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jueves, 30 de diciembre de 2010

Woody Alice


ALICE


Título original: Alice
Año: 1990
País: EEUU
Duración: 100 min
Director: Woody Allen
Guión:
Woody Allen
Fotografía: Carlo Di Palma
Música: Varios (Woody's Cocktail)
Reparto: Mia Farrow, William Hurt, Alec Baldwin, Caroline Aaron, Blythe Danner, Judy Davis, Joe Mantegna, Bernadette Peters, Cybill Shepherd, Patrick O'Neal, Lisa Marie
Commpañía: Orion/Columbia
Mi puntuación filmaffinity: 8
Puntuación filmaffinity: 6,8

Estaba yo empezando a ver esta película cuando he caído en la cuenta de que aún no tenemos ninguna crítica de Woody Allen en Ni media palabra. Con humildad, pues, me animo a romper el hielo con una de sus películas no tan conocidas: Alice.

En cierto sentido Alice es Woody Allen en estado puro. Entre drama y comedia (quizás más bien esto último), tiene toques delirantes, casi absurdos, gags de humor terriblemente brillante y ácido. Todo esto como sin que nos demos cuenta de que la película, en realidad, trata de temas profundos, muy serios. En definitiva, de cómo pasar un buen rato a la vez que podemos reflexionar sobre quiénes somos y qué es lo que hacemos con nuestras vidas.

Woody Allen trata de los asuntos más íntimos, de lo más profundo y sutil de las relaciones humanas, pero de una forma en que las mayores tragedias pierden trascendencia, como queriendo decir "ey, no importa a dónde hayas llegado, la vida sigue: disfruta". De forma algo más explícita este mensaje está presente en muchas de sus películas, como la reciente e hilarante Si la cosa funciona.

Pero cómo hablar de Woody Allen sin mencionar el aspecto sonoro. Como de costumbre, toda la película es un auténtico espectáculo del mejor jazz, combinado sabiamente con chispas de música clásica. No en vano el propio Allen es clarinetista semi-profesional.
Mención especial al Doctor Yang y su clínica.

En definitiva, una delicia. Quizás no sea uno de sus trabajos más sesudos o académicos, ni tampoco una de sus comedias más declaradamente disparatadas, por no mencionar que el genial Allen no actúa en esta ocasión (y, sin embargo, es una de las pocas veces en que no lo he echado en falta... hasta ahora mismo no había caído en ello), pero encuentro el conjunto de lo más convincente, toda una muestra de buen cine. Y es que resulta increíble el número de grandes películas que acumula el director quien, a mi juicio, es de lejos uno de los mejores directores de todos los tiempos. En fin, esta u otra, no pierdan tiempo en explorar la increíble obra de Woody Allen, todo un regalo.

lunes, 1 de marzo de 2010

2002: Dios bendiga Illinois

CHICAGO

Título original: Chicago
Año: 2002
País: EE.UU.
Duración: 108 min.
Fecha de estreno en España: 7 de marzo de 2003
Director: Rob Marshall
Guión: Bill Condon, según el musical homónimo de Bob Fosse y Fred Ebb
Música: John Kander y Danny Elfman
Montaje: Martin Walsh
Fotografía: Dion Beebe
Productor: Martin Richards
Compañía: Miramax
Intérpretes: Renée Zellweger, Catherine Zeta-Jones, Richard Gere, Queen Latifah, John C. Reilly, Christine Baranski, Taye Diggs et al.

Ganadora de 6 Oscar: película, actriz secundaria, dirección artística, montaje, vestuario, sonido

Roxie Hart es una joven del Chicago de los años 20 cuyo mayor sueño es ser una cantante de cabaret, como su gran ídolo Velma Kelly. Por esta razón engaña a su marido con Fred Casely, un hombre que dice tener contactos en las altas esferas que podrán colocar a Roxie. Pero tiempo después descubre que todo es falso, que Fred no conoce a nadie del espectáculo y que sólo lo dijo para acostarse con ella. Roxie no se lo toma demasiado bien y mata a su amante, con lo que es encarcelada bajo la amenaza de acabar en la horca. Para salir de su delicada situación, Roxie deberá contratar a Billy Flynn, un famoso abogado experto en crímenes pasionales, que se conoce al dedillo el mundo judicial de la época, lo que le ha permitido que nunca jamás pierda un juicio.


Tras el estreno en 2001 de la abominable "Moulin Rouge" parecía que el musical se había puesto de moda otra vez. Si bien la película de Luhrban no alcanza la suficiente calidad, si es que tiene alguna, para relanzar con seguridad un género ya perdido, es cierto que su enorme éxito demostró que este género no estaba tan dormido como muchos pensaban. Esto mismo pensó Rob Marshall, un joven director que debutó en la gran pantalla con una deslumbrante y divertidísima sátira sobre el espectáculo que originaba el crimen durante los años 20: "Chicago", una auténtica delicia de musical.

Es cierto que ese año estuvieron nominadas muy buenas películas, como la desoladora "El pianista", la genial "Gangs of New York", o la segunda parte de la saga del anillo. Pero ¿qué fue lo que hizo que entre todas estas ganase un musical 34 años después de "Oliver!"? A parte de otros factores que algunas veces no comprendo, fue el enorme éxito y, por qué no, la gran calidad de "Chicago" la que hizo que mereciera el Oscar a la mejor película. Y es que, aunque pueda parecer que es una mala película, o que es una crítica bastante subjetiva debido a mi amor por los musicales (amo más a Scorsese, así que no tiene sentido este argumento), "Chicago" es una auténtica maravilla.

El filme no es como los musicales al uso. No se parece a "Sonrisas y lágrimas", "Cantando bajo la lluvia" o "West side story". Es un musical que sigue la escuela de "Cabaret", donde las canciones se representaban en el escenario, delante de un público, y no en mitad de la calle, dando saltos y brincos sin sentido. Con esto se gana bastante en realismo. Pero Marshall va más allá y da un enfoque narrativo a este estilo de musical. Como si de una voz en off se tratase, los números musicales de "Chicago" son utilizados para expresar los anhelos y pensamientos de los personajes, de tal forma que, si en otras películas del género podíamos prescindir de las canciones, metidas al tuntún, aquí son fundamentales para saber lo que piensa cada personaje en cada momento.

Tampoco las coreografías y los decorados de estos números están realizados al azar, sino que tienen sentido narrativo. Así, en la canción "Roxie", en la que la protagonista canta una canción sobre sí misma, el decorado se llena de espejos que la reflejan a ella, pues es ella lo que realmente importa. En el genial tema "We both reached for the gun", que tenéis arriba, vemos a los periodistas y la propia Roxie como títeres controlados por Billy Flynn, algo que ocurre en la realidad de los personajes.

Otro atractivo que tienen los musicales, a parte de las canciones, que en el caso de "Chicago" son todas fabulosas, es ver a un grupo de intérpretes que dudábamos de sus cualidades vocales verles cantar y bailar estupendamente bien. En este caso, si nos sorprende ver danzar a la despampanante Catherine Zeta Jones teniendo en cuenta sus inicios como cantante y baliarina en el teatro, contemplar atónitos lo bien que se desenvuelve Richard Gere en el escenario te puede hacer entrar en un estado de schock. Sus dos únicos números musicales son, a mi juicio, los mejores temas de toda la película. Renée Zellweger, aun con las mismas carusas que siempre pone, está espléndida, aunque estaría mejor con unos pocos kilos de más. Queen Latifa, no sé por qué, no me sorprende tanto, y John C. Reilly protagoniza un curioso y elegante número musical. Todos ellos están espléndidos y sorprenden gratamente.

