la novela homónima de Charles Portis
Música: Carter Burwell
Montaje: Roderick Jaynes
Fotografía: Roger Deakins
Productor: Ethan Coen, Joel Coen y Scott Rudin
Compañía: Paramount Pictures/Skydance Productions
Intérpretes: Hailee Steinfeld, Jeff Bridges, Matt Damon, Josh Brolin, Barry Pepper, Paul Rae, Domhnall Greesom et al.

Oeste americano, finales del siglo XIX. El padre de Matti, una joven de catorce años, ha sido asesinado a sangre fría por el bandido Tom Chaney. Como nadie le siguió y ninguna persona se dedica a darle caza, la chica deja atrás a su familia y viaja haica un pequeño pueblo para contratar los servicios dle sheriff Rosster Cogburn, famoso por su fácil gatillo. A pesar de que el sheriff es reticente a la hora de ayudar a la muchacha, Matti hará todo lo que esté en su mano para que se haga justicia a la muerte de su padre.

Cuando un equipo juega en casa, no sólo debe ganar, sino que debe agradar a su afición. Algo parecido ocurre con el western: no sólo debe ser una gran película, sino que debe ser la creme de la creme. Y es que, uno de los lastres a la hora de hacer hoy día una película del oeste no es sólo su dificultad, sino su comparación no con el resto de películas clásicas del género, sino con los mejores westerns de todos los tiempos. Si pensamos en western nos viene a la cabeza "Sin perdón", "Centauros del desierto" o "El hombre que mató a Liberty Valance", auténticas obras maestras del género y del cine universal, y claro, cuando vemos una nueva película del oeste esperamos que por lo menos se les acerque. Es decir, estamos comparando con obras maestras y, si no se le parecen, el western en cuestión no merece la pena. Este es un error muy grave, error en el que caen muchos al hablar de "Valor de ley".

Al leer críticas sobre la película (uno se informa sobre lo que piensa gente más experta que él) me di cuenta que, generalmente, se le acusa a la nueva de los hermanos Coen de falta de emoción. Después de verla me he dado cuenta de que los críticos se equivocan, pero no en la percepción de la película (ellos son más experimentados que yo, dónde va a parar), sino que es más un fallo de expresión, esas cosas que ocurren cuando no te termina de gustar una película y no sabes por qué. Entre el público vale eso de "le falta un algo", pero los críticos tienen que decir qué es ese algo, y a veces no se sabe con exactitud. Lo que supongo querían decir es que lo que le falta a "Valor de ley" no es emoción, sino esa épica que tienen todos los western, sobre todo al final del film, y que te hace hervir la sangre. Esa majestuosidad, esa grandilocuencia, que tienen ciertas películas del oeste, que la hacen convertirse en inolvidables. Todos nos acordamos del final de "Centauros del desierto", o de la parte final de "Sin perdón", o de la más reciente "El tren de las 3:10", pero "Valor de ley" no tiene eso. No es una película épica, pero a diferencia de lo que piensa la gente, eso no la convierte en una mala película, en absoluto.

Y son los hermanos Coen los que se encargan de que la película no sea mala. De hecho, es realmente buena. Está muy bien realizada y todos los aspectos técnicos son de alta escuela. Entre ellos, destaca sobremanera la impresionante música de Carter Burwell, con un tema principal de esos que se te quedan en la cabeza después del visionado. En el aspecto interpretativo, todos los actores están genial, pero destaca por encima de todos la joven Haylee Steinfeld, en un trabajo memorable. A parte de lucir realmente hermosa en la película, su personaje tiene una fuerza impresionante, por lo menos al inicio del film, y su interpretación es fabulosa. Lástima que en los Óscar compita con Natalie Portman, una actriz que la supera en calidad y también en belleza, que seguramente ganará, porque la pequeña Haylee es una gozada de ver.