Las partes intermedias entre número y número, lo que se puede considerar película en sí, no desentona en absoluto con los números musicales, ensartando estos últimos de forma tan elegante y certera que a penas llama la atención. Merecidísimo Oscar al montaje.

Con todo, aunque pueda parecer un filme menor por tratarse de una comedia musical, "Chicago" tiene muchísimos méritos que la hacen digna ganadora del Oscar de este año: unas canciones estupendas, una escenografía impecable, unos actores en estado de gracia, un guión muy simpático y una fuerza y vitalidad impresionantes, que hicieron, esta vez sí, que el musical volviera a renacer. Después de esta llegaron otros muchos filmes del género, como "Los productores", "Sweeney Todd" o "Mamma Mía", siendo esta última la única que se acerca a la sensación de disfrute de "Chicago", pero sin la elegancia visual de la peli de Marshall. Ni siguiera el propio director, con su último trabajo, ha podido igualar la frescura de su primer film. Y es que "Chicago" se puede considerar un milagro, al triunfar en una época poco proclive para hacerlo. Que Dios bendiga Illinois.

viernes, 26 de febrero de 2010

1999: Espectacular

AMERICAN BEAUTY

Título original: American Beauty
Año: 1999
País: EE.UU.
Duración: 116 min.
Fecha de estreno en España: 28 de enero del 2000
Director: Sam Mendes
Guión: Alan Ball
Música: Thomas Newman
Montaje: Tariq Anwar y Christopher Greenbury
Fotografía: Conrad L. Hall
Productores: Bruce Cohen y Dan Jinks
Compañía: Dreamworks
Intérpretes: Kevin Spacey, Annette Bening, Thora Birch, Allison Janney, Peter Gallagher, Mena Suvari, Wes Bentley, Chris Cooper et al.

Ganadora de 5 Oscar: película, director, guión, actor, fotografía

Lester Burnham es un padre de familia común, con una hermosa mujer y una hija adolescente con los típicos problemas de su edad. Pero eso es lo que aparenta ser, pues en realidad es un mindundi, con una familia que le considera un pelele y con un trabajo que no le llena. Por eso, el día en que conoce a una amiga de su hija, una lolita que presume de todos sus ligues y que se fija en él, Lester decide que todo va a cambiar, que va a abandonar esa vida de falsas apariencias y dedicarse a hacer lo que él quiera, sin nadie que le someta.

Lo normal siempre ha sido que la primera vez que alguien realiza algo no lo haga del todo bien, pues le falta experiencia. En el cine eso puede ser un problema, pues de ser así, todos creerán que eres uno del montón y nadie confiará en ti. Por eso hay que hacerlo bien. Lo curioso es que muchos de los directores debutantes, en los últimos años, han hecho películas realmente impresionantes. No está lejos el ejemplo de Neil Blomkamp con "District 9", que ha logrado colarse entre las 10 nominadas al Oscar a la mejor película. Pues 10 años antes, otro director no americano asombró al mundo con su primera película, "American Beauty", un filme que asesina sin piedad el estilo de vida Made in USA.

Es curioso que tenga que ser un inglés el que hable de la vida americana. Y es curioso también que un director con la elegancia y el gran estilo visual de Sam Mendes venga del mundo del teatro, donde las cámaras no intervienen para nada. Por eso sorprende que un director como él, además debutante, consiga realizar una película con tan exquisito gusto como "American beauty". A pesar de que el de la cámara es un mundo que se supone desconocido para él, lo maneja de una forma espléndida. Pero tampoco se desprende de lo que sabe y lo que mejor controla son los actores, que en este caso son la salsa de la película.

"American beauty" es una película de esas que llaman coral, en la que el peso de los actores, tanto de los principales como de los que no lo son tanto, es muy importante. Y es que, a pesar de que el protagonista es Lester, un inconmensurable Kevin Spacey, y su esposa (magnífica Annette Bening) y su hija podrían considerarse los segundos protagonistas, el resto de personajes tienen la misma o parecida importancia que el resto. Así, el personaje de Ricky, recreado por un genial West Bentley, es un personaje crucial para la película, así como Frank, el padre de este, interpretado por un soberbio y enigmático Chris Cooper, o Angela, la amiga de la hija de Lester. Todos tienen su impronta, sin poder despreciar a ninguno de ellos. Y esto es porque todos ellos son absolutamente raros, personas que son de una forma pero aparentan otra. Quizá el único que se salva de todos estos es Ricky, el único que no se camufla.

Y es que sobre eso habla "American beauty", sobre las apariencias, sobre los trajes que se pone la gente día a día para aparentar lo que no son. Se disfrazan como si todos los días fuera carnaval. Por eso, el guionista no duda en desnudarles y dejarles a la vista de todos, en un guión magistral en todos los aspectos, tanto en los diálogos, como la historia y en la construcción de los personajes. Además, se nos desvela el desenlace desde el inicio, creando un efecto curioso al final del filme. Desde el propio Lester nos dice que va a morir, pero ninguno sabemos cómo, con lo que, en los minutos finales, la película parece una historia de Agatha Christie, con pistas falsas y sorpresa final incluidas.

"American beauty" es, además un filme lleno de símbolos y metáforas. La belleza está representada con pétalos de rosa, particularmente una rosa típica de EE.UU. que da nombre a la película (¡toma doble sentido!). Lester, Rick y su hija Jane, los únicos personajes auténticos, son los únicos que aparecen desnudos en algún momento, metáfora de que se han librado de sus vestiduras. De hecho, el momento en el que Lester cambia es cuando está en el garaje haciendo pesas como Dios lo trajo al mundo. Otros personajes, como Carolyn, la mujer de Lester, aparece semidesnuda (la escena de la cama con su amante), sólo con una blusa, mostrando que ha logrado evadirse de la realidad, pero no del todo. Y así un montón de incógnitas más, que os dejo para vuestro disfrute, pues "American beaty" es una película plenamente disfrutable, impresionante, atrevida, mordaz, políticamente incorrecta y no se cuantas cosas más. Mendes se convirtió, de la noche a la mañana, en uno de los más importantes directores de Hollywood. Ganó el Oscar con su primera película, su siguiente trabajo fue una maravilla ¡y en cima está casado con a Kate Winslet! Los hay con suerte.

jueves, 25 de febrero de 2010

1998: El amor a escena

SHAKESPEARE IN LOVE

Título original: Shakespeare in love
Año: 1998
País: EE. UU.
Duración: 120 min.
Fecha de estreno en España: 12 de marzo de 1999
Director: John Madden
Guión: Mark Norman y Tom Stoppard
Música: Stephen Warbeck
Monaje: David Gamble
Fotografía: Richard Greatrex
Productores: Donna Gigliotti, Mark Norman, David Parfitt, Harvey Weinstein y Edward Zwick
Compañía: Universal Pictures/Miramax Films
Intérpretes: Gwyneth Paltrow, Joseph Fiennes, Tom Wilkinson, Geofrey Rush, Ben Affleck, Judi Dench, Imelda Stauton, Colin Firth et al.

Ganadora de 7 Oscar: película, guión, actriz, actriz secundaria, música, vestuario, dirección artística

En la Inglaterra del Siglo XVI dos teatros rivalizan entre sí. Uno de ellos es regentado por Henslowe, un hombre acosado por sus deudores, a quienes promete que tiene una obra nueva con la que podrán recuperar el dinero perdido. Logicamente es uan trola, pues no tiene ninguna obra y para colmo, su escritor, un tal William Shakspeare, ha perdido la inspiración. Una noche, cuando el dramaturgo persigue a un fabuloso actor para su nueva obra, conoce a Viola, una hermosa joven de alta cuna de la que sentirá fascinación. A pesar de que ella está a punto de casarse con un noble arruinado, los dos viven una intensa y secreta historia de amor, la cual servirá de inspiración al escritor para crear su obra más conocida: "Romero y Julieta".



1998 fue un año muy curioso para los Oscar, pues tres de las 5 nominadas eran filmes con una guerra como tema central. "La delgada línea roja", de Terrence Malick, uno de los mejores filmes de todos los tiempos, "Salvar al soldado Ryan", una cuasi obra maestra de Steven Spielberg, y "La vida es bella", un milagro cinematográfico de Roberto Benigni, se disputaban entre sí la ansiada estatuilla. Pero tanta guerra, tanta violencia y tanta tristeza debió pasar factura a los académicos, que prefirieron premiar a una comedia de enredo en lugar que un film bélico. La afortunada fue "Shakespeare in love", una simpatiquísima película.

Se puede discutir que el premio a la mejor película no lo mereciera (de hecho, el de mejor director fue para Spielberg), pero lo que sí merecía con creces era el premio por su guión. Aunque lleno de frases sacadas de las obras del escritor británico, también posee unos diálogos originales con una belleza y musicalidad tal que no tienen que envidiar a los poemas del propio Shakespeare. Junto a estas frases, la historia está llena de líos amorosos, enredos, peleas y engaños, al estilo de las comedias de enredo de los mejores dramaturgos. Así, "Shakespare in love" podría considerarse como una comedia digna de ser interpretada en un teatro.

Como en todas las obras teatrales, otro pilar fundamental son los intérpretes y esta película los tiene a puñados y todos lo hacen fenomenal. La gran colección de estrellas cinematográficas no sólo están para captar espectadores, sino que realizan un trabajo soberbio. Joseph Fiennes, hermano del también actor Ralph Fiennes, está muy convincente en su papel de un Shakespeare joven y apuesto, quizá un poco histriónico, pero eficaz. Ben Affleck y Geofrey Rush no están nada mal y Judi Dench, interpretando a la reina de Inglaterra, ganó el Oscar a la mejor actriz secundaria, siendo la única intérprete que ha ganado este premio representando un personaje que sale menos de 10 minutos en pantalla. Pero la que destaca por encima de todos es la guapísima Gwyneth Paltrow, hija predilecta de Talavera de la Reina y grandísima actriz, que realiza un papel inmenso, en el que tiene que hacer algo realmente difícil: interpretar a un intérprete, encima del sexo contrario. Es imposible no enamorarse de ella desde el primer momento.

A parte, la genial dirección artística, el vestuario y maquillaje, y sobre todo la magnífica banda sonora, merecedora con creces del Oscar, hacen de "Shakespeare in love" una auténtica delicia. Un filme muy simpático, vivaz y original, que contribuye a que la historia de amor, en lugar de resultar ñoña y repelente, resulte atractiva e interesante. Es cierto que no le llega a la altura del betún a "Salvar al soldado Ryan", pero eso no quiere decir que "Shakespeare in love" no sea un películón. Es que, simplemente, la obra de Spielberg es algo de otro mundo, inigualable.

sábado, 23 de enero de 2010

Un mal aterrizaje

UP IN THE AIR

Título original: Up in the air
Año: 2009
País: EE.UU
Duración: 110 min.
Fecha de estreno en España: 22 de enero de 2010
Director: Jason Reitman
Guión: Jason Reitman y Sheldon Turner
Música: Rolphe Kent
Montaje: Dana E. Glauberman
Fotografía: Eric Steelberg
Productores: Jason Reitman, Ivan Reitman, Jeffrey Clifford y Daniel Dubieki
Compañía: Paramount Pictures/The Montecito Picture Company/DW Studios/Cold String Pictures
Intérpretes: George Clooney, Vera Farmiga, Anna Kendrick, Jason Bateman, J. K. Simmons, Danny McBride, Chris Lowel et al.

Ryan Bingham es un experto en rescindir contratos que debe viajar por todo el país despidiendo a aquellos empleados que el director de la empresa no se atreve a echar. Su trabajo hace que su vida esté en el aire, en los hoteles y en los aeropuertos, mientras que tan sólo está en su casa un mes al año. Sin embargo, a diferencia del resto de personas, esa es su mejor vida: viajar, conocer gente nueva, coleccionar puntos en sus tarjetas, tener el mejor trato en todos los hoteles, y además es un número uno en su oficio. Pero todo cambia cuando llega a la empresa una joven emprendedora llamada Natalie, que implanta un sistema de despido por videoconferencia. Eso supone el cese de los viajes que tanto ama Ryan y, por lo tanto, la pérdida de su vida. Este considera que la joven tiene buenas ideas, pero no conoce el mundo del despido y por eso no cree adecuado el nuevo sistema. Así, su jefe decide que Ryan se convierta en el maestro de Natalie, viajando juntos por EE.UU. para enseñarle los secretos de su profesión.

Hay un genial sketch de los Monty Python en el que un vendedor de enciclopedias se hace pasar por ladrón para que la dueña de la casa le deje entrar y así, una vez dentro, le venda una enciclopedia. Algo similar ocurre con "Up in the air". Se nos vende como una comedia sobre la crisis económica y sus consecuencias, pero una vez que hemos sucumbido a sus encantos nos encontramos con algo bien distinto: un drama sobre la importancia de la vida en familia. Por eso, independientemente de que se esté a favor o no del tema, uno acaba un poco decepcionado, pues la película no ofrece lo que se vende. Al menos, para el público masculino, porque las féminas (y, por qué no, los espectadores homosexuales) van a ir a ver la película por George Clooney. De hecho, en la butaca de al lado había sentada dos abuelitas y no creo que hayan acudido al cine porque les fascina la cinematografía de Jason Reitman.

Otro factor desfavorable para esta película es que parece como si estuviera contado en bloques y pivotara entre una historia y otra, sin centrarse en ninguna de las dos y sin encontrar la fluidez en sus enlaces, como si fueran dos historias aisladas una de la otra. Y es que, de hecho, el propio trabajo de Ryan (sorprendente parecido a "Ryanair") de despedir a trabajadores es completamente prescindible teniendo en cuenta que no es el principal tema. Vamos, que podría ser viajante de wisky y la película sería la misma. Y esto es así porque se le da una importancia nula a lo que suponen los despidos. Esto es un aspecto que a mucha gente le ha mosqueado, que la película trivialice un tema tan dramático e importante como los despidos. Yo no lo creo así, y esto se demuestra en la escena final, prescindible para algunos, pero que para mí resume lo que quiere decir esta película: una secuencia en la que salen distintos empleados que acaban de ser despedidos diciendo que su trabajo no importa mientras tengan una familia o alguien a su lado.