Así que se puede decir que "Valor de ley" es un grandísimo peliculón, una de las mejores películas de este año, o del año pasado si preferís Una cinta emocionante y muy entretenida, pero que carece de esos momentos apoteósicos y épicos de las películas del oeste, y quizá sea eso, y su final, demasiado edulcorado para el género, lo que le hace flaquear. Los Coen, a pesar de no ser los mismos genios que nos brindaron maravillas como "El gran Lebowski" o "Muerte entre las flores", demuestran que, aun atraídos por un cine más convencional, son grandes directores y estéticamente sus películas son impecables. Sin embargo, ser una buena película no es suficiente para un western, o para la consideración que se tiene hoy en día del género. Queremos lo mejor de lo mejor y "Valor de ley" no lo es. Resumiendo, se podría decir que el principal problema de este western es que, simplemente, es un western.

martes, 16 de febrero de 2010

1992: El antiwestern

SIN PERDÓN

Título original: Unforgiven
Año: 1992
País: EE.UU.
Fecha de estreno en España: 25 de septiembre de 1992
Director: Clint Eastwood
Guión: David Webb Peoples
Música: Lennie Niehaus
Montaje: Joel Cox
Fotografía: Jack N. Green
Productor: Clint Eastwood
Compañía: Warner Bros./Malpaso Poroduction
Intérpretes: Clint Eastwood, Gene Hackman, Morgan Freeman, Richard Harris, James Woolvett, Saul Rubinek, Frances Fisher, Anthony James, Anna Thomson et al.

Ganadora de 4 Oscar: película, director, actor secundario, montaje

En Big Wiskey, un pequeño poblado del oeste de EE.UU., un forajido ha rajado la cara de una prostituta debido a un pequeño incidente. Como no ha muerto nadie y no era un bandido peligroso, Little Bill, el violento sheriff del lugar, les deja marchar, imponiéndoles una multa irrisoria. Incrédulas por la forma de actuar del sheriff, las meretrices deciden reunir un botín de 1000$ y pagárselos al hombre que mate a los que hicieron semejante fechoría. La recompensa llega a oídos de William Munny, el más peligroso y desalmado pistolero que anduvo por el antiguo oeste. Pero Will ya no es ni la sombra de lo que fue antaño. Totalmente reformado, deberá sacar adelante a sus dos hijos y a su granja, debido al fallecimiento de su esposa, la que logró alejarle de las armas y de todo ese mundo de perversión. Pero las cosas están difíciles desde que ella murió y necesita el dinero para comenzar de cero, así que Will no duda en volver a enfundarse las armas y resucitar el pistolero que estaba dormido en su interior.

Según las fuentes oficiales, han sido 3 los western que han ganado el Oscar a la mejor película, pero si he de ser sincero, de todas ellas solo reconozco una como tal. "Bailando con lobos", a pesar de desarrollarse en el oeste y aparecer indios, no es un western, pues no cumple con las convenciones del género. "Cimarrón", aunque sí se la pueda considerar un filme del oeste, sobre todo en su primera mitad, es más un filme histórico sobre el origen de la ciudad de Oklahoma que una peli del oeste como las que echan por las tardes en Telemadrid. Así que, de esas tres, tan sólo una puede considerarse 100% un western. Lo curioso es que "Sin perdón", la película a la que me refiero, no es precisamente un ejemplo del género, sino todo lo contrario: un filme que critica duramente todas las películas del oeste, lo que se conoce como un "western decadente".

Al igual que hiciera años después con "Gran Torino", Eastwood, uno de los directores más admirados actualmente, rueda una película para criticar una etapa de su vida o, mejor dicho, de su trabajo. El director reflexiona profundamente no sólo sobre todas las películas a las que se ha dedicado toda su vida, sino a una época mítica de la historia de su país. Y lo hace centrándose en el tema del a violencia, en la imposibilidad de abandonarla en un mundo tan salvaje como el oeste americano. Así tenemos personajes como el de Munny, que a pesar de ser el hombre más desalmado del mundo, deja de matar porque lo considera horrible, algo impensable en un vaquero de las pelis clásicas del género. Además, es todo un caballero, padre de familia, honrado, limpio. Incluso fiel a su mujer, aunque según mi punto de vista, en el momento en el que decide volver a matar, deja de serle fiel.

A lo largo del filme hay más personajes que representan esa antítesis del western clásico, como el de Kid, el prototipo de vaquero que a parte de ser miope no ha matado ni una mosca. También está el papel de Bob el Inglés, interpretado brillantemente por Richard Harris. El hombre inglés que se cree superior por ser británico, al que le parece bien matar, pero no hacerlo por cosas tan banales como una persona corriente o un presidente. Es un papel muy breve, completamente prescindible en la trama pero fundamental como crítica y para comprender la forma de actuar del personaje de Little Bill, el violento sheriff del lugar, que no acepta que la gente lleve armas de fuego en su ciudad para evitar muertes y masacre, cuando a parte de no lograr evitarlo, consigue empeorarlo todo, además de que él es el más salvaje de todos.