Pero no todo son desgracias en "Up in the air". El guión es fabuloso y el ritmo, aunque comienza frenético al inicio, va decayendo hacia el soso final. Los actores están muy bien. George Clooney interpreta lo que él es, un galán seductor, y lo hace de maravilla. Sorprende Vera Farmiga, que interpreta al alter ego de Ryan pero con vagina (esto lo dicen en la película) además de ser guapísima, y Anna Kendrick está también muy bien en su papel de joven idealista. Reitman también deja su granito de arena, pues emplea todos los recursos a su disposición para crear una película muy elegante, muy bien rodada y muy ágil en algunos momentos, sobretodo al inicio, con los títulos de crédito y en las secuencias en las que Ryan hace las maletas y pasa los controles del aeropuerto. Son escenas genialmente rodadas y coreografiadas, que demuestran el automatismo y la facilidad del protagonista en estas lides.

Así que "Up in the air" es una buena película, muy bien escrita y rodada, con planos muy elegantes y una fotografía muy buena estética y narrativamente hablando (imágenes muy vacías para representar la soledad de Ryan y planos muy llenos y coloridos en la secuencia de la boda de su hermana). Pero es una película que decepciona temáticamente, por ir esperando una cosa distinta a la que te ofrecen, por decaer el ritmo casi al final y porque trata un tema que hoy en día no está en demasiada consideración. Una película muy muy bien realizada pero que puede llegar a disgustar y decepcionar. Tiene ese aroma de película oscarizable, pero no demasiado, con lo que si lo gana será porque sus rivales serán peores, no porque sea la mejor.

lunes, 18 de enero de 2010

Stranger than Fiction

MÁS EXTRAÑO QUE LA FICCIÓN


Título original: Stranger than fiction
Año: 2006
País: EE.UU.
Duración: 113 min.
Director: Marc Forster
Guión: Zach Helm
Compañía: Columbia Pictures
Intérpretes: Will Ferrel, Maggie Gyllenhaal, Emma Thompson, Dustin Hoffman

Harold Crick es un agente del Fisco, que vive encorsetado en una rutina monótona y espartana. Todas las mañanas despierta a la misma hora, se cepilla los dientes el mismo número de veces, come a la misma hora, cena a la misma hora y se acuesta a la misma hora.

Una mañana, sin embargo, la vida de Harold cambia irremediablemente cuando empieza a escuchar una voz femenina que, como narradora omnisciente, describe cada una de sus acciones; como si el Sr Crick fuese el personaje protagonista de una novela.

Una de mis comedias preferidas, magistralmente interpretada por Will Ferrell y secundado por dos de los más grandes actores de la generación pasada: Dustin Hoffman, interpretando a un peculiar profesor universitario de literatura, y Emma Thompson, la novelista responsable de todo el desaguisado.

Perfecta en el desarrollo, con un espléndido guión y muy original en el estilo del rodaje (Marc Forster es un ingenioso director que nos ha deleitado con films como Finding Neverland o Monster's Ball que, si bien un tanto sobrevaloradas, no dejan de ser buenas películas), "Stranger than Fiction" es una película redonda que es imposible que no guste.

viernes, 15 de enero de 2010

1977: ¡Transespléndida!

ANNIE HALL

Título original: Annie Hall
Año: 1977
País: EE. UU.
Duración:89 min.
Fecha de estreno en España: 22 de febrero de 1978
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen y Marshall Brickman
Montaje: Ralph Rosemblum
Fotografía: Gordon Willis
Productor: Charles H. Joffe
Compañía: United Artists
Intérpretes: Woody Allen, Diane Keaton, Tony Roberts, Carol Kane, Paul Simon, Janet Margolin, Christopher Walken, Sigourney Weaver et al.

Ganadora de 4 Oscar: película, director, guión, actriz

Alvy es un popular humorista de Nueva York que ha tenido grandes aventuras con muchas mujeres. Durante toda la película nos cuenta su vida y sus flirteos, centrándose especialmente en su última y más importante conquista, una joven aspirante a actriz llamada Annie Hall.

Yo me considero bastante friki, pero hace poco más de un mes que me di cuenta que no lo soy tanto. Aquel día, un amigo mío me dijo que había calculado todas las edades de los personajes de Star Wars basándose tanto en las películas como en los cómics, libros y demás. Lo tomé como una mera anécdota. Sin embargo, estos temores se reafirmaron al ver esta película, la cual pensaba que era una injústa ganadora y que en su lugar el Oscar al mejor filme debió ser para el episodio IV de Star Wars. Pero cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que "Annie Hall" es una película muy divertida y con una calidad técnica que merece ese premio y todos los que le echen.

"Annie Hall" es una comedia, como suele ser habitual en Allen. Pero a diferencia de muchas otras comedias, donde el humor se concentra sólo en un punto (los diálogos, el histrionismo de la interpretación, la puesta en escena...), aquí se concentra en todos los aspectos. No sólo hay diálogos chispeantes, llenos de chistes y frases ingeniosas, sino que la actuación de los actores también contribuye a crear humor. Pero a parte de eso, lo que más llama la atención de "Annie Hall" es el planteamiento de la película. Allen cuenta la historia a saltos, pasando de una historia a otra que está desordenada en el espacio. Y lo hace a través de imágenes absurdas y dementes, en las que los propios protagonistas aparecen en la escena que se supone que muestra un recuerdo del pasado. Así podemos ver a Alvy, Annie y Rob en el salón de una casa donde se celebraba una fiesta cuando Alvy era niño, y poder verle a él. O estar en el mismo lugar en el que una Annie del pasado se hacía arrumacos con su exnovio, juntándose así la Annie del pasado y del presente. Son estas partes las más divertidas de todas, más que nada por lo absurdas y surrealistas que son.

Y es que "Annie Hall", como he dicho antes, abarca todos los espectros del humor. Desde un humor surrealista hasta uno más simple, desde el monólogo, los chistes, los juegos de palabras, el humor de golpes o el que llaman "humor inteligente". Por eso es una película que va a divertir a muchos, si no es por una cosa será por la otra. El único defecto que puedo encontrarle es que quizá, al final, el ritmo decaiga y se haga un tanto pausada en comparación al ritmo del resto de la película, pero no deja de ser un defecto insignificante.

Ahora bien, ¿merecía ganar el Oscar? Pues por calidad sí, desde luego. Pero teniendo en cuenta el efecto que produjo "La guerra de las galaxias" en la sociedad y que por un motivo igual "Rocky" arrasó el año anterior, también debía haber triunfado la película de Lucas. Sin embargo, los Académicos, quizá por que el año pasado se centraron más en los gustos del público que en la calidad, decidieron olvidar los resultados de la taquilla para premiar el buen cine. Con esto no quiero decir que el episodio IV no sea una buena película. Faltaría más. Pero que "Annie Hall" es más una pieza de artesanía que merecía los premios... Estoy deprimido. Creo que me he traicionado a mi mismo y al mundo del frikismo con esta crítica. Voy a hacer el frikitest de nuevo a ver si ha bajado mi puntuación, así me quedo más tranquilo.

lunes, 11 de enero de 2010

1973: Un juego de niños

EL GOLPE

Títul original: The sting
Año: 1973
País: EE.UU.
Duración: 123 min.
Fecha de estreno en España: 14 de abril de 1974
Director: George Roy Hill
Guión: David S. Ward
Música: Marvin Hamlish
Montaje: William Reynolds
Fotografía: Robert Surtees
Productores: Tony Bill, Julia Phillips y Michael Phillips
Compañía: Universal Pictures
Intérpretes: Robert Redford, Paul Newman, Robert Shaw, Charles Durning, Ray Walston, Eileen Brennan, Harold Gould, Dana Elcar, John Heffernan et al.

Ganadora de 7 Oscar: película, director, guión, montaje, dirección artística, vestuario, música

Henry Gondorf es un timador de poca monta que trabaja junto con su amigo Luther, un famoso y anciano estafador, haciendo pequeños timos en la ciudad de Chicago de los años 30. Pero todo se complica cuando descubren que han estafado a un mensajero que llevaba dinero a Doyle Lonnegan, el mafioso más conocido del estado. Comienza así una persecución por parte de la policía y del grupo mafioso, hacia los dos timadores, acabando con el asesinato del viejo Luther. Sin lugar a donde ir, Gondorf decide acudir a un amigo de Luther, un tal Johny Hooker, con las intención de dar un golpe de tal envergadura que deje casi arruinado a Lonnegan, para así poder vengarse de la muerte de su amigo.


La grandeza de esta película no sólo está en su genial guión, que te mantiene siempre en vilo al no saber qué cosa de las que sucede en pantalla es real o forma parte del timo, sino, principalmente, en el dúo protagonista. Afortunadamente, el capricho de juntar a los dos actores tiene un motivo y es que ambos derrochan tal química que parecen que se conocían desde la cuna. Sus interpretaciones tienen un magnetismo impresionante que hace que nos identifiquemos con ellos desde el principio. Además, sus papeles son complicados, pues no sólo tienen que interpretar a un personaje, sino que tienen que hacer que el personaje al que interpretan interprete a su vez otro, de tal forma que tienen que estar cambiando continuamente.

Tras el éxito de "Dos hombres y un destino", Robert Redford y Paul Newman se convirtieron en la pareja de moda de Hollywood, con lo que las productoras de cine se morían por producir una película con ellos como protagonistas, pues sería un éxito asegurado. Esa fiebre se arrastro con los años, hasta que en 1973 llegó "El golpe", una de las películas de gangsters más divertidas y coloristas de todos los tiempos.

Otro de los factores principales de "el golpe", a parte de los ya citados guión y actores, es su estética retro. Y es que parece que toda la película es como si fuera un cuento, con su colorida fotografía, sus llamativos trajes, la introducción de cada capítulo o, por supuesto, su descomunal música, que figura en las partituras de todos los pianistas del mundo. De hecho, si por algo se identifica esta película, es por su gran banda sonora, que a parte de pegadiza, va que ni pintado a esta historia de jugadores al ritmo de un piano de cantina.

Vamos, que "El golpe" es una película mítica, muy divertida y original y con un guión deslumbrante. Sin embargo, le veo un grabe defecto. A diferencia del "El padrino", en la que cada vez que la ves visionas una nueva película, con "El golpe", si ya la has visto una vez, el factor sorpresa desaparece completamente. Es cierto que puedes disfrutar de las interpretaciones, la fotografía o la música, pero parte de la grandeza del guión se pierde tras el primer visionado. Es una película con la que no puedes volver a sentir lo mismo cuando la vuelves a ver y eso, aunque no empaña la calidad artística del film, hace que la experiencia del visionado pierda bastante. Aun así, sigue siendo una enorme película y una cinta que será recordada por siempre jamás. Si no, preguntadle a vuestros padres o abuelos si la conocen.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

1963: La mejor comedia de todos los tiempos

TOM JONES

Título original: Tom Jones
Año: 1963
País: Gran Bretaña
Duración: 123 min.
Director: Tony Richardson
Guión: John Osborne, según la novela homónima de Henry Fielding
Música: John Addison
Montaje: Anthony Gibbs
Fotografía: Walter Lasally
Productor/es: Tony Richardson
Compañía: United Artists
Intérpretes: Albert Finney, Susannah York, Hugh Griffith, David Warner, Edith Evans et al.

Ganadora de 4 Oscar: película, director, guión adaptado, música

Tom Jones es un joven bastardo, adoptado por un terrateniente en la Inglaterra del Siglo XVIII. A pesar de ser un holgazán, su gran atractivo físico hace que tenga mucho éxito con las mujeres, particularmente con Maggie, una sucia criada. Sin embargo, Tom ama locamente a Sophie, la bella hija de una de las familias vecinas. Pero cuando el padre de ella, que pretende desposar a Sophie con el primo de Tom, descubre su romance, su tío decide exiliarle para no causar problemas. En ese momento, Tom Jones comienza su periplo por tierras inglesas en dirección a Londres, encontrándose con personajes la mar de peculiares y sufriendo situaciones totalmente disparatadas.


Si a ti te dicen que en 1963 se estrenó una película que estuvo nominada a 10 Oscar y ganó 4, entre ellos el de mejor película; que logró el Globo de Oro a mejor comedia; que se hizo con tres premios BAFTA, dos de ellos dedicados a la mejor película; que su banda sonora no sólo ganó el Oscar, sino el Grammy y que su actor protagonista consiguió la Copa Volpi en el Festival de Venecia de ese año, seguramente pensarás que es una película sumamente importante y muy conocida. Pues resulta ser todo lo contrario. "Tom Jones", esa pequeña película con nombre de cantante, no goza de mucha fama y tanto crítica como público tienen sensaciones dispares, totalmente contrapuestas. Para unos es un auténtico bodrio cuyo humor no hace gracia. Para otros, entre los que me incluyo, es, sin duda alguna y con todos mis respetos a "Los caballeros de la mesa cuadrada", la mejor comedia que jamás se ha realizado en la historia del cine.

"Tom Jones" es toda una declaración de intenciones. Un soplo de aire fresco después de tanta superproducción hollywoodiense. Tras las mastodónitocas "Ben-Hur" y "Lawrence de Arabia" y después de un drama desgarrador como "West side story", los de la Academia de Hollywood pusieron sus ojos en Tony Richardson, un cineasta que realizó una película sencilla, discreta, pero tremendamente alocada. Esta película es un ejemplo de libertad creativa, de éxtasis cinematográfico, de cine totalmente desbocado, al igual que un par de caballos que crean sendos accidentes de trascendental importancia para el filme.