Del resto de apartados, destacar por ejemplo, la fotografía, con un prólogo y un epílogo preciosos, o la ambientación, así como la fenomenal dirección de Eastwood, que logra una intensidad y un ritmo impresionantes, no ya en las secuencias de acción, sino a lo largo de toda la película. Así que "Sin perdón", no sólo es un western, ni tampoco es un filme que da la vuelta completamente al género, sino una película intensa, muy entretenida y con una gran belleza. Si tiene todo esto y encima te hace pensar, no cabe duda de que "Sin perdón" es un filme de altura y una de las mejores películas de toda la historia del cine, por su calidad y por lo que significa.

lunes, 19 de octubre de 2009

1930/1931: Mucho más que un western

CIMARRÓN

Título original: Cimarron
Año: 1931
País: EE.UU.
Duración: 120 min
Director: Wesley Roggles
Guión: Howard Estabrook, según la novela homónima de Edna Ferber
Música: Max Steiner
Montaje: William Hamilton
Fotografía: Edward Cronjager
Productor/es: Wesley Ruggles y William LeBaron
Compañía: RKO
Intérpretes: Richard Dix, Irene Dunne, Estelle Taylor, William Collier jr., Nance O'Neil, Edna May Oliver, Roscoe Ates et al.

Ganadora de 3 Oscar: película, guión adaptado, decoración

Norteamérica, 1889. Yancey Cravat, un hobre de espíritu aventurero, vive con su esposa Sabra y sus hijos en la casa de sus millonarios suegros. Harto de estar encerrado allí mientras que el mundo entero se lanza a explorar los nuevos territorios del oeste, Yancey decide dejar la vida fácil y llevar a su familia con él a vivir a un pequeño pueblo del oeste. A pesar de ser ya conocido en la zona, Yancey encontrará dificultades, pero sus logros harán que, a lo largo de 40 años, la ciudad prospere, transformándose en el estado que todos conocemos hoy como Oklahoma.

Es curioso que en los más de 80 años de la historia de los Oscar tan sólo 3 western hayan ganado el premio a la mejor película. Pero si repasamos los tres títulos nos damos cuenta que son un tanto particulares: Bailando con lobos, la famosa película de Kevin Costner, no es el típico western que ponen todos los veranos, sino una película que se desarrolla en el oeste americano, pero sin duelos, sin sheriff, sin bar y lo más importante, sin John Wayne. Sin perdón sí que es un western a la antigua usanza, pero es más una crítica al género y con un estilo renovado. Y por último, la que nos ocupa, Cimarrón, no puede considerarse un western en su totalidad. Es cierto que gran parte de la película tiene todos los ingredientes del género, pero es que la película narra 40 años de la historia de un estado de Norteamérica ¿qué culpa hay de que a finales del siglo XIX existiera todavía el Far West? Así que, mientras gran parte del film es un western, la otra retrata una sociedad más evolucionada en el siglo XX. Así que se puede decir que Cimarrón, más que un western, es una película histórica.

Se podría decir que Cimarrón es el prototipo de película "oscarizable". Eso que entendemos hoy en día como la típica superproducción espectacular, estilo Lo que el viento se llevó, que arrasa en las nominaciones y tienen ese toque épico. De hecho, si a una película me recordó esta Cimarrón, fue a la mítica cinta de Victor Fleming, eso sí, con menos dinero. La película tiene la ampulosidad y la grandeza de ese tipo de dramas épicos, con grandes multitudes y una decoración espectacular (por la que ganó el Oscar), pero se nota que le faltan medios y quizá un poco de tiempo. Si este film hubiera sido realizado varios años después seguramente habría ganado mucho, sobretodo con la introducción del color.

Continuando con el tema, en Cimarrón se notan aún los restos de las expresivas interpretaciones de los actores del cine mudo, pero sus restos son tan nimios que se puede decir que esta es una película de transición en este aspecto. La anterior ganadora, la gran Sin novedad en el frente, aun guardaba, en la gran mayoría de sus intérpretes, esa excesiva actuación. En la posterior ganadora, de la que hablaré próximamente, esto ya no se nota. En Cimarrón solo aparece en el personaje protagonista, por medio de su actuación y también del maquillaje, algo exagerado.

Y precisamente, es el papel protagonista el mayor fallo de esta gran película. Yancey es el hombre perfecto: alto, fuerte, apuesto, rico, seductor, que se lleva bien con todo el mundo, con los buenos, con los malos, con los indios, y que tiene una familia ejemplar. Yo diría que incluso caga oro, como Tywin Lannister. Por si fuera poco, es profundamete creyente, tremendamente justo y completamente honrado. ¡Incluso tiene un hijo geólogo! ¿qué más se puede pedir? Es más que un héroe, es un superhéroe. El superhéroe de Oklahoma. Todo lo que hace lo hace bien, incluso si está mal. Tiene algunas actuaciones un tanto dudosas, pero no pasa nada. Abandona a su mujer diez años, pero cuando vuelve se le perdona. Defiende a una prostituta a la que todo el pueblo odia, pero da igual, ¡es Yancey Cravat! Es un personaje tan irreal que uno no acaba de creérselo y esto, siendo el protagonista, hace que el espectador se tome la película en vano y no se crea casi nada de lo que cuentan. Si fuese un poco más humano (me refiero a un poco más imperfecto, porque Yancey rezuma humanidad por todos los orificios de su cuerpo) sería todo mucho más creíble.

No obstante, este no es defecto suficiente para que Cimarrón sea una mala película, que no lo es. Es una grandísima película, muy entretenida, que sorprende al cambiar de género a lo largo del metraje, con una dirección artística de quitarse el sombrero, buenas interpretaciones y una historia que va desde la justicia, hasta la igualdad de razas, pasando por el poder de la mujer en el mundo y demás temas. Una película que no sólo no aburre, sino que entretiene y conmueve. De obligada visión, eso sí, si podéis haceros con ella (sólo está editada en DVD en los Estados Unidos de América, pero subtitulada en nuestra lengua).

lunes, 24 de noviembre de 2008

Despropósito total

APPALOOSA

Título originial: Appaloosa

Año: 2008
País: EE.UU.
Duración: 120 min.
Fecha de estreno en España: 21 de noviembre de 2008
Director: Ed Harris
Guión: Ed Harris y Robert Knott
Música: Jeff Beal
Reparto: Ed Harris, Viggo Mortensen, Jeremy Irons, Renée Zellweger, Ariadna Gil et al.
Compañía: New Line Cinema/Groundswell/Axon Films

Virgil Cole y Everett Hitch son dos amigos y pistoleros que recorren todos los rincones del lejano oeste repartiendo justicia allá donde la necesiten. Su próxima parada es Appaloosa, un pueblo amenazado por Randal Bragg y su banda de delincuentes. Virgil y Everett han sido contratados por los altos cargos del poblado para investigar el paradero del sheriff, el cual fue visto por última vez en los territorios de Bragg. Estos sospechan que él le mató, con lo que los dos pistoleros deberán darle caza. Pero cuando llega al pueblo la hermosa Allison French, Virgil sentirá algo por ella, lo que significará cambios importantes en la vida de los dos pistoleros y del pueblo en general.

"Qué bonito es el amor entre hombre y mujer. Entre mujer y mujer. Entre mujer y caballo". Esta frase pronunciada por un borracho en mitad de un parque ilustra, quién me lo iba a decir, lo que es "Appaloosa", una historia de amor entre un hombre, una mujer y en la que aparecen caballos. Eso es el último trabajo de Ed Harris como director. Y bueno, decir que es un romance en el far west es decir mucho, porque todavía estoy pensando lo que es "Appaloosa". No sé todavía lo que el director de "Pollock" ha querido contar. Lo único que tengo claro es que es una de las peores películas que he visto en mucho tiempo y que nunca he sufrido tanto en el cine como al ver este filme.

"Appaloosa" es el segundo trabajo de Ed Harris como director, lo que me parece una temeridad afrontar un western con la escasa experiencia con las cámaras que posee el cineasta. Y no sólo trabaja como director, sino también como actor y como co-guionista, lo que es el principal problema. Actualmente parece que la única forma de hacer un western decente es mamar del propio género, como hicieron Eastwood y Leone, o coger un filme antiguo y rehacerlo, como hizo James Mangold con esa obra maestra titulada "El tren de las 3:10". Pero Ed Harris no tiene ni lo uno ni lo otro, simplemente se ha limitado a verse todos los western más famosos y apuntar en un papel los tópicos del género. Eso no está mal del todo, pues cuando uno va al cine a ver un western quiere ver todos los tópicos, el problema está en que Harris no los profundiza y los mete en la película sin ton ni son, sin ningún tipo de enlace ni importancia en el filme, haciendo casi más importante la historia de amor que la caza de los bandidos.