Ya el comienzo de la película es rompedor. Un enorme rótulo y una música a piano nos hace viajar 40 años atrás, al más puro cine mudo, a través de un prólogo que homenajea a este género ya olvidado con la misma maestría con que lo haría cualquier director de la época. La agilidad de esa secuencia, junto con la divertida música y un vibrante montaje, hacen de este prólogo uno de las mayores logros cinematográficos de la película. De ahí en adelante, después de los títulos de crédito, la película deja de ser muda y aparece la voz del narrador que conduce toda la historia de una forma muy ágil y original. Y son estas cualidades, la agilidad y la originalidad, las que reinan durante toda la primera parte de la película. Durante este periodo, uno se da cuenta de que las imágenes que ve le recuerdan a algo. Su textura y los movimientos de cámara, como si un vídeo casero se tratase, recuerdan sorprendentemente a las películas de los Monty Python, con esos encuadres extravagantes. No dudaría en afirmar (aunque no he leído nada al respecto) que este grupo de cómicos se basó en esta película para realizar sus más ilustres filmes.

Esta primera parte de risas y desenfreno, cuya comicidad alcanza cotas inimaginables (me encanta cuando los personajes miran a la cámara y empiezan a hablar al espectador), alcanza el paroxismo en la descomunal, hilarante y magistral secuencia de la posada, la cual, por medio de un desenfrenado montaje, con un ritmo tal que parece que se fuera a acabar el mundo, rivaliza muy seriamente (y creo que ganaría por goleada) con el famoso camarote de los hermanos Marx. Toda esta secuencia, que comienza con una cena, la que tenéis arriba, con toda probabilidad la secuencia más erótica jamás realizada, tiene todo el derecho a pasar a los anales de la historia del cine cómico.

Pero a partir de aquí el ritmo decae, algo lógico teniendo en cuenta que el ritmo y la velocidad de esa última secuencia es insuperable. Toda la segunda parte, a partir de la llegada de Jones a Londres, es mucho más pausada y calmada, sin llegar a ser aburrida, pero que no llega ni por asomo al derroche de energía de la primera parte. Afortunadamente, al final de la película, en los últimos 10 minutos, esa locura y desenfreno regresan con otra secuencia antológica: el duelo a espada. Aquí, Richardson parece fuera de sí, como si dirigiese inconscientemente y con un derroche de imaginación, una secuencia frenética. Muchos dicen que el mejor duelo de espadas que se ha rodado nunca es el de "Las aventuras de Robin Hood" de Errol Flynn. De ser así, la de "Tom Jones" sería su hermana gemela.

Detrás de este derroche de talento cinematográfico a cargo de un desconocido Tony Richardosn, natural de Shipley, Yorkshire, Inglaterra, hay otros aspectos cinematográficos que acompañan a la gran labor del director. Desde su fabulosa música hasta su gran dirección artística, pasando por su fotografía o montaje, todo ayuda a que esta película sea mucho más de lo que aparenta. Pero destaca por encima de todo el apartado actoral, con un Albert Finney inconmensurable liderando a un plantel de actores y actrices en estado de gracia. Sin ir más lejos, cinco de sus 10 nominaciones fueron dedicadas a su reparto, siendo una para el propio Finney y cuatro para las actrices.

La verdad, después de ver esta película creo que se me ha contagiado la locura. "Lawrence de Arabia", para muchos una obra maestra, me pareció aburridísima, mientras que Tom Jones, una comedia absurda para algunos, me resultó divertidísima. Os juro por mi honor que no me lo he pasado tan bien con una película en mi vida, pero parece ser que Albert Finney se aburrió como una ostra interpretando este papel. No sé si es por mi estado de ánimo o porque realmente es un filme divertidísimo, pero "Tom Jones" me ha parecido mucho mejor que la del militar británico. La única solución es que vosotros la veáis y me digáis que os parece, aunque la versión en DVD es pésima, con escenas eliminadas que han sido dobladas de forma descuidada y por unos actores de doblaje pésimos y de voces horribles. Acabo con una magistral frase del narrador que puede serviros de guía para el día de mañana y el resto de vuestras vidas: "se dice que la esperanza es mala cena, pero buen desayuno".

domingo, 27 de diciembre de 2009

1960: Aquí comenzó todo

EL APARTAMENTO

Título original: The apartment
Año: 1960
Páis: EE.UU.
Duración: 120 min.
Fecha de estreno en España: 19 de diciembre de 1962
Director: Billy Wilder
Guión: I. A. L. Diamond y Billy Wilder
Música: Adolph Deutsch
Montaje: Daniel Mandell
Fotografía: Joseph LaShelle
Productor/es: Billy Wilder
Compañía: MGM
Intérpretes: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Edie Adams, Jack Kruschen, Joan Shawlee et al.

Ganadora de 5 Oscar: película, director, guión, montaje, dirección artística

C. C. Baxter trabaja en una gran multinacional de Nueva York. A pesar de no ser un empleado que destaque demasiado por sus cualidades, tiene gran facilidad para ascender puestos en la empresa. Esto es debido a que presta su apartamento de soltero a altos cargos, para que se corran las juergas con sus ligues y amantes. Estos, como compensación, le devuelven los favores en forma de ascensos. En una ocasión debe prestarle su apartamento al señor Sheldrake, el director de la empresa, para llevar a su nueva conquista. Pero Baxter descubre que la amante de Sheldrake es la señorita Fran Kubelick, la joven ascensorista de la que está enamorado. Un día, cuando vuelve a su casa por la mañana, descubre a Fran inconsciente en su habitación...

Tras unos años 50 un tanto irregulares, con auténticos peliculones y bodrios decepcionantes, los Oscar, como reflejo de la historia de Hollywood, entraron en los años 60, una década que se podría considerar como una de las mejores de los 82 años de historia de estos premios. Esto no es extraño, ya que en los 50 se empezó a evidenciar una gran crisis en los estudios de Hollywood que amenazaba el cierre de muchas productoras, así que se podría considerar la década de 1960 como la traca final de unos deslumbrantes fuegos artificiales que se acababan. Esta década prodigiosa de los Oscar comenzó con una película que representaba la antítesis de lo que supuso su antecesora "Ben-Hur". Una era colorida, la otra en blanco y negro. Una era espectacular, la otra modesta. Una era compleja, la otra sencilla. Todas estas diferencias no quieren decir que "El apartamento", una de las mejores películas de Billy Wilder, sea una mala película, en absoluto, pues "El apartamento" es, sin duda alguna, una obra maestra de la historia del cine.

Toda la película parte de un guión tremendamente sólido y sumamente original. Wilder no crea una comedia alocada como "Con faldas y a lo loco", ni un drama desgarrador como "Días sin huella", sino una comedia romántica que se va haciendo más dramática a medida que pasa el tiempo, aunque no llega a ser un drama desolador. Y todo ello con un ritmo y una maestría que hace que sus dos horas se pasen realmente volando.

Pero parte de ese ritmo y esa intensidad la genera el dúo protagonista, unos impagables Jack Lemmon y Shirley MacLaine. El primero, todo un genio de la interpretación, demuestra que no sólo tiene grandes dotes para la comedia, sino también para el drama. Es memorable la secuencia en la que intenta cuadrar los horarios para el uso de su apartamento porque quiere pasar la noche en su casa por culpa de un resfriado. La segunda, está realmente deslumbrante, no sólo por su belleza, sino por su admirable interpretación, llena de miradas que lo dicen todo, como aquella que le echa a su amante cuando este le da los 100 dólares o la extraña sonrisa al final del filme. Ambos actores vuelven a colaborar en "Irma la dulce", con unos cuantos años más y de nuevo a las órdenes de Wilder. Pero en esa ocasión no desprenden la magia que tienen en "El apartamento", gracias también a otros muchos factores, como el fabuloso montaje y la bellísima historia de amor.