Así tenemos un filme con todos los tópicos, pero sin profundidad ni fuerza, tanto en la narración como en la ambientación. Lo primero hace que la película sea inusualmente lenta para un western. Es cierto que hay películas del oeste que son muy lentas, podemos poner algunas de Sergio Leone, o incluso "Grupo Salvaje" de Peckimpah, pero todas ellas tenían algo por lo que te llamaban la atención: una música formidable, una contundencia narrativa que te hacía ponwerte en tensión, escenas de persecuciones largas e intensas, tiroteos, asaltos a bancos, primeros planos de los malos con la música de Morricone... pero nada de eso ocurre en "Appaloosa". No existe tensión narrativa a la que aferrarte, ni escenas de acción. Es todo con un ritmo muy muy lento que no te entretiene ni siquiera por los elementos secundarios como la música o la fotografía. La música es absolutamente horrible, un ejemplo de cómo no debe componerse una banda sonora y no debe montarla con la imagen. La fotografía es muy bonita, realmente lo mejor del filme, pero el destartalado montaje no te permite recrearte en las imágenes. Además algunas de estas son absolutamente innecesarias y completamente prescindibles, otras están mal rodadas como la escena de las botas y otras, las que están bien rodadas, están montadas por un editor que le deben dar síncopes, porque la transición entre algunas escenas parecía que te deben una bofetada.

Pero no debo dejar de lado la ambientación, la cual parece sacada de una obra de teatro. El pueblo de Apaloosa parece dos casuchas de atrezzo puestas en mitad del desierto y tres o cuatro carros que pasan por allí. Algo impropio para un pueblo con la suficiente categoría como para albergar una estación de ferrocarril. En definitiva, el decorado no tiene la profundidad que tiene el resto de películas del oeste, lo que impide, por ejemplo, los grandes planos generales que hacen disfrutar aun más de la fotografía, ni la sensación de profundidad necesaria para dfar solided al universo en el que se desarrolla la película. Todo el metraje parece que es una especie de representación teatral cutre al aire libre y eso, para tratarse de Hollywood, es para encerrarles.

Es entonces cuando el espectador se tiene que refugiar en otros aspectos del filme para poder soportar las dos horas de película. Aún queda la esperanza de un guión bien escrito y unas interpretaciones buenas, pero este no es el caso. El guión, como he comentado antes, está formado por retales de tópicos del western, sin poner énfasis en los personajes, ni en las situaciones. El señor Harris dice tiene que haber un tren, pues hay un tren. Tiene que haber indios, pues pone indios. Tiene que haber un duelo, pues pone un duelo. Todo ello sin pensar que debe haber una relación entre esas situaciones y un sentido en todo lo que ocurre, pero no lo hay. Además de ser todas las situaciones bastante predecibles.

Para rizar el rizo interviene en pantalla el personaje de la Zellweger que es de vital importancia pero está muy mal narrado. No sabemos sus motivaciones, ni por qué llega allí, pero en una escena se nos muestra su forma de actuar, la escena del río, una de las pocas imprescindibles del filme. Ni siquiera está bien interpretado por la actriz, que no hace más que poner una sucesión horrible de carusas y de morritos que resultan insoportables. El personaje de Ed Harris no está mal, pero esa idea de que sea un inculto y no conozca las palabras que deba emplear no le pega. Viggo Mortensen lo hace bastante bien, pero el director de maquillaje y de verstuario ha hecho con él estropicios. No quiero decir que esté feo, eso que lo digan las mujeres, pero que su forma de actuar, su cara afilada e impoluta y esa barba parece más el estilo de un mosquetero que la forma de actuar de un rudo pistolero, por muy culto que sea. Un personaje mal ideado. Sobre el personaje de Ariadna Gil no sé que decir, proque sale tan poco que no da tiempo a saber cómo actúa. Totalmente prescindible. Afortunadamente es Jeremy Irons el que aporta algo de calidad en las interpretaciones, creando un Bragg bastante interesante.

En resumidas cuentas, y para concluir, decir que "Appaloosa" es una de las mayores decepciones de este año. Un filme sin ganas, sin rumbo y sin presupuesto, hecho sólo por el gusto de Harris y Mortensen de trabajar juntos. Una película aburrida, tediosa, que podía haberse contado en apwenas una hora pero lo hace el doble y de las que sólo merece la pena la escena inicial de presentación del malo y la final, junto con un par de escenas curiosas. Una triste tarde de cine en la que lo mejor fue la taquillera que nos vendió las entradas, que tenía una cara preciosa. No niego la buena intención de Harris a la hora de llevar a cabo la película, pero como reza un adagio español, si n o sabes torear ¿pa qué te metes?