Junto a esto, la gran fotografía y la preciosa música de Adolph Deutsch, hacen de "El apartamento" una auténtica maravilla, un filme elegante, divertido y con mucha emotividad. Dos horas que se pasan volando y cuyo visionado nunca cansa. Con esta hacen tres veces que la veo y sigue maravillándome. Es de ese tipo de pelis que ya no se hacen y Wilder, uno de esos directores a los que realmente se echa de menos.

martes, 1 de diciembre de 2009

1951: Un musical en París (vol. 1)

UN AMERICANO EN PARÍS

Título original: An american in Paris
Año: 1951
País: EE.UU.
Duración: 148 min.
Director: Vincente Minelli
Guión: Alan Jay Lerner
Música: Gerge Gershwin
Montaje: Adrienne Fazan
Fotografía: Alfred Gilks
Productor/es: Arthur Freed
Compañía: MGM
Intérpretes: Gene Kelly, Leslie Caron, Oscar Levant, George Guetary, Nina Foch, Ernie Flat, Alex Romero, Dick Humphries et al.

Ganadora de 6 Oscar: película, guión, fotografía en color, banda sonora, vestuario en color, decoración en color

Jerry Mulligan es un excombatiente de la 2ª Guerra Mundial que viaja a París para continuar su carrera de pintor callejero y encontrar inspiración para sus cuadros. Una noche conoce a Lise Bouvier, una joven francesa de la que se enamorará perdidamente. Ambos vivirán un romance apasionado, pero Jerry no sabe que Lise es la prometida de Henri Baurel, un famoso cantante de variedades y amigo personal de Adam, vecino y amigo del mismo Jerry.


Es curioso, pero de las peores películas de los Oscar hasta el momento, tres de ellas son musicales. Y es triste, porque es uno de los géneros que más me gusta. Mucha gente piensa lo contrario, que es inverosímil que la gente vaya hablando por la calle y luego se ponga a cantar (igual de inverosímil es que una casa vuele atándole unos globos, pero eso no lo dice nadie). El problema no es ese, sino lo bien o lo mal que esté hecha la película. Hay musicales que están rodados con elegancia y fuerza, como "West Side Story" u "Oliver", pero hay otros que están hechos simplemente para el lucimiento de tal o cual actor. Este es el caso de "Un americano en París", filme hecho para divertimento de Gene Kelly, grandísimo artista y portentoso bailarín, pero que no es otra cosa que la peor patochada que ha sido premiada en los Oscar.

En primer lugar, quiero romper una lanza a favor de Gene Kelly. Es uno de los mayores y más famosos actores de la historia del cine y no se le puede negar que verle bailar es una delicia. Puede que sean bailes chorras o lo que digáis, pero yo, personalmente, soy incapaz de hacer sus mismos pasos de baile. ¿Vosotros podéis a caso? Definitivamente, lo único salvable de esta demencial película.

Y es que el problema de "Un americano en París" es el tono pseudocómico que se le ha querido dar. Se podría decir que es justificado, porque es una comedia, pero no. Comedias son "Con faldas y a lo loco" o "Los caballeros de la mesa cuadrada", basadas en situaciones disparatadas pero con buen gusto, elegancia e inteligencia. La película de Minelli no es una comedia, sino una serie de situaciones absurdas protagonizadas por tres actores haciendo patochadas. Por eso, mientras que en ciertos musicales los números tienen una cierta elegancia, aquí da pena verlos. Al menos hay alguno simpático, como el de "I got rythm" que tenéis arriba o el número musical de Henry, que recuerda vagamente a aquel famoso número de "El gran Ziegfeld". Pero hay otros números que, si no dan vergüenza, dan sueño, como la secuencia de Adam tocando el piano en una orquesta o el número musical de 18 minutos ininterrumpidos al final de la película. Sí, 18 minutos de Gene Kelli bailando. Os recomiendo en este punto que le deis a rewind, porque son minutos difícilmente soportables y uno ya sabe cómo va a acabar la película, así que no se pierde nada. Al final, la duración de la película sería de una escasa hora y media, afortunadamente.

Una película, en definitiva, bastante vergonzosa. Quizá si os pilla un buen día os guste, sobre todo si os van este tipo de musicales, estilo "Cantando bajo la lluvia", mucho mejor que esta. No sé si "Un americano en París" será la peor película de los Oscar, pero sí la más injusta ganadora, pues ¿cómo se explican sus seis estatuillas estando nominada "Un tranvía llamado deseo"? Algo debieron fumar los de la Academia, pues incluso la película "La reina de África", que supuso el único y merecido Oscar de Humphrey Bogart en toda su carrera, no estuvo nominada a mejor film. Sinceramente, hay cosas que nunca entenderé.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Mi reino por un día

500 DÍAS JUNTOS


Título original: (500) Days of Summer
Año: 2009
País: EEUU
Duración: 95 min
Director: Marc Webb
Guión: Scott Neustadter, Michael H. Weber
Fotografía: Eric Steelberg
Música: Mychael Danna, Rob Simonsen
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Zooey Deschanel, Geoffrey Arend, Chloe Grace Moretz, Matthew Gray Gubler, Clark Gregg, Patricia Belcher, Rachel Boston, Minka Kelly, Charles Walker
Commpañía: Fox Searchlight Pictures

Mi puntuación filmaffinity: 8
Puntuación filmaffinity: 7,0



Así comienza el primero de los 500 días, con un impulso irracional hacia algo peligroso, tentador y prohibido. Y poco a poco nos adentraremos en la historia de esos casi dos años narrados con atrevimiento y eficacia. Realmente hay que ser valiente para hacer una película así en tiempos como estos; una película dulce y amarga, que encierra escenas maravillosamente tiernas y fríos pinchazos de un dolor insoportable. También, y esto es muy importante, abundan los elementos cómicos (con momentos ciertamente brillantes), que le restan pomposidad y presunción a todo el invento. Sobre la historia en sí no quiero revelar nada que no haya sido dicho en la introducción, aunque no hay nada que no se haya dado tantas y tantas veces, tantas ocasiones en que el mundo ha girado en torno a dos personas para súbitamente detenerse y seguir adelante de forma imposible e imparable.


Nótese que la canción es de la propia actriz protagonista

Alejándome de terrenos tan pantanosos, admito que la película me ha causado una honda impresión, y es que merece mis más sinceros elogios. La pareja protagonista está a la altura de un difícil papel. Él es ese hombre cuya existencia tan a menudo niegan las mujeres, mientras que a Zooey Deschanel le toca ser una chica encantadora pero prematuramente desengañada de la vida, hermética y con un punto impredecible, que huye de toda atadura emocional. En verdad, una mezcla tan natural como peligrosa, que se encargarán de acompañar unos maravillosos secundarios y una banda sonora exquisita.