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Hay trenes que conviene no dejar escapar

EL TREN DE LAS 3:10

Título original: 3:10 to Yuma
Año: 2007
País: EE.UU
Duración: 120 min.
Estreno en España: 5 de septiembre de 2008
Director: James Mangold
Guión: Dereck Hass, según un guión anterior de Halsted Welles y Michael Brandt
Música: Marco Beltrami
Reparto:
Christian Bale, Russel Crowe
Productora: Relativity media, Tree Line Films

Dan Evans es un granjero de Arizona que pasa por una mala racha. A la sequía y la enfermedad de su hijo se le suma que el ferrocarril va a pasar por sus tierras, con lo que los constructores intentan hacerle la vida imposible. Tras ser incendiado su granero Dan viaja a la ciudad para ir a ver al jefe de los ferrocarriles y llegar a un acuerdo, pero allí conoce a Ben Wide, un sanguinario forajido que es capturado por las autoridades. Tras apresarle deberán llevar a Wide al tren de las 3:10 que lleva a la prisión de Yuma, con lo que un grupo de hombres deberá custodiar a Wide hasta la estación. Desesperado por su situación, Evans acepta tan peligrosa misión a cambio de una cuantiosa suma de dinero, sin importarle el peligro que su misión conlleva.

El western es un género que consiste en crear, a partir de un guión simplísimo, una obra maestra. Quizá por eso no esté de moda ese género pues si se tiene un guión muy simple te acusan de falta de imaginación y, además, es muy difícil crear una obra maestra. Así tenemos westerns dignos que se cuentan con los dedos de una mano, como "Sin perdón", "Open Range"o "El tren de las 3:10". Y es este último un caso sorprendente pues uno no se explica como semejante peliculón (con las mayúsculas más grandes que existan), con semejantes actores se haya estrenado un año después en España y, lo peor, haya pasado sin pena ni gloria por los Oscars, siendo junto con "No es país para viejos", la mejor película del año pasado.

Puede que suenen exageradas estas palabras, pero son ciertas. "El tren de las 3:10" es una obra maestra, un western portentoso hecho a la antigua usanza pero actualizado, con la violencia y acción que caracteriza al cine actual. Se puede decir que es una mezcla de los westerns de Sergio Leone y "Sin Perdón", de Eastwood. No solo no aburre en ningún momento, sino que la película emociona e impresiona, por su intensidad y por su belleza. La fotografía y la música son geniales, al igual que la impresionante ambientación, pero es la dirección la que hace que, de un guión simplísimo, salga una película grandísima.

Los actores son otro tema para hablar. Mucho se ha dicho de los papeles. Que si estos estaban cambiados, que si Wade era mejor para Christian Bale y viceversa... No se que tal funcionaría así, pero lo cierto es que los dos actores lo bordan, cosa lógica teniendo en cuenta que Russel Crowe y Christian Bale son actualmente dos de los mejores actores del momento. Llenan a su personaje de un carisma que hace que te identifiques con ellos de forma inmediata. Es interesante ver la doble morar le los personajes, cómo Wade, que tras su faceta de hombre rudo y violento hay un hombre con una gran sensibilidad.También llama la atención como las intenciones iniciales de Evans cambian a medida que transcurre el filme.

Y se llega al final y uno se da cuenta de que falta algo. Falta esa escena en la que uno se carga a todos o ese final portentoso que se quedará siempre en tu retina. Pero no os preocupéis, pues seguro que llega. La parte final del pueblo es grandísima. Recuerda a "Solo ante el peligro" y al final de "El hombre que mató a Liberty Vallance". La última escena, con el tren marchándose, es de los mejores finales que se han visto en el cine y recuerda al famoso final de esa obra maestra titulada "Centauros del desierto".

Por eso, cuando uno sale del cine de ver "El tren de las 3:10", sale con una gran sensación de placer, de haber visto algo grandioso. Pero también con una sensación de amargura, de desasosiego, al ver cómo la pésima distribución de la película ha hecho que este filme pase sin mucho ruido por las carteleras de este país. Una absoluta vergüenza pues, como la vida misma, hay trenes que es mejor no dejar escapar nunca, y el que lleva a Yuma es uno de ellos.