Lo dicho, una película tan dura como encantadora. Pero están todos avisados: quien no sepa lo que es el amor probablemente no entenderá nada (¿acaso por eso se durmió el tipo de la fila siguiente?), el que lo haya conocido posiblemente se asome a un abismo infinito, un abismo lleno de eternidad y de belleza.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Bienvenida despedida


DESPEDIDAS


Título original: Alice
Año: 2008
País: Japón
Duración: 131 min
Director: Yojiro Takita
Guión:
Koyama Kundo
Fotografía: Takeshi Hamada
Música: Joe Hisaishi
Reparto: Masahiro Motoki, Tsutomu Yamazaki, Ryoko Hirosue, Kazuko Yoshiyuki, Kimiko Yo, Takashi Sasano, Tôru Minegishi, Tetta Sugimoto, Yukiko Yachibana, Tatsuo Yamada
Commpañía: Amuse Soft Entertainment
Oscar 2008 a la mejor película de habla no inglesa
Mi puntuación filmaffinity: 8
Puntuación filmaffinity: 7,6

Empezando por la conclusión, Despedidas es una película para todos los públicos o casi, a pesar de no tener mucha acción y su considerable duración. Los primeros fotogramas nos revelan ya una estrategia que mezcla temas graves con elementos cómicos. Y un poco de eso trata la película, que gira en torno al sorprendente rito del nokanshi. Esta ceremonia consiste en limpiar y dar buen aspecto a los cadáveres (conservando su honorabilidad en todo momento, sin exponer su piel o cosas similares) e introducirlos en sus ataúdes. Si esto ya suena bastante fuerte en España, mucho más lo es en Japón, donde los temas de honor se llevan a otro nivel. Por ejemplo, por mucho menos que lo de Camps en Valencia (que se pasea orgulloso en Ferraris) un ministro nipón no dudaría (no cito ejemplos por haberlos a patadas) en practicarse un digno seppuku, último recurso para salvar su honor y el de su familia.

Esta historia trata de dar un nuevo y más justo enfoque a la profesión, introduciéndonos en su transcurso cotidiano. Para quien le interese, el protagonista es violonchelista, por lo que la música también desempeñará un papel más o menos destacado en el filme. Por cierto que la banda sonora es de Joe Hisaishi, un viejo conocido nuestro del equipo Ghibli.

Las interpretaciones también me han parecido muy logradas. El jefe está genial en su puesto, por no hablar de la abuelita de los baños y su relación con el otro vejete. En cuanto a él, si no toca el violonchelo en la realidad, se ha quedado conmigo totalmente, aunque lo que más me gustan son las caras que pone en los momentos comprometidos. Además ella me parecía bastante guapa (eso es lo que valoro en las actrices, a ver qué va a pasar) y consigue una relación bastante creíble -aunque quizás un tanto predecible. Por cierto, me encanta que no traten de enmascarar los pequeños defectos físicos de los protagonistas, ¡vaya lección de madurez!

Por lo demás, es cierto que la película juega un pelín con nuestros sentimientos, pero yo se lo perdono casi sin pensármelo, en favor de todos esos detalles que tiene, las pequeñas historias y por qué... pues porque es muy bonita, caray (¡canastos!) Es lo que tiene usar los sentimientos de forma no-torpe, que puede resultar una película divertida, bonita y con alguna profundidad. En fin, como puede observarse, me lo pasé bastante bien viendo la película, que me parece absolutamente recomendable para la gran mayoría de nuestros bienamados lectores. Go for it!

miércoles, 11 de noviembre de 2009

1938: No puedes llevártelo contigo

VIVE COMO QUIERAS

Título original: You can't take it with you
Año: 1938
País: EE.UU.
Duración: 121 min.
Director: Frank Capra
Guión: Robert Riskin, según la obra homónima de Geroge S. Kauffman y Moss Hart
Música: Dimitri Tiomkin
Montaje: Gene Havlick
Fotografía: Joseph Walker
Productor/es: Frank Capra
Compañía: Columbia Pictures
Intérpretes: James Stewart, Jean Arthur, Lionel Barrymore, Edward Arnold, Mischa Auer, Ann Miller, Spring Byington et al.

Ganadora de 2 Oscar: película, director

Anthony P. Kirby es un magnate de la construcción que necesita derribar todos los edificios de un vecindario para poder construir un gran bloque de edificios. Pero para su desesperación, no puede comenzar el derribo sin que todos los vecinos acepten las condiciones y una de las casas, la de los Sycamore, no las acepta. Y es que los Sycamore no son una familia cualquiera. El abuelo Vanderhoff, el patriarca, tiene una clara mentalidad: vive como quieras. Así todos en esa casa viven de la forma que más les gusta: la hija baila todo el día, la madre escribe novelas, el padre, junto con unos amigos, construyen petardos en el sótano... y la hija, Alice, es la menos extravagante: trabaja como secretaria de un prometedor joven, ni más ni menos que de Tony, el hijo de Anthony P. Kirby. Por eso, cuando Tony y Alice se enamoran todo se complica.

Las películas de Frank Capra siempre tienen el trasfondo del dinero. Siempre hay personajes con mucho dinero que, por unas u otras circunstancias, aprenden a vivir humildemente. En "Vive como quieras" se cumple ese paradigma a la perfección, lo que pasa es que tanta perfección acaba por desilusionar.

No me malinterpretéis. "Vive como quieras" es una grandísima película. Sin mucha complejidad técnica, ni un argumento demasiado intrincado, ni muchos alardes técnicos, tan sólo con unos actorazos y una historia entrañable, logra hacer una película divertida y a la par que emotiva y reflexiva. Lionel Barrymore está sensacional en el papel del abuelo Vanderhoff aunque mi personaje preferido es el señor Poppins, interpretado por Donald Meek, un banquero cuya afición es hacer cosas.

Como ocurrió con "Sucedió una noche", no tengo demasiado que decir de esta película, más que nada porque es un filme más centrado en emocionar y conmover al espectador que en aspectos técnicos que se puedan resaltar. Aun así debo decir que la película, y en general como casi todas las de Capra, me resulta deprimente. Es curioso que sus películas, que están llenas de optimismo, me depriman, pero es así. Quizá sea porque todo es tan maravilloso que, al volver a la realidad, uno se entristece de que no haya gente como esa en la vida real. Nunca a un banquero podría ocurrirle lo que le ocurre al señor Kirby, y no es posible vivir de la forma en que lo hacen los Sycamore. Sus películas no son más que fábulas, cuentos con un mensaje moral muy importante, pero cuando terminan y uno ve las noticias no hace otra cosa que entristecerse.

Por último, una curiosidad muy curioseada que ocurrió en la ceremonia de los Oscar de este año. Spencer Tracy ganó el Oscar al mejor actor por "Forja de hombres" en la que interpretaba al padre Falagan, fundador de la Ciudad de los Muchachos. Resulta que el encargado de poner los nombres en las placas de las estatuillas debió leer muchos cómics, porque puso Dick Tracy en vez de Spencer Tracy. El actor la devolvió para que le cambiaran el nombre, pero alguien lo entendió mal y creyó que lo que quería el actor era poner en la placa el nombre del padre Falagan y entregarle la estatuilla a la Ciudad de los Muchachos. No sé a quién se le ocurrió eso, pero era un genio, porque al final tuvieron que hacer dos estatuillas, una para el actor (con su nombre en la placa) y otra para la Ciudad de los Muchachos, pues ya se había hecho ilusiones. Ala, ahí queda eso.